El nuevo horizonte de los sensores metabólicos

  • Santiago Cervera
  • Salud Digital
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En los últimos años se están conociendo muchas novedades en relación con los sensores implantables que permiten un control continuo de algunas variables plasmáticas. En esta sección hemos hablado de que algunas start-ups, como la finlandesa Veri o la norteamericana Levels, habían tenido la idea de utilizar los medidores de glucemia tipo Libre (comercializado por la empresa Abbott) para que personas no diabéticas pudieran controlar su estado metabólico, y mediante una app en el móvil comprobar el efecto que tiene la dieta o el ejercicio para ajustar patrones de vida saludable. 

Son casos en los que un avance surgido del ámbito clínico -puesto que estos sistemas se diseñaron inicialmente para el mejor control de los pacientes diabéticos- puede pasar a constituir un producto de consumo, o al menos se presenta como una solución para personas interesadas en conocer y cuidar mejor su estado de salud. 

También se han conocido ideas nuevas que desarrollan el mismo concepto, introducir una pequeña sonda transdérmica para analizar constantemente determinados niveles, como el prototipo multivalente desarrollado por la Universidad de California San Diego que puede determinar niveles de alcohol y lactato en sangre.

No hay demasiados datos de si la pretendida popularización de los sensores de glucemia hacia las personas no enfermas está teniendo éxito comercial o no, dos años después de que surgieran las primeras iniciativas. 

La empresa Veri, pionera en este campo, ha seguido trabajando fundamentalmente en la mejora de su aplicación, a la que se ha dotado de mayores capacidades de análisis basadas en algoritmos, y ahora ofrece incluso un índice numérico de mejora de expectativa de vida según la reducción de los picos de glucemia que el usuario pueda conseguir. También, desde el punto de vista comercial, ha cambiado su modelo de negocio, que ya no sólo se centra en la venta de los sensores, sino que ofrece la opción de que cada usuario los consiga por su cuenta y pague una cantidad mensual por el uso de la aplicación de control. 

La norteamericana Levels, por su parte, que se enfrenta al hecho de que en aquel país se necesita receta para adquirir un sensor, está focalizándose en acciones de divulgación e información.

La tecnología de base

Para el desarrollo de estas iniciativas, que intentan aprovechar la receptividad de las personas sanas hacia este tipo de controles continuos de la función metabólica, hay unas empresas que inicialmente investigaron y desarrollaron los sensores y sus sistemas de control para diabéticos, especialmente Abbott y Dexcom. Ambas compiten para que sus dispositivos tengan una mayor duración, y también por perfeccionar el modo en el que transmiten los datos al sistema de control, que puede ser un teléfono móvil. Por ejemplo, los nuevos modelos de Dexcom tienen una tecnología llamada MCG que mide activamente la glucosa las 24 horas del día sin necesidad de acercar el teléfono al dispositivo, y de esa manera puede avisar de manera autónoma ante cambios significativos en el nivel de glucemia. 

 

 

Sensores transdérmicos

 

Lo que cabría preguntarse es cómo perciben estas las empresas sanitarias el hecho de que sus dispositivos estén siendo popularizados más allá de la clínica, aprovechados en lo que podríamos denominar el mercado de consumo, y si han pensado maneras en las que sacarles un mayor rendimiento comercial.

Una respuesta acaba de aparecer relacionada con la posibilidad de adaptar estos sensores al control de la cetosis. En los últimos meses, se están conociendo proyectos que emplean el concepto del control en tiempo real de variables plasmáticas para emplearlo en el campo de la medicina del deporte o, sencillamente, en el mercado de los deportistas aficionados. La idea es que de la misma forma que hay personas que practican ejercicio regular a las que les interesa medir su ritmo cardiaco -y para ello sirve cualquier reloj inteligente-, tal vez una parte de esas personas estén interesadas en medir además sus niveles de esfuerzo a través de un control de la cetosis.

En efecto, ya hay en el mercado sensores como Sibio que se presenta como el primero capaz de realizar una medida constante de esta variable y disponer los datos para su visualización en una aplicación móvil, de manera que el control del nivel de cuerpos cetónicos pueda ser empleada por deportistas, o también por personas que desarrollan dietas hiperproteicas. 

Precisamente esta línea del control de la cetosis es la que la empresa Abbott está intentando adentrarse, junto a la de la glucemia, para proponer dispositivos orientados al consumidor. El año pasado, la compañía anunció planes de trabajo en un dispositivo dual que puede monitorizar los niveles de glucosa y cetonas, inicialmente indicado para ayudar a los pacientes en riesgo de desarrollar cetoacidosis diabética, que constituye una complicación común entre los pacientes con diabetes tipo 1. 

Pero además de ello, la idea que acaban de exponer en la feria tecnológica Consumer Electronics Show (CEES) en Las Vegas consiste en expandir el uso de su sensor Libre más allá de la diabetes mediante la creación de una plataforma propia basada en esta tecnología, y que complementaría la medición de glucosa con el nivel de cuerpos cetónicos. 

El primer anuncio de este enfoque se hizo hace ya un año, pero es ahora cuando esta compañía ha presentado una línea de sensores dirigidos a atletas basados ​​en su tecnología Libre. Se agruparán bajo la marca Lingo, y al igual que los precedentes, los nuevos dispositivos están diseñados para adherirse a la parte superior del brazo, midiendo glucosa, cetonas y lactato. 

Inicialmente, Abbott espera lanzar la primera versión del dispositivo y el software asociado en Europa en la primera mitad de este año, seguramente porque en Estados Unidos subsiste la condición regulatoria que impone la prescripción médica del aparato. Lo van a dirigir principalmente al mundo de la medicina del deporte.

Para Abbot, esta es una estrategia mercado completamente diferente a la que venían desarrollando hasta ahora. Es un ejemplo de cómo un producto que inicialmente se desarrolló para suplir una necesidad clínica puede tener una proyección complementaria hacia áreas de consumo. Lo que parece claro es que ya estamos ante la nueva frontera para estos sensores: complementar la medición de la glucemia con la de la cetosis, y de ahí promover modelos de uso relacionados con el deporte y la dieta.