El efecto de la malnutrición en la evolución de pacientes con síndromes coronarios agudos

  • Carlos Sierra

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La relación entre alimentación y salud es conocida desde hace tiempo. Una nutrición deficiente puede provocar diversos efectos negativos sobre la salud, tales como sobrepeso, diabetes, elevados niveles de colesterol, problemas cardiovasculares, etc. Y la lista sigue creciendo.

Recientemente, doctores del Hospital Universitario Álvaro Cunqueiro de Vigo, liderados por Sergio Raposeiras y Andrés Íñiguez, en colaboración con investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y del Centro de Investigación en Red en Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV), entre otros, estudiaron el efecto de la malnutrición en la evolución de pacientes que hubieran sufrido un síndrome coronario agudo (SCA) tales como un infarto o una angina de pecho, una relación que no se había analizado hasta la fecha. “La idea surgió a partir de los numerosos estudios que hay sobre el estado nutricional de pacientes con insuficiencia cardiaca. De hecho, es un parámetro muy estudiado en pacientes que necesitan un trasplante. Sin embargo, no se había realizado ningún estudio previo en pacientes que hubiesen sufrido un infarto”, justificó el Dr. Raposeiras

Para ello, realizaron un cribado nutricional con 5.062 pacientes con SCA Los resultados, publicados en la revista Journal of the American College of Cardiology, indicaron que el 71,8% de ellos (3.635) padecía malnutrición, y que el empeoramiento de este estado estaba asociado con una mayor mortalidad y eventos cardiovasculares adversos importantes (MACE), como otro ataque al corazón o un derrame cerebral.

En este estudio retrospectivo de pacientes con SCA admitidos entre enero del 2010 y septiembre del 2017 en el Hospital Universitario de Vigo se incluyeron a los pacientes con afecciones médicas que afectan al flujo coronario, incluidos los ataques al corazón -tanto el infarto agudo de miocardio sin elevación del segmento ST (NSTEMI) como el infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (STEMI)- y la angina inestable o el dolor torácico. De ellos, se descartaron a aquellos que padecían también leucemia o linfoma. “La razón de esta exclusión es que uno de los indicadores de la malnutrición es una baja cantidad de linfocitos en sangre. Pero los pacientes con linfoma o leucemia ya tienen de por sí un nivel muy bajo de linfocitos, por lo que incluirlos habría significado introducir un sesgo en el estudio” explicó Sergio Raposeiras.
Finalmente, de los 6023 pacientes iniciales con SCA, se incluyeron en el estudio a 5062 pacientes. De ellos, el 74,5% eran hombres, todos de raza blanca y con una edad mediana de 66,2 años. En cuanto a la patología, el 10,6% tenía angina inestable; el 49%, NSTEMI; y el 40,4%, STEMI.

Malnutrición y su efecto sobre los SCA

Los pacientes se clasificaron, según su índice de masa corporal, en infrapeso (índice de masa corporal 25). Se evaluó a todos los pacientes para detectar signos de malnutrición mediante tres índices:

  • índice de control nutricional (CONUT),
  • índice de riesgo nutricional (NRI),
  • índice pronóstico nutricional (PNI).

La malnutrición osciló entre el 8,9% con el PNI, el 49,8% con el CONUT y el 59,5% con el NRI. Los porcentajes de malnutrición leve fueron del 38,5% con el CONUT y del 20% con el NRI (el PNI no sirve para calcular este tipo de malnutrición). La incidencia de malnutrición de moderada a severa en los pacientes fue del 11,2% (CONUT), el 39,5% (NRI) y el 8,9% (PNI). Usando cualquier grado de malnutrición, se clasificó al 8,9% como malnutridos por los tres índices, mientras que ninguno de estos índices clasificó como malnutridos al 28,2% de los pacientes.

Los pacientes con malnutrición eran mayores y generalmente mujeres, y tenían más probabilidades de padecer fibrilación auricular, anemia y fracción de eyección del ventrículo izquierdo reducida. La mayor prevalencia de malnutrición se observó en pacientes con infrapeso o normopeso de acuerdo con su índice de masa corporal. Sin embargo, una parte significativa de pacientes con sobrepeso u obesidad (48% con CONUT; 58% con NRI) también estaba malnutrida. Es decir, una dieta excesiva también resulta en una nutrición deficiente y/o desequilibrada.

“Este resultado nos sorprendió muchísimo, no esperábamos encontrarnos un porcentaje tan elevado de pacientes con normopeso y sobrepeso que estuviesen en riesgo de malnutrición. Es, desde luego, un hecho impactante” razonó el Dr. Segio Raposeiras.

A lo largo de 3,6 años de seguimiento, el 16,4% de los pacientes murió y el 20,7% sufrió un MACE, lo que incluye mortalidad cardiovascular, otro ataque al corazón o un ictus, “números que probablemente se podrían haber disminuido si se hubiesen realizado las intervenciones nutricionales necesarias para modificar la malnutrición, iniciándolas durante la hospitalización y continuándolas después del alta, en coordinación con centros y programas de rehabilitación” declaró el Dr. Raposeiras.

Conclusiones y próximos pasos

"El análisis del estado de malnutrición puede ser una forma sencilla de determinar qué pacientes con SCA presentan un alto riesgo de sufrir resultados adversos y tiene la ventaja añadida de ser un cálculo muy simple, ya que muchas de las variables se obtienen mediante una prueba rutinaria en la sala de urgencias", explicó el Dr. Raposeiras. 

Sin embargo, queda mucho camino por delante por recorrer para poder usar el cribado nutricional como una herramienta para determinar el pronóstico de un paciente que haya sufrido un ataque al corazón o una angina.

En primer lugar, el estudio realizado presenta una serie de limitaciones. Es retrospectivo, es decir, se ha realizado con datos del pasado, y unicéntrico, todos los pacientes provienen del mismo hospital. Además, todos los datos son de pacientes blancos, sin información sobre su nivel educativo o características socioeconómicas. Sería, por lo tanto, necesario realizar ensayos clínicos que incluyera a más centros hospitalarios para tener una muestra más representativa de pacientes y poder evaluar prospectivamente la eficacia de las intervenciones nutricionales en la evolución de los pacientes con SCA de todo tipo. Además, se echa en falta la comparación del valor pronóstico de las herramientas para realizar cribados nutricionales con valoraciones nutricionales integrales más complejas, como cuestionarios o diarios de alimentación.

Por otro lado, también es necesaria una labor de formación con los profesionales médicos. "Muchos cardiólogos clínicos no son conscientes de la prevalencia de la malnutrición, lo que provoca que pase desapercibida y se quede sin tratar", afirmó Raposeiras. "Nuestro estudio demuestra la importancia de verificar el estado nutricional de todos los pacientes admitidos con SCA, independientemente de su índice de masa corporal. Si lo hacemos, es posible que podamos mejorar la evaluación de riesgos en estos pacientes y las intervenciones posteriores para la prevención secundaria. A corto plazo no podemos realizar este tipo de intervenciones de manera rutinaria, aún no estamos preparados. Pero ya hemos empezado los trámites para conseguir la financiación necesaria y, si todo va bien, esperamos poder empezar con los ensayos clínicos en 2021" concluyó el Dr. Raposeiras.

Los autores de este estudio declararon no tener conflicto de intereses.