El control intensivo de la presión arterial podría ayudar a reducir el riesgo de deterioro cognitivo leve (JAMA)


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El control intensivo de la presión arterial no reduce significativamente el riesgo de demencia, pero tiene un impacto medible en el deterioro cognitivo leve, según los resultados finales del Estudio de Intervención de Presión Arterial Sistólica en la Memoria y Cognición en Hipertensión Disminuida (SPRINT MIND).

Los resultados secundarios muestran que una intervención reduce significativamente la aparición de deterioro cognitivo leve, que es un precursor bien establecido de la demencia. Los resultados se detallan en un artículo publicado en JAMA.

SPRINT MIND fue un aspecto integral del diseño inicial de SPRINT, un gran ensayo clínico aleatorizado de disminución de la presión arterial intensa en enfermedades cardiovasculares y renales. Ambos fueron financiados por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) estadounidenses.

"La demencia sigue siendo un gran desafío para la salud pública, y en base a los resultados primarios de este estudio, aún tenemos que encontrar una estrategia de intervención que reduzca el riesgo de demencia", afirma Richard J. Hodes, director del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA), parte de los NIH y el instituto principal sobre la investigación del Alzheimer. "Sin embargo, los resultados secundarios que muestran que la disminución intensiva de la presión arterial puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo leve, un factor de riesgo conocido para la demencia, nos brindan vías adicionales para explorar el camino hacia la prevención", añade.

El deterioro cognitivo leve es una afección en la cual las personas tienen más dificultades con la cognición, el pensamiento, el recuerdo y el razonamiento, que lo normal para las personas de su edad. La demencia es una forma más severa de pérdida en las funciones cognitivas que interfiere con la vida diaria. La enfermedad de Alzheimer es el tipo más común de demencia. La presión arterial alta, o hipertensión, es muy común en personas mayores de 50 años y un factor de riesgo importante para enfermedad cardiaca, ictus, insuficiencia renal y un creciente cuerpo de investigación sugiere que puede elevar el riesgo de demencia en el futuro.

Los participantes en SPRINT eran adultos mayores de 50 años con alto riesgo de enfermedad cardiovascular. Los resultados del ensayo SPRINT, que se interrumpió antes de su finalización prevista, mostraron que el control intensivo de la presión arterial, es decir, un objetivo de presión arterial sistólica de menos de 120 mmHg, en comparación con un objetivo estándar de menos de 140 mmHg, redujo los eventos cardiovasculares y la mortalidad global.

Entre noviembre de 2010 y marzo de 2013, se asignó al azar a más de 9.300 participantes a dos grupos objetivo, con casi 4.700 en cada grupo. En agosto de 2015, el ensayo SPRINT se detuvo después de 3,3 años de tratamiento cuando se descubrieron los principales efectos beneficiosos del control intensivo de la presión arterial sobre la mortalidad y la enfermedad cardiovascular. La evaluación para el desarrollo de demencia y deterioro cognitivo leve continuó durante los cinco años planificados completos.

El objetivo de SPRINT MIND era determinar si el control intensivo de la presión arterial también reduciría el riesgo de desarrollar demencia y deterioro cognitivo en los siguientes cinco años. Se realizaron evaluaciones cognitivas a los participantes que tenían presión arterial alta, pero sin antecedentes de accidente cerebrovascular o diabetes al inicio del ensayo, y se realizó un seguimiento en más del 91%. Se clasificó a los participantes en una de tres categorías: sin deterioro cognitivo, deterioro cognitivo leve o probable demencia.

El Grupo de Investigación SPRINT MIND, incluido el autor Jeff D. Williamson, de la Escuela de Medicina Wake Forest (Estados Unidos), observó que los resultados primarios de este análisis no mostraron diferencias estadísticamente significativas entre el tratamiento estándar e intensivo en la proporción de participantes diagnosticados de demencia. Sin embargo, el estudio tuvo menos casos de demencia de lo esperado.

No obstante, los resultados secundarios sugirieron que el tratamiento intensivo redujo el riesgo de deterioro cognitivo leve y el riesgo combinado de deterioro cognitivo leve y demencia. Debido al éxito del ensayo SPRINT sobre los resultados cardiovasculares, la intervención del estudio se detuvo antes de tiempo; como resultado, los participantes fueron tratados por un periodo más corto que el planeado originalmente. Los autores concluyen que el menor tiempo y el menor número de casos inesperados de demencia podrían haber dificultado determinar el papel del control intensivo de la presión arterial en la demencia.

"El hecho de que todavía existiera un resultado de deterioro cognitivo leve cuando se interrumpió el estudio hace que estos resultados sean alentadores", subraya Laurie Ryan, jefa de la Rama de Demencias del Envejecimiento en la División de Neurociencia del NIA. "Este estudio está en línea con el campo de investigación de la demencia: prevenir la pérdida de memoria antes", añade.

Los autores apuntan que actualmente no hay intervenciones comprobadas que prevengan o retrasen la incidencia de deterioro cognitivo leve o demencia. Por lo tanto, las personas deben consultar con sus proveedores de atención médica para decidir cuáles son los mejores objetivos de presión arterial y determinar cómo alcanzar esos objetivos.