El sábado se celebra el Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel


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Cada 4 minutos muere una persona en el mundo por cáncer de piel, un cáncer que se puede prevenir estableciendo unos hábitos saludables y sencillos. Este año los datos que arroja el “Informe sobre el Cáncer de Piel 2020: Deteniendo la Epidemia Global”, elaborado por la organización Euromelanoma y la Coalición Global para la Defensa del Paciente con Melanoma, son cada vez más preocupantes y ponen de relieve la necesidad de mejorar la concienciación sobre los factores que aumentan el riesgo cáncer de piel; reducir el deseo de estar moreno y establecer la autoexploración de piel como un hábito regular.

Según este informe, en la última década, los casos anuales de melanoma, el cáncer de piel con peor pronóstico, han aumentado casi un 50% y se sitúan en 287.723 diagnósticos al año en el mundo, lo que supone unas 60.000 muertes anuales por esta causa.

"En España, se diagnostican más de 5.000 casos y se generan en torno a 900 muertes anuales. Pero si hablamos de los otros tipos de cáncer de piel, menos graves pero que pueden dejar secuelas en lugares visibles como la cara, se estima que, en el mundo, hay en torno a un millón de casos cada año y unas 65.000 muertes por este tipo de tumores que son totalmente evitables. En nuestro país se detectan cada año unos 71.000 casos de cáncer de piel no melanoma", explica el dermatólogo Agustín Buendía Eisman.

De hecho, con motivo del Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel, que se celebra este sábado 13 de junio, se destaca que el cáncer cutáneo no melanoma es el cáncer más frecuente en el mundo, "pero con un diagnóstico precoz se puede mejorar el pronóstico de la enfermedad", según comenta Salvador García, director médico de Sanofi Genzyme.

"Igual de importante que desarrollar medicamentos innovadores para tratarlo es poner todos nuestros esfuerzos en sensibilizar y concienciar a la sociedad para prevenirlo. Este año se da la circunstancia, además, que empezamos un confinamiento en invierno y saldremos del todo en pleno verano. Una exposición solar prolongada en el tiempo sin medidas protectoras puede tener graves consecuencias en nuestra piel", añade.

Para prevenir este tipo de tumores se recomienda utilizar protección solar lo más alta posible de forma habitual, repitiendo la aplicación a menudo. Asimismo, se debe evitar tomar el sol en las horas de máxima radiación, es decir entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde. También es aconsejable el uso de gorras, camisetas y otras prendas protectoras que impidan que los rayos de sol incidan directamente en la piel.

"La radiación ultravioleta constituye el agente ambiental más importante en el desarrollo del cáncer de piel. Por ello, si vamos a estar expuestos al sol, independiente de la edad, debemos aplicar regularmente un fotoprotector, con un factor de protección solar alto y que proteja también en el espectro UVA; y debemos reaplicarlo cada dos o tres horas", explica Javier Cañueto, dermatólogo en el Hospital Universitario de Salamanca.

Por supuesto, hay que evitar exponerse en las horas centrales del día. "No hay que olvidar que la piel tiene memoria y el sol que tomemos se irá acumulando con los años. De alguna manera, nuestra piel recordará en el futuro cómo la hemos tratado a lo largo de la vida", afirma.

Por segundo año consecutivo, se ha puesto en marcha la campaña “El cáncer de piel trabaja a pleno sol”, una acción dirigida a sensibilizar a la sociedad sobre los efectos dañinos de la exposición continuada al sol y, más especialmente, acerca de la relación entre determinadas ocupaciones laborales y el desarrollo del cáncer de piel no melanoma.

Los trabajadores que pasan al menos el 75% de sus horas laborales bajo el sol tienen un riesgo especialmente elevado de desarrollar cáncer de piel no melanoma, por ejemplo, pescadores, agricultores o albañiles. Pues entre los factores de riesgo están una exposición continua al sol, ser hombres (3 veces más probabilidades que las mujeres), mayores de 65 años y tener una piel clara.

La probabilidad de sufrir cáncer de piel no melanoma es el doble después de cinco o más años trabajando bajo el sol; asimismo, un diagnóstico precoz es importante, por ello, es aconsejable visitar al dermatólogo una vez al año para revisar las manchas de la piel. También es recomendable hacerlo si detectamos algún síntoma, los más comunes son: el crecimiento de lunares similares a una verruga, heridas abiertas que persisten durante semanas o manchas rojizas escamosas con bordes irregulares que, incluso, pueden llegar a sangrar fácilmente.