El reconocimiento de Urgencias y de Infecciosas como especialidades: pendiente de un Real Decreto

  • Andrea Jiménez

  • Maria Baena
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El pasado jueves 2 de diciembre, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud se reunió para aprobar la Estrategia de Salud Digital del 2022, dotada con un presupuesto de más de 675 millones de euros. Uno de los puntos claves de esta reunión giró en torno al Real Decreto de Especialidades.

De momento, las únicas especialidades que se incluirán en el MIR del 2022, confirmadas por la ministra de Salud, Carolina Darias, son la Psiquiatría infanto-juvenil y la Medicina Legal y Forense, que contará con ocho vacantes en la convocatoria. Como explica el presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), el Dr. Tomas Cobos, “sin contar con una plaza MIR, la segunda ya existía como especialidad, pero vinculada al Ministerio de Justicia. Y la Psiquiatría Infantil, al margen de que la pandemia haya actuado posiblemente como catalizador para ser aprobada, lleva muchos años ya instaurada en el sistema sanitario como una subespecialidad, con departamentos muy específicos y jerarquizados en los hospitales”.

Las dos materias cuya aprobación sigue pendiente, y que será debatida por las comunidades autónomas en los próximos meses, son la Medicina de Urgencias y Emergencias y la de Infecciosas, asunto que mantiene desde hace años en vilo a muchos profesionales. Para Cobos “resulta paradójico que estas especialidades no estén todavía en activo dada su relevancia”. Lo más llamativo para el responsable del CGCOM “es que España sea uno de los pocos países en Europa que no cuenta con la especialidad”. A excepción de Portugal y Chipre, el resto de los países europeos ya la tienen establecida como oferta en la formación de los profesionales sanitarios.

Al margen de la necesidad existente de homogeneizar estas especialidades con el resto de territorios que conforman la Unión Europea, el amplio abanico de dolencias atendidas y servicios médicos brindados tanto por el ámbito de Urgencias como de Infecciosas es un argumento que lleva años sobre la mesa. “En los hospitales ya contamos con unidades de infecciosas muy organizadas, con jefe de servicio y adjuntos. Sus residentes suelen ser de medicina de familia o preventiva e interna y dependen de medicina interna, aunque también hay unidades creadas independientes de cualquier departamento. Está claro que lo que falta es establecer el mapa de conocimientos y competencias que tiene que tener el especialista en el conjunto de Europa”, reclama Cobos, que reivindica una formación reglada, homogénea y estructurada.

Las necesidades formativas de la especialidad de Urgencias

“Trabajar en urgencias requiere de una formación y unos conocimientos muy específicos. Y es muy peligroso no tenerlos”, manifiesta Itziar Fortuny, médica de Atención Primaria que lleva 18 años ejerciendo en unidades de urgencia, cinco años primero en el Hospital de la Paz y trece en el Infanta Sofía, donde trabaja actualmente. “A la unidad llegan nefrólogos, rehabilitadores, cualquier especialista recién contratado sin experiencia alguna en cuestiones básicas de urgencias como, por ejemplo, la gestión de un ictus”, expresa Fortuny para quien, además de los conocimientos, “quien se dedique a servicios como el suyo necesita estar preparado antes las circunstancias del trabajo, “es una especialidad muy estresante, en la que se tiene que tomar decisiones fundamentales de forma inmediata y bajo presión. Y en la que hay que estar preparado para atender varios pacientes al mismo tiempo y saber priorizar un caso sobre otro”, explica esta médica que, además de su cargo en el Infanta Sofía, imparte la asignatura de urgencias en la facultad de Medicina de la Universidad Europea.

El gran problema que afronta esta especialidad, según ella, “es que quienes trabajan en urgencias tienen que formarse por su cuenta. Durante el primer año que empecé a trabajar yo me tuve que pagar el máster. Y cuando mis alumnos me preguntan qué tienen que hacer para trabajar como especialistas en la materia, yo les tengo que responder que hagan la especialidad que puedan y se formen por su cuenta, con cursos”. Fortuny también reclama la inestabilidad que rodea a las urgencias. Hay demasiada movilidad, profesionales rotando de un lado para otro. Parece que urgencias estuviera pensada para fundir a los médicos. No es duradera, trabajan tres años en ella y se van a otro departamento”.

Aunque el colapso en los hospitales provocado por la pandemia ha puesto en evidencia la necesidad de aprobar lo más pronto posible la especialidad de Urgencias y Emergencias en España, algunos colectivos profesionales, como la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), llevan años poniendo de manifiesto la necesidad de que fueran reconocidas. “Desde el CGCOM se organizó una asamblea en el 2014 para que esto fuera así y yo mismo lo he manifestado muchas veces, incluso en el discurso de mi posesión”, destaca Cobos, que asumió la presidencia a principios de febrero de este año, pero que durante años ocupó el cargo de vicepresidente. 

A la espera de lo que determine el nuevo Real Decreto de Especialidades, cuya aprobación está prevista para antes de primavera, el borrador será analizado en los próximos meses por las distintas comunidades autónomas. “Está resultando un proceso lento porque gestionar los recursos de cada hospital es un tema muy importante. Pero el problema de este asunto es que, aunque dependa del Ministerio de Sanidad, tiene que estar fuera del Parlamento y de las disputas políticas”, defiende Cobos.