El presidente de la OMC reclama un nuevo modelo de financiación que garantice la equidad asistencial


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Definir un nuevo modelo de financiación para que el Sistema Nacional de Salud (SNS) “sea suficiente y sostenible” coherente con los principios de cohesión territorial y que garantice una igualdad y equidad en el acceso a una cartera de prestaciones sanitarias de calidad, ha sido una de las principales peticiones que ha hecho el doctor Serafín Romero, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC) en su participación en el Foro de Salud, celebrado hoy en el Casino de Madrid. Un modelo que sea revisado y evaluado de forma continua teniendo como principal indicador los resultados en salud de las prácticas asistenciales.

A su juicio, el Gobierno central y las comunidades autónomas deben replantearse nuevas fórmulas que garanticen que el acceso al medicamento de alto valor clínico, y la estabilidad presupuestaria y financiera del propio sistema.

“Para ello es necesario un pacto político al máximo nivel que permita la gestión de la crisis del SNS, sin descapitalizar los servicios sanitarios públicos y la medicina asistencial que genere confianza”, argumenta Romero, matizando que dicho acuerdo debe ser, al menos, de un par de legislaturas que permitan una buena gestión.

En ese contexto, subraya la necesidad de la designación, por parte del Congreso, de una comisión de expertos que marquen los principales problemas del sistema, en cuanto a organización y funcionamiento, para tenerlos en cuenta a la hora de realizar las reformas legislativas y la toma de decisiones por parte del Gobierno.

Para el representante de los colegios españoles de facultativos, el sistema de salud tiene claros síntomas de agotamiento. “Persiste una gran rigidez en el sistema que impide tomar decisiones de los equipos directivos y hay una gran desmotivación de los profesionales en relación al marco laboral”, radiografía Romero, aludiendo que, pese a que reflejan la situación actual, estas conclusiones ya estaban reflejadas en el Informe Abril Martorell de 1990.

Para el presidente de la OMC, los responsables políticos tienen “pánico” para afrontar los conflictos y las reacciones de la opinión pública, y manifestó que subyace una “expropiación de competencias a las autoridades sanitarias por parte de las económicas”, ya que considera que se ha desatendido, de forma indiscriminada, al SNS.

La profesión maltratada

El doctor Romero, que ha sido presentado en el Foro por la presidenta del Congreso, Ana Pastor, ha remarcado que el SNS es el mejor servicio público que presta España y a un coste muy eficiente en comparación con todos los sistemas, y “es innegable que la profesión médica ha crecido en legitimidad y reconocimiento, al tiempo que lo hacía el sistema sanitario”, recalca.

Sin embargo, “aunque el SNS ha sido resiliente, tiene problemas de suficiencia y sostenibilidad que hay que atajar acometiendo reformas en su arquitectura organizativa y técnica”, subraya. Y remarca que son los propios pacientes lo que están percibiendo un deterioro en la calidad de los servicios asistenciales.

En este contexto de incertidumbre donde falta un modelo explicativo, Romero asegura que la profesión sanitaria se siente maltratada ya que, además de responder a las necesidades de salud de los ciudadanos, sufren “limitaciones impuestas, injerencias interesadas y exigencias por parte de los gestores, autoridades y pacientes”. Una situación que ha supuesto una “desmotivación y ruina de vocaciones” de miles de jóvenes médicos.

Por ello, ha reclamado un pacto por los profesionales contra la precariedad, una apuesta por los profesionales en los nuevos modelos de gestión, donde se “reponga la desinversión, incremente el músculo profesional y aporten retribuciones y calidad en el empleo para los profesionales sanitarios”.

Asimismo, ha pedido que para que el médico pueda cumplir con su responsabilidad primaria al servicio de los pacientes “es necesario promover la justicia social”, un “reparto de recursos que garanticen un acceso equitativo” y la “revisión del consejo social del paciente”.

El doctor Romero ha resaltado que “resulta paradójico que cuando más necesaria resulta la Atención Primaria, más se la abandona”, y ha señalado que “necesita, sin excusas, de un auténtico plan de acción inteligente y selectivo, solvente e inmediato y con un compromiso de financiación explícito y conocido”.

Sanidad privada

El presidente de la OMC no quiso dejar de mencionar a la Sanidad privada en España, que calificó de alta calidad, y en la que muchos médicos están encontrando expectativas de trabajo y desarrollo profesional. “Pero, para que siga siendo buena –añadió Romero–, precisa de una Sanidad pública que no esté erosionada ni desmoralizada, que mantenga altos estándares de formación e investigación, y que aporte la estructura y la savia de organizaciones científicas y profesionales”.

El debate excluyente debe derivar hacia uno convergente en el que se dé la necesaria colaboración, que evite duplicidades y que priorice la eficiencia de nuestro poder sanitario, resume.

Un escenario en el que, Romero asegura, el Ministerio de Sanidad tiene mucho que hacer en “la gestión de los factores de producción disponibles para los conjuntos de salud en las comunidades autónomas, políticas de recursos humanos y conocimiento, plataformas de información y servicios comunes, así como mancomunar carteras de servicios y tecnología, vacunas y medicamentos”, entre otras.

Para cerrar el encuentro, Romero destacó que los profesionales médicos van a mantener su compromiso con la asistencia sanitaria, y ofreció a los responsables políticos el compromiso de la profesión para cambiar la situación. Para ello, “son necesarias dos acciones esenciales –resumió Romero–: ese gran pacto por lo sanitario que genere un cambio reformista y una gran apuesta por los profesionales”.