El riesgo de cáncer es más elevado en los niños nacidos de embriones congelados

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Un estudio publicado en línea en PLOS Medicine indica que los niños nacidos después de la transferencia de embriones congelados y descongelados presentan un riesgo más elevado de cáncer que los nacidos mediante la transferencia de embriones frescos o la concepción espontánea.

Los autores mencionan, no obstante, que los resultados “deben interpretarse con precaución”, dado el bajo número de casos de cáncer notificados en niños nacidos mediante transferencia de embriones congelados y descongelados.

Aun así, indican en sus conclusiones que los resultados “suscitan preocupación si tenemos en cuenta el aumento del uso de la transferencia de embriones congelados y descongelados; en particular, de las estrategias de congelarlos todos sin indicaciones médicas claras”.

El número de niños nacidos después de la transferencia de embriones congelados y descongelados ha aumentado en todo el mundo e incluso supera en muchos países el número de niños nacidos después de una transferencia de embriones frescos.

A pesar de los beneficios asociados a la transferencia de embriones congelados y descongelados, que incluyen una mejor supervivencia del embrión y tasas más elevadas de nacidos vivos, en algunas investigaciones anteriores se había insinuado un riesgo más elevado de cáncer infantil en esta población.

En el presente estudio, los investigadores analizaron los datos de 171.774 niños nacidos por medio de tecnología de reproducción asistida, incluidos 22.630 nacidos después de la transferencia de embriones congelados y descongelados, así como aproximadamente 7,7 millones de niños nacidos después de la concepción espontánea en Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia.

Después de una media de seguimiento de aproximadamente 10 años, la tasa de incidencia de cáncer con diagnóstico antes de los 18 años fue de 16,7 por 100.000 años-persona en el caso de los niños nacidos después de la concepción espontánea (16.184 casos) y de 19,3 por 100.000 años‑persona en el de los niños nacidos por medio de tecnología de reproducción asistida (329 casos).

Los investigadores no hallaron ningún aumento del riesgo de cáncer antes de los 18 años en el grupo de niños concebidos por medio de tecnología de reproducción asistida en comparación con los concebidos de forma espontánea.

Sin embargo, los niños nacidos después de la transferencia de embriones congelados y descongelados presentaban un riesgo significativamente más elevado de cáncer que los nacidos después de la transferencia de embriones frescos (hazard ratio [HR] ajustadas: 1,59) y de la concepción espontánea (HR ajustadas: 1,65). La tasa de incidencia en el caso de los nacidos después de la transferencia de embriones congelados y descongelados fue de 30,1 por 100.000 años-persona en comparación con 18,8 por 100.000 años‑persona en el de los nacidos después de la transferencia de embriones frescos.

El ajuste por macrosomía, peso al nacer o anomalías congénitas importantes solo influyó ligeramente en la asociación.

En el caso de tipos de cáncer específicos, los niños nacidos después de la transferencia de embriones congelados y descongelados presentaron un riesgo de leucemia de más del doble en comparación con los nacidos después de la transferencia de embriones frescos (HR ajustadas: 2,25) y de la concepción espontánea (HR ajustadas: 2,22).

Aun así, los autores afirman que estos resultados deben interpretarse “con cautela”, dada la pequeña cantidad de niños con diagnóstico de cáncer tras la transferencia de embriones congelados y descongelados. Los investigadores también reconocen que no saben por qué los niños nacidos tras la transferencia de embriones congelados y descongelados se enfrentan a un riesgo más elevado de cáncer.

Sin embargo, estos resultados coinciden con los de un estudio poblacional neerlandés del 2019, en el que se incluyó a más de 24.000 niños concebidos por medio de tecnología de reproducción asistida y a más de 23.000 niños concebidos de forma natural. El riesgo de cáncer después del uso de la tecnología de reproducción asistida no fue mayor en general, pero sí fue mayor cuando solo se tuvieron en cuenta los niños concebidos después de la transferencia de embriones congelados y descongelados (HR ajustadas: 1,80); sin embargo, este aumento del riesgo no fue estadísticamente significativo.

“Dado que el uso de la transferencia de embriones congelados y descongelados está aumentando sustancialmente, es importante esclarecer si el aumento del riesgo de cáncer es un verdadero aumento del riesgo debido a los procedimientos de la tecnología de reproducción asistida que utilizan la transferencia de embriones congelados y descongelados o debido al azar o a la confusión por otros factores”, afirmaron las autoras del estudio neerlandés del 2019, la Dra. Mandy Spaan y la Dra. Flora E. van Leeuwen.

“Sin embargo, dado que el cáncer infantil es (afortunadamente) una enfermedad rara, es muy difícil estudiar esta pregunta de investigación en los niños nacidos por medio de tecnología de reproducción asistida, debido a la cantidad limitada de casos”, afirmaron la Dra. Spaan y la Dra. Van Leeuwen, del Instituto Oncológico de los Países Bajos.

Por este motivo, ambas expertas piden que se lleven a cabo más estudios poblacionales de cohortes de gran tamaño para investigar el riesgo de cáncer tras el uso de la tecnología de reproducción asistida, especialmente de la transferencia de embriones congelados y descongelados, y realizar un análisis posterior que agrupe estos datos. Esperan que esta estrategia “lleve a estimaciones fiables” y proporcione información sobre los riesgos de la transferencia de embriones congelados y descongelados en comparación con los enfoques en los que se utilizan embriones frescos.

El estudio no contó con financiación comercial.

Una versión de este artículo apareció por primera vez en Medscape.com, que forma parte de Medscape Professional Network.