El consumo de alcohol, incluso moderado, puede aumentar el riesgo de hipertensión en la diabetes

  • Katya Swift Yasgur

  • Noticias Médicas de Medscape
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Nueva investigación señala que el consumo de alcohol incluso moderado puede aumentar el riesgo de hipertensión en adultos con diabetes de tipo 2.[1]

Investigadores analizaron datos de más de 10.000 adultos participantes en el estudio ACCORD y encontraron que el consumo moderado de alcohol aumentaba 79%, 66%, y 62% las probabilidades de elevación de la presión arterial, hipertensión en etapa 1, e hipertensión en etapa 2, respectivamente.

Después de tener en cuenta covariables, los investigadores vieron que el consumo intenso de alcohol se asociaba con incremento de casi dos tantos en el riesgo de elevación de la presión arterial, incremento de 2,5 tantos en el riesgo de hipertensión en etapa 1, y aumento de 3 tantos en el riesgo de hipertensión en etapa 2.

"Puesto que el consumo moderado e intenso de alcohol se asoció de manera independiente con probabilidades más altas de hipertensión en pacientes con diabetes en este estudio, recomendamos hablar acerca de los efectos del consumo moderado e intenso de alcohol sobre la presión arterial con los pacientes que padecen diabetes, en especial los que tienen dificultades para lograr un control adecuado de su hipertensión", comentó a Medscape el autor principal, Dr. Matthew J. Singleton, jefe de becarios de electrofisiología en la Wake Forest School of Medicine, en Winston-Salem, Estados Unidos.

Los nuevos resultados del estudio ACCORD fueron publicados el 9 de septiembre en la versión electrónica de Journal of the American Heart Association.

Hallazgos conflictivos

"Puesto que los pacientes con diabetes tienen riesgo cardiovascular muy elevado, comprender la relación entre consumo de alcohol e hipertensión es muy importante al atenderlos", destacó el Dr. Singleton.

Está bien documentado el vínculo entre consumo intenso de alcohol e hipertensión, señalaron los autores. Sin embargo, estudios previos han demostrado hallazgos contradictorios en relación con consumo moderado de alcohol y aumento de la presión arterial en la población general y en las personas con diabetes, indicó el Dr. Singleton.

"Puesto que la asociación era objeto de debate y se desconocía su constancia, decidimos llevar a cabo el presente estudio", añadió.

Los investigadores obtuvieron datos de 10.200 participantes en el estudio ACCORD (media de edad aproximada: 63 años), estudio aleatorizado previamente publicado, en que se comparan intervenciones para reducir la enfermedad cardiovascular en adultos con diabetes de tipo 2.[2]

Para este análisis los participantes fueron divididos en tres grupos: personas con consumo leve (1 a 7 bebidas/semana); moderado (8 a 14 bebidas/semana), e intenso (≥ 15 bebidas/semana) de alcohol, definiéndose bebida como: 325 ml de cerveza; 175 ml de vino, o 44 ml de licor.

Luego se clasificaron las presiones arteriales de acuerdo con la guía de 2017 del American College of Cardiology y la American Heart Association.

Relación dosis-riesgo

En un modelo de regresión logística multivariable que tuvo en cuenta edad, género, raza, índice de masa corporal, prevalencia de enfermedad cardiovascular, antecedente de tabaquismo, y número de años con diabetes de tipo 2, no se encontró ninguna asociación entre el consumo leve de alcohol y la elevación de la presión arterial o la hipertensión en cualquier etapa.

En cambio, tanto el consumo moderado como el intenso de alcohol se relacionaron con incremento de la presión arterial y con hipertensión en etapas 1 y 2.

Tabla. Riesgo de hipertensión según

Consumo de alcohol  Odds ratio para presión arterial elevada (IC 95%) Odds ratio para hipertensión en etapa 1 (IC 95%)  Odds ratio para hipertensión en etapa 2 (IC 95%)
Moderado   1,79 (1,04 - 3,11)   p = 0,03   1,66 (1,05 - 2,60)    p = 0,03   1,62 (1,03 - 2,54)   p = 0,03
Intenso 1,91 (1,17 - 3,12)   p = 0,01   2,49 (1,03 - 6,17)   p = 0,03      
3,04 (1,28 - 7,22)   p = 0,01
 

 

  
Los autores advierten que su estudio "debe interpretarse en el contexto de sus limitaciones". Por ejemplo, podría haber factores de confusión residual, aunque hicieron el ajuste para covariables con relaciones "documentadas o sospechadas" con la hipertensión. Los hallazgos también podrían haber resultado afectados por el sesgo de respuesta y selección.

No obstante, aunque "décadas de estudios clínicos y epidemiológicos han indicado que el consumo ligero y moderado de alcohol puede tener efectos beneficiosos sobre la salud cardiovascular, nuestra investigación respalda análisis recientes que indican que el consumo > 7 bebidas por semana puede asociarse con elevación de la presión arterial, hipertensión en etapas 1 y 2 en personas con diabetes de tipo 2, y sobre todo en aquellas con riesgo cardiovascular elevado", señalaron.

Asimismo, los datos "indican relación dosis-riesgo entre el consumo de alcohol y el grado de hipertensión", continuaron.

Evaluación del consumo de alcohol

En su comentario al estudio para Medscape, Sara Tasnim, licenciada en farmacia, M. Sc., del Cochrane Hypertension Group, en Toronto, Canadá, señaló que los datos se obtuvieron solo una vez de los participantes elegibles, y "no nos dicen cómo el consumo de alcohol afecta a los pacientes con diabetes en el curso del tiempo".

Además, "aunque los hallazgos del estudio no mostraron asociación entre el consumo leve de alcohol y la hipertensión, esto no significa que el consumo leve de alcohol tenga algún efecto protector sobre las funciones cardiovasculares, como muchos estudios observacionales lo indican", puntualizó Tasnim, quien no intervino en el estudio.

También en su comentario sobre los hallazgos para Medscape, el Dr. Parag Chevli, profesor asistente de medicina interna y copresidente del comité de investigación, de la Sección de Medicina Hospitalaria en la Wake Forest University, en Winston-Salem, Estados Unidos, indicó: "Pese a sus limitaciones, este es uno de los muy escasos estudios en que se ha analizado la asociación del consumo de alcohol y la presión arterial utilizando las nuevas guías de 2017 del American College of Cardiology y la American Heart Association".

Por otra parte, "esta es una cohorte singular, pues incluye pacientes con diabetes de tipo 2", agregó el Dr. Chevli, quien no participó en la investigación actual.

El estudio "resalta que se debe hacer todo esfuerzo en la práctica clínica para evaluar el consumo de alcohol durante las consultas de atención primaria, en especial en el caso de pacientes con hipertensión y diabetes", concluyó el especialista.

No se enumeró ninguna fuente de financiación. Los autores del estudio, Tasnim y el Dr. Chevl han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.