El proyecto de donación de datos que combate al coronavirus en Alemania.


  • Médicos e Internet
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

Uno de los abordajes más originales que se están haciendo para emplear tecnologías digitales en la reducción del impacto de la pandemia de coronavirus es el que ha puesto en marcha el Instituto Robert Koch alemán. No se trata en este caso de una nueva app para la traza de los contactos o de un nuevo chequeador de síntomas, sino de un planteamiento bastante diferente. Consiste en proponer a los usuarios de una aplicación que regalen sus datos para conocer aspectos relevantes de la incidencia clínica y epidemiológica del patógeno.      

Según explica la propia iniciativa en su blog, desde principios de abril comenzaron a distribuir una aplicación pensada específicamente para la donación de datos, y ya tienen afiliadas a más de 530.000 personas que han decidido colaborar registrándose y donando información sobre su estado físico. Todos ellos cuentan con una pulsera de fitness o un reloj inteligente conectada a la aplicación del Instituto Koch, lo que ofrece una media de 1.314 donantes por cada distrito alemán. Aunque hay que tener en cuenta que la comunidad de donantes no es estadísticamente representativa de todos los ciudadanos, porque el nivel de penetración de las pulseras inteligentes no es igual en todos los demográficos.  

Se considera un proyecto científico único, en el que ciudadanos e investigadores coinciden en un modelo colaborativo que se desarrolla en tiempo real. La aplicación creada por el Instituto Koch se llama Corona Datenspende y lo que hace es recopilar información del usuario para compartirla, y mediante su análisis promover medidas que limiten la expansión del virus. La aplicación es totalmente gratuita, y de manera explícita propone a sus usuarios que se registren aportando inicialmente datos que no les identifican personalmente, pero que sí incluyen variables poblacionales como el código postal, la edad o el peso.

Además de esos datos básicos, lo que se necesita es el control de determinadas variables fisiológicas habituales, como las que se pueden medir de manera sencilla y no intrusiva mediante dispositivos tipo Fitbit, pulseras inteligentes que detectan el ritmo cardíaco, la actividad física o incluso los ritmos y calidad del sueño. También hay la posibilidad de registrar mediante otros dispositivos variables como la temperatura corporal o el nivel de saturación de oxígeno en sangre.

Una de las hipótesis que el diseño de este modelo de investigación en tiempo real quería validar es si es posible detectar poblacionalmente la presencia y progresión de una enfermedad infecto contagiosa como es el Covid-19 mediante la evaluación de incrementos significativos en la frecuencia cardiaca media asociados a su vez a un descenso de la calidad del sueño. Si se lograra establecer esta correlación y hacerla analizable en tiempo real, un simple Fitbit podría servir para lanzar una alerta de caso sospechoso o para colaborar en la traza de un mapa de incidencia en una determinada zona geográfica.     

Dirk Brockmann, uno de los expertos epidemiológicos del Instituto Koch, presentó la iniciativa hablando de que les gustaría contar con al menos 100.000 personas en esas funciones de centinelas, pero que podrían obtener datos significativos con sólo 10.000. El éxito de participación ha superado con mucho las expectativas iniciales, y ello mejora extraordinariamente la calidad de los posibles análisis. 

Esto es especialmente notable en el caso de Alemania, donde la preocupación social por la privacidad de los datos ocupa un lugar muy destacado. Probablemente, el haber hecho explícitas las condiciones de participación han aumentado la credibilidad del proyecto, y con ello el nivel de adhesión de sus voluntarios. 

Ofreciendo resultados. 

Alemania ha llegado a tener tener el cuarto mayor número de casos confirmados de Covid-19 detrás de Estados Unidos, España e Italia, aunque recientemente países americanos como Brasil y México se han puesto por delante.Pero también el germano es uno de los países con menos muertes por la enfermedad, lo que se atribuye al nivel de proactividad de las autoridades del país. Uno de los ejemplos de ello es Corona Datenspende.

El proyecto ya está ofreciendo resultados. Publican en su web los análisis provisionales que se están haciendo, validando diferentes hipótesis, y de manera preliminar a la obtención de evidencias más consolidadas.

Por ejemplo, se pretende calcular la evolución de los casos de fiebre en toda Alemania y en sus distintos distritos. De esa manera, un mapa interactivo se actualiza diariamente y muestra si un número de personas por encima del promedio tiene fiebre en una determinada zona. Esto puede ayudar indirectamente a estimar el número de pacientes con sintomatología Covid-19 y, serviría para visualizar rápidamente la aparición de posibles brotes.

Los análisis preliminares de Corina-Datenspende se ha previsto que puedan valorar las medias de frecuencia cardiaca de la población en los diferentes distritos; establecer los rangos de la temperatura corporal y crear modelos de detección de picos febriles; realizar un análisis de la actividad física; y, finalmente, tratar de entender cómo todo ello cambia con las temperaturas y la situación climatológica. A partir de esos cimientos iniciales, y si la ciencia de datos y la adhesión de los participantes lo permiten, se podrá emplear el sistema como una herramienta de control de la evolución de la epidemia en tiempo real.