El hígado graso no alcohólico está relacionado con la diabetes tipo 2


  • Noticias Médicas
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

Especialistas participantes en el congreso virtual de la Sociedad Española de Diabetes (SED), en una mesa conjunta con el Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas (CIBERDEM), han alertado de que el hígado graso no alcohólico está relacionado con la diabetes tipo 2.

"Preocupa especialmente las alarmantes cifras que está alcanzado esta enfermedad que, en sus estadios más avanzados, produce fibrosis, cirrosis y, en algunos casos, carcinoma hepatocelular", manifestó la investigadora del Instituto de Investigaciones Biomédicas Alberto Sols, Ángela M. Martínez Valverde.

Precisamente, los trabajos que lleva a cabo su grupo de investigación se centran en la inflamación como proceso clave para el avance que se produce desde la esteatosis hepática -benigna y reversible- hacia la esteatohepatitis, cuya reversión es más compleja.

Estudios recientes en modelos murinos y cohortes de pacientes con hígado graso no alcohólico han puesto de manifiesto que la acumulación de células asesinas (natural killer) citotóxicas de origen linfocitario es una "firma inmunológica" específica del avance de la enfermedad. En concreto, los trabajos demuestran que en intervenciones capaces de revertir la esteatohepatitis se produce una disminución de estas células asesinas en favor de un aumento de la población linfocitaria resolutiva (helper).

"Esto es especialmente relevante tras el tratamiento de ratones obesos, resistentes a la insulina y con enfermedad del hígado graso no alcohólico, con un fármaco agonista dual de los receptores de GLP-1 y glucagón. Además, de forma paralela, este fármaco revierte el estado de obesidad y resistencia a la insulina, lo que abre buenas perspectivas en el tratamiento de esta patología", destacó la experta del CIBERDEM.

Pero al margen de estos avances en el conocimiento de los mecanismos moleculares específicos que dan lugar al desarrollo de enfermedad del hígado graso no alcohólico y en las promesas farmacológicas, se insiste en la necesidad de mejorar los hábitos de vida de la población, fundamentalmente la infantil y juvenil, para preservar la salud metabólica y prevenir patologías asociadas a conductas poco saludables, como la obesidad o la diabetes tipo 2.

Tal como subrayó la investigadora, se trata de enfermedades que, a largo plazo, suponen un riesgo de complicaciones más severas que incidirán negativamente tanto en la calidad de vida de las personas como en los costes sanitarios.

"Esto, además, es importante a nivel hepático, ya que la progresión de la enfermedad del hígado graso no alcohólico desemboca en fases más severas de la enfermedad para las cuales todavía no hay tratamientos farmacológicos aprobados", enfatizó Martínez Valverde.