El Parkinson induce un desequilibrio inmunitario en la sangre (Mov Disord)


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Las células inmunitarias en la sangre de los pacientes de Parkinson funcionan peor para regular los marcadores inmunitarios en la superficie de la célula y también son menos eficientes para secretar moléculas antiinflamatorias que las células de personas sin la enfermedad, según un estudio de la Universidad de Aarhus (Dinamarca).

En este nuevo trabajo, publicado en Movement Disorders, los investigadores tomaron muestras de sangre de 29 pacientes con Parkinson y de 20 controles, muestras que fueron expuestas a la proteína alfa-sinucleína.

"El sistema inmunitario funciona en un delicado equilibrio. Por un lado, limpia los microorganismos invasores y las acumulaciones de proteínas no deseadas, como la alfa-sinucleína, y lo hace creando un proceso inflamatorio. Pero, por otro lado, también debe evitar dañar las propias células del cuerpo con una inflamación excesiva, y aparentemente este equilibrio va mal en el caso de la enfermedad de Parkinson", explica una de las autoras del trabajo, Sara Konstantin Nissen.

El estudio confirma una teoría creciente de que el Parkinson no solo es una enfermedad cerebral, sino que también está conectada con el sistema inmunitario, tanto en el cerebro como en el resto del cuerpo.

Los investigadores creían que las células inmunitarias de la sangre, que expresan un receptor llamado CD163 en su superficie migran al cerebro de los pacientes con Parkinson. Se pensaba que las células ayudan a limpiar las acumulaciones de la alfa-sinucleína que dañan el cerebro, pero con esta nueva investigación se sugiere ahora que las células en cuestión ya están incorrectamente reguladas en el torrente sanguíneo antes de llegar al cerebro.

"Esto nos lleva a creer es posible, al menos, frenar la degeneración de las neuronas en el cerebro de los pacientes con Parkinson regulando el sistema inmunitario con medicamentos. Esto puede conducir a largo plazo a que el desarrollo de un tratamiento complementario de regulación inmunitaria se combine con el tratamiento médico actual con levodopa, que solo tiene un efecto sobre el cerebro y los síntomas de la enfermedad. Creemos que un fármaco adicional de este tipo podría ayudar a frenar su progresión", asegura Konstantin Nissen.

Además de allanar el camino para una medicación suplementaria para los pacientes que ya han sido diagnosticados de Parkinson, la investigadora también apunta que el estudio sugiere nuevas formas de prevenir o retrasar el desarrollo de la enfermedad. Esto se puede lograr vigilando atentamente a las personas que tienen un mayor riesgo de desarrollarla, por ejemplo, aquellas a las que se les ha diagnosticado un trastorno del comportamiento del sueño REM, enfermedad en la que los pacientes actúan vívidamente en sus sueños.

"Examinar a todo el mundo para detectar cambios en las células inmunitarias de la sangre sería inútil. Sin embargo, sabemos que más de la mitad de los que sufren de este trastorno del sueño desarrollan la Parkinson años después, así que este es un lugar obvio para empezar", concluye.