El celastrol sensibiliza el cerebro a la leptina, reduciendo el hambre y la obesidad (Nat Med)


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Investigadores del Boston Children's Hospital (Estados Unidos) han descrito como el celastrol, una hierba muy tóxica, aumenta la sensibilidad del cerebro a la leptina, la hormona que indica que ya se ha comido lo suficiente, reduciendo así el hambre y la obesidad.

Los potentes efectos antiobesidad de celastrol se detallaron en 2015. Derivado de las raíces de la planta Tripterygium wilfordii, llamada también “vid del dios del trueno”, el fármaco reduce la ingesta de alimentos en ratones obesos en casi un 80%, produciendo hasta un 45% de pérdida de peso.

En un estudio publicado en Nature Medicine, el equipo identificó inicialmente los efectos del celastrol hace varios años, a través del estudio de más de 1.000 compuestos. La investigación muestra que el celastrol funciona a través de una vía de señalización proinflamatoria, al aumentar las cantidades de un receptor llamado IL1R1. Este receptor, que recibe señales de la citoquina interleuquina 1, es esencialmente el controlador de las acciones metabólicas de celastrol.

"Si se elimina el IL1R1, el efecto de sensibilización a la leptina y el efecto antiobesidad del celastrol desaparecen por completo", explica el investigador principal del estudio, Umut Ozcan. En su trabajo, los ratones deficientes en IL1R1 también perdieron otros beneficios metabólicos del celastrol, que incluyen reducir la resistencia a la insulina/diabetes tipo 2.

Los investigadores creen que puede ser posible utilizar la señalización de citoquinas, a través de ILR1, para alterar el metabolismo y ayudar a perder peso.

ILR1 se identificó a través de un enfoque gradual. Los investigadores primero investigaron cómo celastrol cambia la expresión génica en el hipotálamo, la parte del cerebro donde la leptina realiza su señalización. Crearon tres grupos: ratones delgados, ratones obesos por sobrealimentación y ratones obesos porque carecían de receptores de leptina funcionales.

Al analizar el ARN en el hipotálamo de los tres grupos, Ozcan y colegas se concentraron en un grupo de genes cuya regulación hacia arriba o hacia abajo podría explicar de manera plausible los efectos del celastrol. En última instancia, su búsqueda se redujo a genes alterados específicamente en ratones obesos sobrealimentados, que aún tenían receptores de leptina.