El parto protege contra el cáncer de endometrio

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Un análisis epidemiológico con datos genéticos muestra que el parto protege a las mujeres del cáncer de endometrio.

En un correo electrónico, la Dra. Gunn-Helen Moen, investigadora en el Instituto de Biociencia Molecular de la Universidad de Queensland (St Lucia, Australia) y autora principal del estudio, afirmó que, en comparación con no tener hijos, la reducción del riesgo de cáncer de endometrio fue del 21 % con 1 hijo, del 38 % con 2 hijos y del 51 % con 3 hijos.

En varios estudios observacionales se ha relacionado el parto con el riesgo de cáncer de endometrio. Para el nuevo estudio, la Dra. Moen y su equipo evaluaron diversos factores de riesgo relacionados con la ovulación y la función reproductora mediante aleatorización mendeliana, una técnica epidemiológica que despliega variantes genéticas para detectar relaciones de causa y efecto entre factores de riesgo modificables y resultados clínicos en los datos observacionales.

Los investigadores publicaron sus resultados en BMC Medicine.

En el estudio se utilizaron datos genéticos y clínicos detallados del Biobanco del Reino Unido, un banco de datos con más de medio millón de participantes. Para evaluar si las variantes hacen que aumenten las probabilidades de presentar cáncer de endometrio se utilizaron variantes genéticas relacionadas con algunos de los factores de riesgo.

Los investigadores informaron de que se habían identificado en estudios anteriores diversos polimorfismos mononucleotídicos significativos del genoma completo relacionados con el número de partos con recién nacidos vivos, la edad en el momento de la menarquia y de la menopausia, y el índice de masa corporal. Asimismo, llevaron a cabo análisis de asociación del genoma completo del banco de datos para identificar los polimorfismos mononucleotídicos asociados a los años de ovulación, los años de uso de la píldora anticonceptiva y la edad en el último parto con un recién nacido vivo.

El análisis mediante aleatorización mendeliana mostró un posible efecto causal en el caso del número de partos con recién nacidos vivos (odds ratio [OR] ponderadas por la varianza inversa: 0,537) y del número de años de ovulación (OR ponderadas por la varianza inversa: 1,051), además de los factores de riesgo conocidos de índice de masa corporal y edad en el momento de la menarquia y de la menopausia.

Un análisis multivariable adicional mediante aleatorización mendeliana mostró que el número de partos producía un efecto causal negativo sobre el riesgo de cáncer de endometrio (OR: 0,783), independientemente del efecto causal de los factores de riesgo conocidos, tales como el índice de masa corporal y la edad en el momento de la menarquia y de la menopausia.

Las limitaciones notificadas incluían la imposibilidad de realizar, debido a la falta de instrumentos genéticos válidos, análisis mediante aleatorización mendeliana de algunos factores, como el uso de anticonceptivos orales. Debido a la falta de datos, los investigadores no pudieron realizar el ajuste por la edad en el momento del diagnóstico.

Además, los datos genéticos procedían exclusivamente de mujeres blancas de ascendencia europea.

El equipo de investigación señaló que otros investigadores han planteado la hipótesis de que el efecto protector del parto puede derivar de la eliminación de células endometriales malignas y premalignas durante el parto y después de este, así como de la exposición a unas concentraciones elevadas de progesterona en las últimas etapas del embarazo.

La Dra. Moen afirmó que los médicos podrían tener en cuenta el número de partos en la evaluación del riesgo de cáncer de endometrio de una paciente.

Sin embargo, la Dra. Britton Trabert, epidemióloga y profesora adjunta de Obstetricia y Ginecología en la Universidad de Utah (Salt Lake City, Estados Unidos), afirmó que es poco probable que los resultados afecten a la práctica clínica, dado que “reproducen en gran medida asociaciones del riesgo de cáncer de endometrio bien caracterizadas”. “El embarazo y el parto son una elección personal y, en general, no se consideran un factor modificable para la prevención del cáncer”, explicó.

El artículo, escrito por Mary Chris Jaklevic, se adaptó de su versión original, que apareció en MDedge.com, parte de Medscape Professional Network.