El cáncer se suele diseminar al hígado debido a la mayor susceptibilidad de los hepatocitos a las células cancerígenas (Nature)


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Los hepatocitos se encuentran en el centro de una reacción en cadena que hace que sean particularmente susceptibles a las células cancerosas, lo que explica que el cáncer se suela diseminar a este órgano.

Así lo han demostrado investigadores de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos), en un estudio publicado en Nature, en el que explican que estos hepatocitos responden a la inflamación al activar una proteína llamada STAT3, la cual, a su vez aumenta, la producción de otras proteínas llamadas SAA que luego remodelan el hígado y crean el "suelo" necesario para que las células cancerosas se diseminen.

A juicio de los científicos, detener este proceso mediante el uso de anticuerpos que bloquean la interleucina 6 (IL-6), la proteína inflamatoria que impulsa esta reacción en cadena, puede limitar el potencial del cáncer para propagarse al hígado.

Para este estudio, el equipo utilizó por primera vez modelos de ratón de adenocarcinoma ductal pancreático, el tipo más común de cáncer de páncreas y que supone la tercera causa de muerte por cáncer en los Estados Unidos.

De esta forma, encontraron que casi todos los hepatocitos mostraron activación de STAT3 en ratones con cáncer, en comparación el 2% de los hepatocitos en ratones sin tumores. Posteriormente, demostraron que esta misma biología se podía ver en pacientes con cáncer de páncreas y cáncer de colon y pulmón.

De hecho, los investigadores observaron que la eliminación genética de STAT3 solo en hepatocitos bloqueaba eficazmente la mayor susceptibilidad del hígado a padecer cáncer. Del mismo modo, los resultados pusieron de manifiesto que la IL-6 impulsa los cambios en el hígado, ya sea que haya un tumor presente o no, lo que implica que cualquier afección asociada a niveles elevados de IL-6, como la obesidad o la enfermedad cardiovascular, podría afectar a la receptividad del hígado al cáncer.

"Esto proporciona evidencia de que las terapias dirigidas a los hepatocitos pueden prevenir que el cáncer se propague al hígado, una de las principales causas de mortalidad por cáncer", concluyen los autores.