El impacto de la inteligencia artificial en la reproducción asistida crecerá en los próximos años


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El impacto de la inteligencia artificial en el terreno de la reproducción asistida será creciente en los próximos años, y en poco tiempo dará lugar a la denominada Medicina 4P, según se puso de manifiesto en el simposio “La revolución de los datos: un futuro apasionante”, organizado por Merck durante el X Congreso de la Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR), celebrado en Cáceres.

Los especialistas destacaron cómo la inteligencia artificial se ha convertido en una ayuda a la hora de automatizar los procesos, tomar decisiones objetivas y desarrollar las estrategias clínicas correctas para cada paciente.

En este sentido, la directora de la Unidad de Fertilidad de Merck, Montse Jansá, explicó que la sociedad está viendo cómo la tecnología ofrece la posibilidad de acceder a millones de datos. "Ahora la gran pregunta es cómo utilizarlos de manera inteligente para que ayuden en la toma decisiones en los centros de reproducción asistida y contribuyan al éxito de todo el proceso".

Actualmente la implantación de soluciones basadas en la inteligencia artificial todavía está en su fase inicial y estas están actuando sobre el análisis masivo de información para facilitar el diagnóstico.

Sin embargo, el investigador Josep Lluís Arcos, del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial (IIIA-CSIC), avanzó que "en una segunda fase empezarán a surgir herramientas para la predicción y finalmente ayudarán en la prevención. En definitiva, la inteligencia artificial va a ser una tecnología clave en la Medicina 4P". Además, apuntó que "las herramientas de soporte a la decisión basadas en inteligencia artificial serán un muy buen aliado para los embriólogos".

Por su parte, el embriólogo de IVIRMA Marcos Meseguer puntualizó que "donde el desarrollo está más avanzado es en el análisis de imágenes de embriones para su selección".

Puso como ejemplo a Geri de cómo la tecnología está contribuyendo a facilitar el trabajo del embriólogo y contribuyendo a la estandarización de los procesos. Se trata de un sistema para el seguimiento, evaluación y valoración de los embriones que, mediante la observación de su morfología y cinética y aplicando un algoritmo matemático, ayuda a predecir de manera automática su viabilidad.

"Hemos enseñado a los ordenadores a clasificar los embriones como hacemos los embriólogos y hemos demostrado que su capacidad de diagnosticar o prever de antemano el éxito del tratamiento es muy alta, con precisiones superiores al 90%", explicó Meseguer.

Más allá de la selección de los mejores embriones, Arcos concluyó que la inteligencia artificial ya "se está utilizando para dar información personalizada sobre los mejores tratamientos para cada paciente y para la caracterización de calidad de semen a partir de imágenes".