El diagnóstico de una enfermedad física grave se relaciona con un mayor riesgo de suicidio

  • Heather Mason
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La interacción de las enfermedades físicas y mentales se ha puesto de manifiesto en un estudio realizado en el Reino Unido, en el que los investigadores descubrieron que los pacientes diagnosticados de una enfermedad física grave presentaban el doble de tasa de muerte por suicidio en comparación con personas de características similares pero no diagnosticadas con estos trastornos.

En el estudio retrospectivo de cohortes participaron 47.354.696 personas residentes en Inglaterra. Los pacientes diagnosticados con cáncer con una baja supervivencia, cardiopatía isquémica crónica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o afección neurológica degenerativa fueron emparejados con individuos sin estos diagnósticos pero con características sociodemográficas similares.

Un total de 17.195 (36,3 por 100.000) personas murieron por suicidio durante el periodo de estudio. Un año después del diagnóstico de cáncer con baja supervivencia, la tasa de suicidio fue de 21,6 por 100.000, en comparación con 9,5 por 100.000 controles emparejados. La tasa de suicidio al año fue de 22,4 por 100.000 pacientes con EPOC, 16,1 por 100.000 pacientes con cardiopatía isquémica y 114,5 por 100.000 pacientes con afecciones neurológicas degenerativas.

El aumento del riesgo fue más notable en los seis primeros meses tras el diagnóstico o el primer tratamiento. Entre los pacientes con cáncer con baja supervivencia, también se produjo un aumento en el segundo año tras el diagnóstico, que podría corresponder a la recurrencia del cáncer.

Este contenido fue publicado originalmente en Univadis.com