El patrón de actividad cerebral puede ser un signo temprano de esquizofrenia (Mol Psychiatry)


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La esquizofrenia, un trastorno cerebral que produce alucinaciones, delirios y trastornos cognitivos, generalmente afecta durante la adolescencia o la edad adulta temprana. Aunque algunos signos pueden sugerir que una persona tiene un alto riesgo de desarrollar el trastorno, no hay forma de diagnosticarlo definitivamente hasta que ocurra el primer episodio psicótico.

Neurocientíficos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que trabajan con investigadores en el Centro Médico Beth Israel Deaconess, el Brigham and Women's Hospital  (Estados Unidos) y el Centro de Salud Mental de Shanghai (China) han identificado un patrón de actividad cerebral relacionado con el desarrollo de la esquizofrenia, que podría usarse como marcador para diagnosticar la enfermedad más temprano.

"Se puede considerar que este patrón es un factor de riesgo. Si usamos estos tipos de mediciones cerebrales, tal vez podamos predecir un poco mejor quién terminará desarrollando psicosis, y eso también puede ayudar a adaptar las intervenciones", dice el autor principal del artículo, Guusje Collin.

El estudio, publicado en Molecular Psychiatry, se realizó en el Centro de Salud Mental de Shanghai porque el gran volumen de pacientes que visitan el hospital anualmente les dio una muestra lo suficientemente grande de personas con alto riesgo de desarrollar esquizofrenia.

Antes de que experimenten un episodio psicótico, caracterizado por cambios repentinos en el comportamiento y una pérdida de contacto con la realidad, los pacientes pueden experimentar síntomas más leves, como pensamiento desordenado. Este tipo de pensamiento puede conducir a comportamientos como saltar de un tema a otro al azar o dar respuestas no relacionadas con la pregunta original. Estudios anteriores han demostrado que aproximadamente el 25% de las personas que experimentan estos síntomas tempranos desarrollan esquizofrenia.

Los científicos siguieron a 158 personas de 13 a 34 años de edad que fueron identificadas como de alto riesgo porque habían experimentado síntomas tempranos. El equipo también incluyó a 93 sujetos de control, que no tenían ningún factor de riesgo. Al comienzo del estudio, los autores usaron imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) para medir un tipo de actividad cerebral que involucraba redes de estado de reposo, que consisten en regiones cerebrales que se conectan y se comunican preferentemente entre sí cuando el cerebro no está realizando ninguna tarea cognitiva en particular. "Estábamos interesados en observar la arquitectura funcional intrínseca del cerebro para ver si podíamos detectar redes o conectividad cerebral anormal temprana en individuos que se encuentran en la fase de alto riesgo clínico del trastorno", explican los autores.

Un año después de las exploraciones iniciales, 23 de los pacientes de alto riesgo habían experimentado un episodio psicótico y se les había diagnosticado esquizofrenia. En las exploraciones de esos pacientes, realizadas antes de su diagnóstico, los investigadores encontraron un patrón de actividad distintivo que era diferente de los sujetos control sanos y los sujetos en riesgo que no habían desarrollado psicosis.

Por ejemplo, en la mayoría de las personas, una parte del cerebro conocida como giro temporal superior, que está involucrada en el procesamiento auditivo, está altamente conectada a las regiones del cerebro involucradas en la percepción sensorial y el control motor. Sin embargo, en los pacientes que desarrollaron psicosis, el giro temporal superior se conectó más a las regiones límbicas, que están involucradas en el procesamiento de las emociones.

Según los investigadores, esto podría ayudar a explicar por qué los pacientes con esquizofrenia suelen experimentar alucinaciones auditivas. Mientras tanto, las personas de alto riesgo que no desarrollaron psicosis mostraron una conectividad de red casi idéntica a la de los sujetos sanos.

Este tipo de actividad cerebral distintiva podría ser útil como un indicador temprano de la esquizofrenia, especialmente porque es posible que se pueda ver incluso en pacientes más jóvenes. Los científicos ahora están realizando estudios similares con poblaciones de riesgo más jóvenes, incluidos los niños con antecedentes familiares de esquizofrenia.

"Eso realmente llega al corazón de cómo podemos traducir esto clínicamente, porque podemos llegar más temprano a identificar redes anormales con la esperanza de que podamos hacer intervenciones con anterioridad y, posiblemente, incluso prevenir el trastorno psiquiátrico", señalan los autores.

Ahora están probando intervenciones tempranas que podrían ayudar a combatir los síntomas de la esquizofrenia, incluida la terapia cognitiva conductual y la retroalimentación neuronal. El enfoque de retroalimentación neuronal consiste en entrenar a los pacientes en el uso de la meditación de atención plena para reducir la actividad en el giro temporal superior, que tiende a aumentar antes y durante las alucinaciones auditivas.

Los investigadores también planean seguir más tiempo a los pacientes en el estudio actual, y ahora están analizando algunos datos adicionales sobre las conexiones de la materia blanca en el cerebro de estos pacientes, para vea si esas conexiones pueden generar diferencias adicionales que también podrían servir como indicadores tempranos de la enfermedad.