El dispositivo Dreem 2, con autorización de la FDA, que quiere combatir el insomnio crónico.


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Dreem es una empresa que lleva tiempo intentando desarrollar un dispositivo de uso cotidiano que sirva para mejorar la calidad del sueño. Sus aproximaciones iniciales han consistido en intentar aplicar el conocimiento científico relativo a la fisiología de cómo dormimos hacia la creación de un mecanismos sencillo y asequible que facilite medir parámetros físicos y, en su caso, poder modificar aquellos factores que perjudican el descanso. Como es habitual en esta sección, hacemos referencia al caso no porque se haya divulgado una idea más o menos original o pintoresca, sino por la correcta orientación del proyecto hacia la generación de evidencia y estudios clínicos que muestren una posible utilidad del dispositivo.

Pues bien, Dreem acaba de anunciar el lanzamiento de su dispositivo Dreem 2, que por primera vez cuenta con la aprobación de la FDA como “dispositivo médico clase 2”, esto es, que es un tipo de aparato que requiere notificación previa (y aporte de los estudios realizados) en la medida en que propone una determinada utilidad relacionada con la salud. Esta aprobación se considera una marca de autenticidad para los consumidores.

Dreem 2 sustituye a un dispositivo similar lanzado en 2017, pero lo complementa de manera patente. Es una especie de diadema pensada para usar durante el sueño, suficientemente ligera como para no alterarlo por sí. Mejora el diseño y la comodidad con respecto a modelos anteriores, y es capaz de captar e identificar patrones de ondas cerebrales, movimientos corporales y ritmo cardiaco.

 

 

No sólo contabilizar.

Llega en un momento en el que hay cierto escepticismo sobre este tipo de aparatos. De hecho, el abordaje de los problemas del sueño mediante dispositivos llamados “wearables” es relativamente amplio y presente desde hace años, una vez que lo hicieran por primera vez las pulseras de Fitbit, que en realidad lo único que medían eran los movimientos de la muñeca durante el dormir y eran capaces de identificar el tiempo que se estaba en fase de sueño o cuánto rato se tardaba en llegar a él. Después, otras propuestas como la del Apple Watch integraron además el registro de la frecuencia cardíaca. Otros abordajes que hemos comentado en artículos meses atrás han consistido en aplicaciones que desde el teléfono registran los sonidos y pueden identificar episodios de apnea, o los más complicados dispositivos que se sitúan debajo del colchón para recoger la información de los movimientos durante la noche.

Sea cual sea el abordaje, parece ya superada una etapa en la que de lo que se trataba era solo de contabilizar las horas de sueño, y que no añadía mucho al insomne, más allá de poder objetivar su situación. Ahora se pretende pasar a otra en en la que sea factible trazar patrones de base fisiológica que expliquen mejor qué pasa en el individuo durante sus horas de supuesto descanso, y si se puede, hacer algo por corregir problemas.

Dreem 2 llega para “liberar a los insomnes de los rastreadores de sueño que han resultado fallidos en el pasado, porque en sí mismos no ayudan a mejorar la calidad del mismo”. La compañía pretende ayudar a aproximadamente un tercio de la población mundial que sufre de una multitud de problemas relacionados con su sueño, estén diagnosticados o no lo estén. La idea es que el aparato ofrezca un registro más completo de variables combinadas como el ritmo cardíaco, las ondas cerebrales y el movimiento, en incluso que produzca un tipo de estimulación que facilite algunos niveles de corrección.

En su construcción, el nuevo dispositivo está compuesto de materiales más flexibles y espumas autoadaptables que sus versiones precedentes. Han reemplazado el plástico de anteriores modelos y es ajustable a todos los tamaños de cabezas. Esto mejora la comodidad, que era una de las principales quejas de los usuarios que los emplearon anteriormente.

 

 

Nueva tecnología para abordar viejos problemas del sueño.

La tecnología que integra la diadema se gestiona a través de una aplicación, aunque los datos no se recopilan en tiempo real para no tener que usar sistemas como el wifi o el bluetooth que emitan ondas radioeléctricas. Después de ponerse sistema y de su inicial calibración, los usuarios reciben unos impulsos a modo de sonido de frecuencia no audible adaptados a su ritmo cardiaco, actividad cerebral y movimiento, y que se transmiten a través de contacto óseo. Durante la noche se pautarán estos sonidos imperceptibles, que según algunos estudios aumentan la frecuencia y amplitud de las ondas Delta, lo que contribuye a mejorar la calidad del sueño más profundo y facilitan mantener tiempos de descanso más prolongados.

Los resultados de cómo ha ido la noche se muestran en la aplicación del móvil a la mañana siguiente, donde se ofrecen también ideas y consejos sobre cómo mejorar los hábitos personales y de higiene ambiental que conducen a un mejor dormir, y donde también se pueden encontrar algunos programas de entrenamiento inspirados en la terapia cognitivo-conductual, el tratamiento de referencia para el insomnio.

Según los datos publicados por la empresa, el 80% de los usuarios que padecían insomnio crónico abandonan esta situación en el plazo de seis semanas, y la mayoría de ellos fueron capaces de conciliar al cabo de 15 minutos. Dreem 2 tienen un precio inicial de 499 dólares, sin duda mucho más que un aparato que se limite simplemente a registrar las horas de sueño y el momento en el que se inicia y termina.