El nuevo Apple Watch y el estudio del asma.


  • Médicos e Internet
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

En una entrevista que hizo a principios de 2019, el CEO de Apple Tim Cook le dijo al periodista Jim Cramer que estaba convencido de que mejorar la salud será “la mayor contribución de Apple a la humanidad”. La frase exacta, sin traducir, fue: 

On the healthcare, in particular, and sorta your wellbeing, this is an area that I believe, if you zoom out into the future, and you look back, and you ask the question, “What was Apple’s greatest contribution to mankind,” it will be about health.

Probablemente en la respuesta haya demasiada confusión entre los términos “sanidad” y “salud”, y también un deseo de presentar el aspecto más amable de la que hoy es la compañía de mayor valor del mundo. Pero se entiende bastante bien lo que se dice. Apple encontró, tal vez por casualidad, la posibilidad de hacer cosas relevantes para que las personas pudieran cuidar mejor su salud y ahorrarse tener que acudir a la sanidad. Una buena parte de eso llegó gracias al Apple Watch.

Este reloj inteligente se ideó para ser básicamente una prolongación del sistema de notificaciones del teléfono, pero pronto se vio que los usuarios se decantaban por darle un uso preferente en aspectos como hacer más ejercicio o controlar la frecuencia cardiaca. Y así fueron aumentando los sensores de variables fisiológicas que llevaba el aparato, y también el software especializado que permitía nuevas funcionalidades. 

Más o menos por orden, se podía tener en la muñeca un sensor de actividad, un control de la frecuencia cardiaca, un electrocardiograma, un detector de caídas… Y ya más recientemente, en su última versión recientemente presentada, Apple ha incorporado un módulo para disponer de información sobre cómo se duerme y un nuevo pulsioximetro.  

Esta ha sido la gran novedad de la nueva serie de relojes, la Series 6, que muchos relacionan con lo vivido durante la pandemia de coronavirus. Pero al mismo tiempo que se presentó el reloj, se anunciaba un estudio que Apple ya había diseñado junto a Anthem, la segunda aseguradora más grande de EE. UU., para investigar cómo las personas diagnosticadas de asma se podrían beneficiar del reloj para controlar mejor su estado. 

El estudio se basa en una metodología similar a la que se empleó dos años atrás en el llamado Apple Heart Study, en colaboración con la Universidad de Stanford. Se trata de recopilar datos de vida real mediante el reloj, de forma poco intrusiva. Si antes se pensó que podía ayudar a detectar ritmos cardíacos irregulares, como la fibrilación auricular, ahora se pretende ayudar a las personas con asma a predecir situaciones potencialmente graves, que podrían conducir a una hospitalización. En Estados Unidos, aproximadamente 1,8 millones de personas terminan en las salas de urgencias por causa del asma cada año. De ahí el interés por validar si el uso de dispositivos de uso personal como este reloj puede contribuir a que descienda la incidencia de las complicaciones clínicas de los pacientes.

Este nuevo estudio de investigación está diseñado para ser completamente de gestión remota, lo que significa que los participantes no necesitan acudir en persona a realizarse ningún tipo de control. Se prevé que dure dos años, y que el reclutamiento de voluntarios cumpla con criterios estrictos de diversidad. 

Este estudio pretende ayudar a la comunidad médica a disponer de nuevos conocimientos sobre el control del asma, y también se trata de identificar herramientas digitales efectivas que puedan ayudar a que los pacientes puedan controlar mejor su situación sintomática. 

En 2019, Apple sorprendió adquiriendo la empresa Tueo Health, una start-up que trabajaba en la detección de asma en niños. Sin embargo, en el estudio van a participar unas 900 personas de entre 18 y 64 años, no de edades pediátricas. Los participantes deberán ser miembros de un plan de salud administrado por la aseguradora Anthem, y han tener su propio iPhone. 

Recibirán un monitor de sueño Beddit y un Apple Watch. Se distribuirán en dos grupos: un grupo activo, que usará los dispositivos, y un grupo de control, que no lo hará. El estudio está diseñado como un ensayo controlado aleatorio, cuyo objetivo es reducir el sesgo al probar la efectividad de un tratamiento o intervención.

El grupo activo utilizará una llamada “herramienta digital para el asma”, que incluye el seguimiento diario de los síntomas declarados por el paciente asociado a un sistema de medición continua de variables fisiológicas proporcionadas por el Apple Watch, donde se incluye la frecuencia cardíaca, la actividad y la nueva función para medir la concentración de oxígeno en sangre. Junto a ello, se dispondrá de información de, por ejemplo, la calidad del aire en la zona o las alteraciones del sueño que se registren durante la noche. Los participantes también podrán ser interrogados por sus síntomas en remoto, mediante cuestionarios sencillos de cumplimentar en el móvil. 

El grupo de control dispondrá de un modelo de atención estándar para el asma, menos completo y esencialmente pasivo, y a sus componentes se les pedirá que completen ciertas encuestas. Todos los participantes dispondrán de material educativo sobre cómo manejar mejor su situación, incluidos formatos en video.

Serán los resultados obtenidos los que muestren la utilidad o no de este tipo de herramientas de soporte a los pacientes. Apple podría estar buscando desarrollar un cuerpo de evidencia en torno a un nuevo tipo de “biomarcador digital”, en este caso en relación al asma. Si puede demostrar que su control de la salud es significativamente favorable para las personas con esta patología, existe la posibilidad de que aseguradoras como Anthem reembolsen o subvencionen el coste de este tipo de dispositivos en el futuro.