El cambio climático traerá a la zona mediterránea más problemas cardiovasculares y respiratorios (Nat Climate Change)


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Un estudio internacional en el que han participado investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) alerta de que los efectos del cambio climático en la zona mediterránea van a traer como consecuencia un incremento de las tormentas, una reducción de las lluvias en verano de hasta el 30%, más enfermedades cardiovasculares y respiratorias, y un incremento de las hambrunas, las migraciones o los conflictos en países con inestabilidad política.

El trabajo, publicado en Nature Climate Change, y en el que han participado un total de 18 instituciones nacionales e internacionales, como universidades, centros del estudio del clima, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) o la UNESCO, describe por primera vez los múltiples cambios a los que se enfrentarán los habitantes de la cuenca mediterránea en los próximos años como resultado del incremento de los efectos del cambio climático en la zona.

"Las temperaturas en la zona han aumentado una media de 1,4 grados desde la era preindustrial, lo que supone un 0,4% más que la media global. Además, en las últimas dos décadas, el nivel del mar ha subido en 6 centímetros y la acidez del agua ha disminuido", explica una de las autoras del trabajo, Ana Iglesias, del Departamento de Agricultura Económica de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas de la UPM.

Iglesias añade que, incluso si el incremento de la temperatura se limita a 2 °C, como se establece en el Acuerdo de París firmado en 2016, las precipitaciones estivales se verán reducidas entre un 10 y un 30% en algunas regiones, lo que "dará como resultado una escasez de agua e importantes pérdidas en la agricultura, especialmente en las regiones del sur", asegura.

Los recientes efectos del cambio climático también tendrán un importante impacto en la salud, según estos científicos. Los cambios de tendencia en las temperaturas darán como resultado más olas de calor y aumentos de la contaminación, lo que incrementará el número de enfermedades cardiovasculares y respiratorias. "También se incrementará la prevalencia de enfermedades transmitidas por vectores como el virus del Nilo Oriental, el dengue o el chikungunya, que también verán incrementada su distribución", aseguran los investigadores.

Además, el estudio revela que, para satisfacer las necesidades hídricas de la agricultura, la irrigación se tendrá que incrementar entre un 4 y un 22% para compensar el crecimiento de la población. Este aumento de la demanda "entrará en conflicto con otras necesidades como las del agua potable, el sector turístico o la industria", según los investigadores.

"Todo ello, combinado con un cambio hacia una dieta más basada en productos ganaderos, hará que los países del Sur dependan mucho más del comercio. Incluso para la pesca, los riesgos se multiplican debido a una combinación de fuerzas entre el cambio climático y la acidificación del agua, que pueden dar como resultado un problema de sobrepesca", añade la científica de la Universidad Politécnica de Madrid.