El cerebro de los niños con epilepsia se reorganiza tras la cirugía para conservar la percepción visual (Cell Rep)


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En niños con epilepsia grave la cirugía es el último recurso utilizado para prevenir las convulsiones, pero el tratamiento a menudo conlleva riesgo de deficiencias visuales y cognitivas. Ahora, un nuevo estudio dirigido conjuntamente por investigadores de la Facultad de Salud de la Universidad de York (Reino Unido) y la Universidad Carnegie Mellon (Estados Unidos) ha comprobado que los cerebros de los niños con epilepsia grave pueden compensar dicho riesgo reorganizando las regiones de la corteza visual después de la cirugía.

"Lo que estamos viendo es notable -destaca Erez Freud, coautor del estudio-. El caso más sorprendente de nuestros hallazgos fue una niña de 14 años que tenía una epilepsia grave que se originó en el lado izquierdo del cerebro. Se sabe que la parte del cerebro que se extrajo en la cirugía participa en la capacidad de leer. A pesar de que se eliminó este hemisferio, esta paciente podía leer con un funcionamiento relativamente normal, y cuando observamos su cerebro mediante resonancia magnética, descubrimos que esta región de lectura del cerebro se había remapeado en el hemisferio derecho sano".

Los investigadores reclutaron a 10 niños que se habían sometido a cirugía para la epilepsia grave entre los 6 y 17 años de edad, causada en la mayoría de los casos por una lesión como un ictus en la infancia o un tumor.

El equipo comparó los perfiles neuronales y visoperceptuales de estos pacientes con los de 10 niños sanos. Tres de los que se habían sometido a cirugía habían perdido partes de la corteza visual en el lado derecho, tres en el lado izquierdo y cuatro habían perdido otras partes del cerebro que no estaban involucradas en la percepción, formando un segundo tipo de grupo de control .

De los seis niños a los que se les extirparon áreas de la corteza visual, cuatro tuvieron reducciones permanentes en la visión periférica en un lado debido a la pérdida de la corteza visual temprana. En todos los casos la epilepsia se resolvió o mejoró significativamente después de la cirugía.

Para comprender mejor cómo podría estar ocurriendo la plasticidad, los investigadores realizaron el estudio en dos fases. En la primera cada participante estuvo expuesto a diferentes series de tareas que probaron las habilidades de percepción de los niños, incluido el reconocimiento facial, la capacidad de clasificar objetos, la lectura y el reconocimiento de patrones. Lo hicieron pidiéndoles a los niños que identificaran objetos, lugares y caras.

En la segunda fase, los investigadores tomaron imágenes de los cerebros de los participantes utilizando resonancia magnética funcional. Se pidió a los participantes que se tumbaran en el aparato de resonancia magnética y observaran un flujo de imágenes, palabras, caras, objetos y lugares. La prueba permitió a los investigadores visualizar con precisión las áreas del cerebro que se activaban y medir la respuesta a estas imágenes.

Con la excepción de dos individuos que tenían una mayor parte de la corteza alterada, los investigadores encontraron que todos los pacientes mostraban una función perceptiva normal en las tareas y podían identificar rostros y objetos, lugares y palabras, que caían dentro del rango normal incluso para actividades complejas de percepción y memoria.

Incluso en los participantes que no mostraron una reasignación clara, los resultados mostraron que la región sana del cerebro todavía era capaz de compensar las regiones que faltaban en el hemisferio del cerebro donde se extrajeron las lesiones, y de una manera que no suele verse en los adultos. Los investigadores aseguran que estos hallazgos ofrecen nuevos conocimientos sobre la maleabilidad de la corteza en los niños.