El miedo, la confianza y probabilidad de exposición a una enfermedad son los tres factores que más influyen en que una persona se vacune (Heliyon)


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El miedo, la confianza y la probabilidad de exposición a una enfermedad son los tres factores principales que influyen en que una persona se vacune, según muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos) y que ha sido publicado en Heliyon.

Tras el brote de Ébola que ocurrió en el año 2014 en África y sugiriendo un posible brote futuro en Estados Unidos, se preguntó a 1.018 adultos si se vacunarían contra la enfermedad, de los cuales la mitad aseguró que se vacunaría, mientras que la otra mitad manifestó dudas o directamente lo rechazó.

Con estos resultados, los investigadores han realizado un análisis secundario para conocer los factores que influyen en la intención de los participantes de vacunarse. Así, comprobaron que el miedo, la confianza en las medidas para contener una crisis de las autoridades sanitarias y la probabilidad de estar expuesto a un virus eran los principales factores que condicionaban la vacunación.

Curiosamente, la efectividad y la seguridad no se encontraban entre estos factores. "Frente a un número creciente de epidemias que ponen en peligro la salud pública, nuestros hallazgos indican que la vacilación de la vacuna está asociada con factores sociales que son independientes de la efectividad percibida de las vacunas", señalan los investigadores.

En concreto, los encuestados expresaron temor no solo de estar infectados sino también de su futura calidad de vida. De hecho, cuanto más miedo tenían, más aseguraban que se vacunarían. Del mismo modo, las personas que confiaban más en el Gobierno para prevenir un futuro brote de Ébola eran las que estaban más dispuestas a vacunarse.

Asimismo, y pese a que aproximadamente el 80% de los encuestados pensaron que era muy probable que un brote de Ébola se produjera bastante en Estados Unidos, la mayoría de las personas pensaron que el brote no se produciría en su región. Sin embargo, mientras más cerca estaban de las zonas que creían que sí iban a estar afectadas, más dispuestos estaban de administrarse la vacuna contra el Ébola.