El estudio que trata de responder a la pregunta de si la telesalud ha llegado con el Covid-19 para quedarse.


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La  telesalud ha cobrado un gran protagonismo durante la pandemia por SARS-CoV-2, porque ha sido el canal que ha permitido prestar atención sanitaria en muchos casos en los que los pacientes no podían acudir a ver a sus médicos. Ha sido un fenómeno casi global, que se ha manifestado en muchos países, y de manera especial en los más desarrollados. Alguien ha llegado a decir que en un año se ha avanzado en el uso de estas tecnologías lo que estaba previsto que pudiéramos ver a lo largo de una década.   

La pregunta que hoy muchos se hacen es si este fenómeno de mayor aprovechamiento de la asistencia en remoto, la telesalud, se mantendrá después de que haya pasado la crisis sanitaria del Covid-19.

Esta es la pregunta que también se ha hecho la firma consultora norteamericana McKinsey & Company. Pero para responderla ha contado con la ventaja de que disponen como punto de partida los datos de una encuesta que realizaron el año pasado. Pueden, así, establecer puntos de comparación y sondear la evolución en la percepción que tiene la telesalud en los distintos agentes del sistema sanitario. Todos los datos del estudio que han publicado se refieren a Estados Unidos. 

La primera conclusión, la más obvia, es que la pandemia ha causado una aceleración masiva en el uso de telesalud. Los pacientes que empleaban este tipo de canales eran un 11% en el año 2019, y han pasado a ser un 46 % este. La mayoría los usa como sistema de sustitución de las visitas médicas canceladas.

También los proveedores sanitarios (aseguradoras centros asistenciales) han aumentado mucho su oferta de uso de canales para la asistencia remota. Según sus datos, están viendo hasta 100 veces más pacientes a través de sistemas de telesalud que antes. El incremento se explica por el hecho de que anteriormente al COVID-19, lo que se ofrecía era básicamente la llamada "atención virtual de urgencia", mediante la que se contactaba con médicos con los que no se tenía relación previa. En cambio, ahora se ha pasado a realizar visitas programadas y de seguimiento mediante estos canales.

El estudio recoge la idea de que lo que ya se empieza a buscar en la telesalud por parte del paciente y el médico no es un uso oportunista o circunstancial, sino tratar de proporcionar una mayor comodidad y oportunidad de acceso a la atención sanitaria, mejores resultados para los pacientes y propiciar un sistema de atención médica más eficiente. 

Mirando al futuro.

Se pronostica que es probable que muchas de estas dinámicas estén vigentes durante al menos los próximos 12 a 18 meses, ya que la preocupación sobre el COVID-19 va a permanecer vigente al menos hasta que exista una vacuna y ésta esté ampliamente disponible. 

Sin embargo, los desafíos relacionados con la telesalud persisten a medio plazo. En el estudio se señala que siguen existiendo preocupaciones principalmente con la seguridad, la integración del flujo de trabajo, la efectividad en comparación con las visitas en persona y la manera de financiar (o reembolsar) estos nuevos sistemas.

Seguramente por estos elementos todavía no bien resueltos es por lo que se aprecia una brecha al menos estadística entre el interés de los consumidores en relación con la la telesalud (el 76% de ellos se muestran interesados) y el uso real (sólo un 46% la ha empleado). 

Probablemente, factores como la falta de conocimiento de las propuestas de telesalud que tienen las aseguradoras, o los tipos de necesidades de atención que podrían satisfacerse virtualmente, o si existe cobertura del seguro médico para emplearla, son la causa entre ese interés por emplear y la falta de experiencias prácticas.

En el estudio se han identificado además al menos cinco modelos de atención virtual, y  llamamos “virtual” a lo que no es estrictamente presencial, aunque constituya como tal un acto médico. Son los siguientes.

  • Atención urgente a demanda como alternativa a las puertas de urgencia, y para situaciones de gravedad menor (como una sinusitis aguda). Estas modalidades de atención son los casos de uso de telesalud más comunes hoy en día, porque se han promocionado más por las aseguradoras. Generalmente supone el establecimiento de una consulta remota que evite un desplazamiento al centro de atención urgente.

  • Visitas clínica virtual para consultas programadas que no requieren exámenes físicos o procedimientos adicionales. Dichas visitas pueden ser de atención primaria (como controles de afecciones crónicas, resfriados, afecciones menores de la piel), salud mental (como sesiones de psicoterapia virtual) y algunos cuidados especializados (visitas de seguimiento selectas como rehabilitación cardíaca virtual). Se trata de un modelo de atención multicanal que aprovecha al máximo la combinación entre lo virtual y lo presencial, constante de proveedores, lo que mejora las posibilidades asistenciales hacia el paciente, el acceso y la continuidad de la atención. Este modelo también permite a los médicos manejar mejor a los pacientes con afecciones crónicas, con el apoyo de la monitorización remota de pacientes, la terapéutica digital y el entrenamiento digital, además de las visitas virtuales.

  • Procesos que se pueden manejar de manera mayoritariamente virtual. Consiste en combinar el acceso a consultas médicas en remoto con el uso de recursos más cercanos para realizar determinadas pruebas complementarias, como laboratorios de análisis clínicos, servicios de medicina laboral o pequeñas clínicas. Por ejemplo, una visita virtual de un paciente con síntomas respiratorios en vías superiores podría ser complementada por un desplazamiento a un establecimiento cercano para un análisis de sangre, con un seguimiento posterior.

  • Servicios de atención médica domiciliaria virtual o rehabilitación funcional. Aprovechan las visitas virtuales, la monitorización remota y el uso de otras herramientas digitales -que implican la participación del paciente- para construir determinados servicios que se pueden ofrecer de manera integral en forma remota. Por ejemplo, evaluación de la continuidad de cuidados, educación del paciente, terapia física, ocupacional o del habla. También, servicios como el cuidado de heridas o determinada fisioterapia, en la que se puedan desarrollar sesiones virtuales con pacientes de edad avanzada en su hogar.

  • La administración de medicamentos en el hogar con apoyo tecnológico, como algunos de dispensación hospitalaria que requieren una pauta más compleja de administración y seguimiento de posibles efectos. Permite a los pacientes autoadministrárselos y combinarlo con la monitorización remota para el control de posibles síntomas, junto con una supervisión clínica mediante telesalud.

Según el análisis de McKinsey & Company, aproximadamente el 20% de todas las visitas de urgencia podrían evitarse a través de nuevas ofertas de atención urgente virtual, y el 24% de las visitas médicas ambulatorias podrían realizarse totalmente virtuales, y un 9% adicional mayoritariamente virtuales. Además, hasta el 35% de los servicios de atención domiciliaria en el hogar podrían virtualizarse, y el 2% de los pacientes podrían beneficiarse de la administración de medicamentos apoyada por la tecnología.