El control del colesterol tras un infarto de miocardio mejora en un 40% con seguimiento a distancia


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El seguimiento a distancia del colesterol LDL en pacientes que han sufrido un infarto de miocardio logra aumentar un 40% el control de estos niveles, según han descubierto investigadores del Hospital del Mar, de Barcelona, aplicando un nuevo protocolo en su Servicio de Cardiología.

"El problema de sufrir un infarto es que multiplica las posibilidades de sufrir otro, porque existe una enfermedad cardíaca establecida", según la investigadora Sònia Ruiz.

El control del colesterol tras un infarto reduce el riesgo de un segundo episodio cardíaco, pero solo el 30% de los pacientes lo consiguen -según datos de la encuesta Euroaspire, realizada en una veintena de países europeos-: "Se hace un gran esfuerzo en el momento del infarto, que no sirve de nada si no se hace un control de estos factores de riesgo cardiovascular", ha destacado Ruiz.

Los resultados tras aplicar este nuevo protocolo demuestran su utilidad, que ha llevado el cumplimiento de los niveles de lípidos -nivel de colesterol LDL de 70 mg/dl o inferior- hasta el 75%, un incremento del 40%.

Con este procedimiento, cuando los pacientes reciben el alta hospitalaria ya tienen programada una analítica de seguimiento seis semanas después del infarto, y en caso de que los resultados no sean satisfactorios, reciben una llamada y se ajusta el tratamiento, sin necesidad de que se desplacen al hospital.

El protocolo se empezó a aplicar en noviembre del 2017 y se ha analizado la evolución de 125 pacientes: el 75% presentaban tres meses después unos niveles de colesterol dentro de los objetivos recomendados.

El análisis al año muestra un ligero descenso de esta cifra, hasta al 64%, que está por encima de la media en estos casos pero Ruiz ve necesario "intentar mejorar en el futuro" para aumentar este porcentaje.

Los pacientes tratados en el Hospital del Mar por un infarto entran de forma automática dentro de un programa de rehabilitación cardíaca que prevé el control de los factores de riesgo -hábitos de vida, alimentarios y ejercicio físico-, al cual se añade el nuevo protocolo de seguimiento.

En el programa intervienen cardiólogos, personal de enfermería y médicos rehabilitadores y fisioterapeutas, con el objetivo de conseguir alejar el riesgo de un segundo episodio cardíaco, y que incluye orientación sobre medicación, actividad física y signos de alarma, así como educación sanitaria con sesiones informativas y un programa de entrenamiento.

Los protocolos de rehabilitación mejoran el control de estos pacientes, ante el hecho de que aproximadamente una tercera parte abandonan el tratamiento: "Hay un problema preocupante para obtener las cifras-objetivo de control de los factores de riesgo", según Ruiz, que ve necesario que los sanitarios optimicen el tratamiento y se establezcan protocolos.