El primer tensiómetro de pulsera que recibe la autorización de la FDA.


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Igual que AliveCor o Apple han sido capaces de integrar un electrocardiógrafo en un reloj de muñeca, ahora es la empresa japonesa Omron la que acaba de presentar el primer tensiómetro en tamaño de pulsera, y que permite registrar la tensión arterial de manera autónoma y sencilla.  

El dispositivo se ha hecho esperar. Como tal, fue anunciado hace casi un año, en la feria de electrónica de consumo CES que se celebra en Las Vegas durante el mes de enero. Es ahora, once meses después, cuando ha conseguido la certificación médica de la FDA, e inicia su comercialización.

Omron es una empresa bastante conocida desde hace mucho tiempo, especialmente por los tensiómetros certificados que comercializa dirigidos mayoritariamente a un uso personal. También produce termómetros digitales y nebulizadores, pero su gran oportunidad llegó cuando se planteó democratizar el uso de los dispositivos para la medida de la presión arterial, haciéndolos a la vez suficientemente fiables, cómodos de usar y a precios asequibles. Tanto, que hoy son habituales no sólo en farmacias, sino en grandes almacenes y tiendas de electrónica de consumo.

Cualquiera que haya observado su gama en los últimos años ha podido ver que los equipos que comercializa han ido evolucionando hacia una mayor sencillez de uso y también hacia su digitalización e integración en diversas plataformas, como las apps que se pueden sincronizar con esos medidores para que guarden, organicen y comuniquen la información obtenida.

También ha habido una clara evolución en el formato de los tensiómetros. Desde los más tradicionales (y voluminosos) de los primeros tiempos, que debían utilizarse en la zona del brazo, hasta los que posteriormente se posicionaban en el antebrazo con un ajuste más cómodo. Lo que ahora llega parece culminar un empeño no sólo por hacerlos más pequeños, sino también por convertir la toma de tensión arterial en una labor casi cotidiana, que no exige sacar un pesado medidor de su funda. 

Este aparato de pulsera, con apariencia de smartwatch, se denomina HeartGuide y de acuerdo con la autorización de la FDA es un dispositivo con capacidades médicas certificadas. Se pretende que ayude a las personas a controlar mejor su presión arterial, a identificar de manera precisa los signos de hipertensión o hipotensión y generar un mayor nivel de participación del paciente en su propio cuidado.

Su apariencia es la de un reloj digital de gran tamaño que a nuestra orden, pulsando un botón en su corona, infla su correa de caucho y genera una lectura de la presión arterial por el mismo principio de detección de los sonidos arteriales que emplea cualquier tensiómetro médico de similar tecnología. Además, se sincroniza con la aplicación móvil de Omron desde la cual se pueden compartir los datos recopilados con un médico o enfermera.

El dispositivo también puede ser programado para leer la tensión arterial durante la noche o para alertar al usuario en caso de que haya una toma anómala o aparentemente preocupante. Hay quien aventura que incluso podrá ser, en un futuro inmediato, activado mediante comandos de voz, o integrado en plataformas como Alexa.

Adicionalmente, el HeartGuide también tiene la capacidad para monitorizar los pasos y el sueño a través de un acelerómetro y un programa algorítmico, recibe las notificaciones del móvil como cualquier otro reloj inteligente y dispone una autonomía declarada de entre 10 días y dos semanas con una sola carga, en cuyo promedio se incluye un uso de 30 a 50 veces para medir la presión arterial.

Hacia una plataforma unificada de datos médicos.

La aplicación móvil que lo acompaña es capaz de generar recomendaciones e información útil sobre salud, y es posible utilizarla para direccionar a través de ella información sobre estilos de vida y hábitos saludables.

Probablemente el diseño de este dispositivo resulte demasiado aparatoso, excesivamente grande y grueso, pero se verá mejorado en futuras ediciones. Hay que recordar que Omron es una empresa que tiene una participación en AliveCor, la empresa que por primera vez integró un electrocardiógrafo de una derivación en el Apple Watch a través de su dispositivo Kardia. Es muy probable que haya mayores niveles de convergencia entre estas dos tecnologías, que podría ser origen de información de ámbito cardiovascular integrables en un mismo modelo de datos y manejo de la información.

Según Omron, el objetivo final de este nuevo producto es tener la oportunidad de realizar tomas en condiciones de vida real, que a su vez evidencien si un determinado nivel de tensión arterial es correlativa a determinadas situaciones ambientales. El smartwatch tiene un precio de salida de 499 dólares, algo más caro que el precio anunciado inicialmente. De momento, no puede ser comprado o usado en otros países distintos de Estados Unidos, ya que sólo allá ha  obtenido la certificación médica para poder ser vendido y promocionado de acuerdo con sus funciones. Es seguro que llegará a obtener certificado CE, pero no se conoce el plazo en el que podrá oficializarlo.