El renacimiento de los podcasts.


  • Médicos e Internet
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

Al podcast le está pasando algo similar a lo que ocurre con las newsletter. Son uno de los formatos más clásicos de Internet, de los primeros que aparecieron, y tuvieron una época inicial de fervor. Posteriormente, decayeron en beneficio de unas redes sociales que aparecieron como maneras más dinámicas de distribuir la información. Pero ahora viven un resurgir, una segunda juventud. Hay varias razones para ello.

Un podcast es técnicamente un archivo de audio que es producido para su distribución por Internet, en el que se aborda una temática concreta, y que se emite con una cierta regularidad en la entrega de los episodios. Diríase que es una especie de emisora de radio basada en contenidos muy concretos, especializados, y que se puede escuchar de manera asíncrona, sin necesidad de que el oyente esté presente en el mismo momento en el que se graba. En sentido estricto, un podcast es un formato creado específicamente para ser divulgado de esta manera, aunque la radio convencional también ha aprendido a trocear sus programas y distribuirlos de similar manera.  

Como tal invención, los podcasts están presentes en la red desde principios de siglo, desde los albores de la llamada web 2.0 en la que los usuarios eran a la vez los que producían los contenidos. Pero hay varias razones por las que ahora vuelven con fuerza. Algunas tienen que ver con motivos técnicos, como que los dispositivos móviles tienen hoy muchísima más capacidad de almacenamiento, lo que facilita crear colecciones; la existencia de redes de alta capacidad que permiten bajar los episodios de manera casi instantánea; y también el hecho de que cualquier smartphone puede acoplarse automáticamente a sistemas de audio como los altavoces portátiles en el hogar, unos auriculares o el equipo del coche. En definitiva, es facilísimo hacerse con un episodio y escucharlo en cualquier situación. Pero además de las razones relativas a la técnica, hay otras que tienen que ver con la posibilidad de disponer de contenidos más especializados, que se puede escuchar aprovechando cualquier hora del día, compaginandolo con otras actividades, y hacer de esa escucha algo muy personal.   

Los podcast no compiten con las radios tradicionales, en la medida en que se dirigen a oyentes que buscan algo concreto. Quien quiera encontrar noticias especializadas, tertulias sobre temas concretos de interés o relatos de historias no convencionales, será mejor que lo busque en los podcasts.

Tanto el sistema iOS como Android tienen aplicaciones nativas para podcast, en las que se puede gestionar una suscripción, programar la descarga automática de los episodios o encontrar una notificación en pantalla de las novedades que vayan llegando. Además existen un sinfín de aplicaciones no específicas de cada sistema operativo -como SoundCloud, iVoox o Spreaker- que ofrecen un uso más personalizado. Todos, sin embargo se basan en lo mismo: en la posibilidad de buscar los podcast que puedan resultar más interesantes, suscribirse, programar las descargas y ofrecer su reproducción.

 

Cualquiera puede producir un podcast.

Pero, ¿cómo se puede producir y distribuir un podcast? Realmente es bastante sencillo. Bastaría utilizar un ordenador o una tablet a la que se haya acoplado un micrófono de una calidad mínima, y ponerse a grabar. Hacerlo con un estándar profesional no es en absoluto complejo, y existen aplicaciones gratuitas que permiten editar y limpiar fácilmente el sonido, o incorporar y mezclar múltiples fuentes de audio, como sonidos pregrabados o conexiones por Skype, lo que abre la posibilidad de introducir conversaciones y montar tertulias a distancia.

La creatividad de cada cual habrá de añadir aspectos de un mayor atractivo, como el título del podcast, una buena música de entradilla o estilos sonoros de continuidad, identificativos del producto. Una vez grabada la pieza bastará con remitirla a un servicio de alojamiento de archivos (que puede ser gratuito o de pago) desde el que se distribuye posteriormente a las distintas plataformas de reproducción mediante un sistema RSS, idéntico que el que se usa para la actualización de páginas web y blogs.

 

Para que un podcast sanitario funcione bien.

No se trata ahora de hacer recomendaciones sobre los miles de podcasts internacionales que hay sobre medicina y ciencia, pero sí reconocer que el sector sanitario es uno de los que más interés presentan para el podcasting. La razón es que la esencial transmisión del conocimiento en el que se basa el progreso de la medicina puede encontrar en este formato un vehículo óptimo. Además, permite ofrecer contenidos altamente especializados, generar una red relacional de potencial interés para sus miembros, y servir a la difusión, especialmente, de ideas innovadoras.

Encontrar un podcast mediante una selección temática es algo que se puede hacer de forma sencilla en cualquiera de las aplicaciones clientes que existen para dispositivos móviles, como las ya citadas. También es posible encontrar algunos podcast no sindicados, que se publican como complementos de páginas web o como contenidos de redes sociales, a los que se accede mediante un link. En cualquiera de los casos, los podcast de carácter sanitario son miles a lo largo del mundo, y unas cuantas docenas en España. La temáticas van desde asuntos relacionados con la investigación científica, las tecnologías sanitarias, la digitalización, la gestión de organizaciones, los pacientes o, además, contenidos específicos de las especialidades médicas.

¿Qué consejos podrían darse para alguien que quisiera crear un podcast sanitario? Sin ánimo exhaustivo, los siguientes:

 

  • Encontrar una temática que se conozca y en la que el autor se encuentre cómodo. Siempre hay espacio para un grado alto de especialización temática, pero el podcaster tienen que ser percibido como alguien que tiene cosas interesantes que contar.

 

  • Estar dispuesto a dar continuidad al proyecto y emitir los episodios de manera regular. Nada desalienta más la adherencia que no saber cuándo un nuevo episodio estará disponible.

 

  • Guionizar los episodios para pautar bien los contenidos que se ofrecen. No funcionan esos podcast que se asemejan más a una charla improvisada que a una propuesta divulgativa bien estructurada.

 

  • Fomentar los contenidos conversacionales, por ejemplo ofreciendo entrevistas con otros colegas.

 

  • Conocer las métricas, valorar el alcance y repercusión que tiene cada episodio. Aumentar su difusión enlazándolo en redes sociales.

 

  • Añadir links con referencias a lo hablado en las notas de cada episodio, especialmente importante si se cita bibliografía científica.

 

  • No tener reparo en pedir a los oyentes que se comporten como dinamizadores de los contenidos y apóstoles del podcast.

 

  • Cuidar en lo posible los aspectos formales, lo que no es complicado mediante las múltiples herramientas disponibles. Escoger un buen el título, usar cortinillas sonoras de continuidad o incorporar efectos musicales (por cierto, no todos se puede usar libremente, sólo aquellos que no tienen derechos de autor).