El dolor es inevitable, el sufrimiento opcional

  • Dr. Miguel Álvarez Deza

  • Editorial
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En las dos últimas décadas todos los países, incluido España, han padecido directa o indirectamente varios brotes epidémicos con repercusión internacional relacionados con enfermedades infecciosas emergentes. Sirvan de ejemplo las epidemias del Ébola, Zika o Dengue. Las enfermedades transmitidas por contacto o por vía aérea son muy preocupantes por la rapidez de su expansión y la facilidad del contagio persona a persona, sobre todo en periodos asintomáticos y prodrómicos de la enfermedad.

Una serie de factores hacen prever la aparición en un futuro de nuevas crisis de Salud Pública: el cambio climático, el comercio global, la movilidad transcontinental y las megaciudades. Mientras estos factores persistan, la posibilidad de que se vuelva a repetir otra pandemia como la de COVID-19no es solo altamente probable, es una evidencia abrumadora. 

La Comisión Asesora COVID-19-OMC en su Informe #6 Preparación para Crisis de Salud Pública pone de manifiesto una serie de recomendaciones o propuestas entre las que destacan el refuerzo de las estructuras central y autonómicas de Salud Pública;  activar y conectar a la Atención Primaria para sumar su red a la acción preventiva, asistencial y de control; preparar los hHospitales estimulando la flexibilidad interna mostrada y aportando medios externos para atender picos de demanda; potenciar la telemedicina con tecnología, organización y marco legal; preparar las rResidencias de mayores y centros sociosanitarios y conectarlas sólidamente con el Sistema Sanitario y el Sistema de Salud Pública; proteger, cuidar y entrenar a los profesionales sanitarios y asegurarles los medios para trabajar y protegerse; y, finalmente, conseguir un amplio acceso y disponibilidad de los sistemas de información, así como la interoperabilidad a las bases de datos clínicos. 

Prepararse para una amenaza es necesario porque el riesgo de que ocurra es real y porque las consecuencias sobre la salud y el bienestar social de los ciudadanos son cruciales. Anticiparse para ganar tiempo, es la única posibilidad de reducir el impacto inicial de una crisis sanitaria y esto solo se consigue si se está alerta y preparado su abordaje.

El objetivo del sistema sanitario será minimizar el impacto en las personas y en el sistema, conteniendo y reduciendo la morbimortalidad y evitando el colapso sanitario. Es necesario que exista un equipo gestor de la crisis, formado por representantes de cada sector y nivel asistencial al frente del cual estará un responsable de la Salud Pública. 

Otra de las recomendaciones que ofrece este sexto informe consiste en estructurar y desarrollar una comunicación apropiada con la población y con los profesionales. Para ello es importante saber identificar a los comunicadores y elegir portavoces entre los expertos en la materia que sean hábiles en la transmisión de la información, empáticos y socialmente bien admitidos.

Hay que conoceri las audiencias (ciudadanos, profesionales, medios de comunicación, políticos…) y determinar qué tipo de información se necesita y la periodicidad en la que se va a suministrar. La información proporcionada debería ser facilitada de forma temprana para evitar desinformación y rumores además de ser comprensible, veraz, coherente y técnicamente argumentada; es importante que la comunicación sea empática y precisa para así poder guiar al ciudadano, a los medios de comunicación y a los proveedores de la atención médica hacia el cumplimiento de las recomendaciones de salud pública. 

En resumen, durante una crisis como ésta se deberán facilitar datos fiables que permitan a la población ir conociendo cómo se desarrolla la crisis y cómo se resuelve. Además se facilitarán a la población unos conocimientos básicos que permitan interpretar los datos. 

La comunicación es una piedra angular para la Salud Pública y sin embargo se ha convertido en una laguna habitual en las gestiones sanitarias. 

“Quien pone reglas al juego, se engaña si dice que es jugador, lo que le mueve es el miedo, de que se sepa que nunca jugó, Que no, que no. Que el pensamiento no puede tomar asiento. Que el pensamiento es estar siempre de paso, de paso, de paso, de paso”. (De paso, L.E. Aute)

El Dr. Miguel Álvarez Deza es especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública.