El brote de viruela símica en España

  • Andrea Jiménez

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En España suman ya 40 casos detectados de viruela símica, posicionándose como el país con el mayor índice de positivos por esta zoonosis tropical que ha despertado en las últimas semanas las alarmas sanitarias a nivel internacional. 

Endémica de África, esta enfermedad vírica poco común, pero cuya incidencia ha aumentado en los últimos diez años, se detectó por primera vez en República Democrática del Congo en 1970 y se transmite por el contacto con animales salvajes, como roedores y primates, de donde recibe su nombre. A lo largo de los últimos años, en el continente africano se han descrito infecciones humanas resultantes de la manipulación de especies salvajes infectadas, considerándose que los roedores son el principal reservorio del virus.

Aunque puede transmitirse entre humanos, como se está evidenciando en la actualidad, este orthopoxvirus de la familia de la viruela tiene una propagación limitada de persona a persona. “Se trata de una zoonosis, un virus que afecta a los animales y el contagio entre personas es complejo, normalmente directamente por el contacto de fluidos”, cuenta Francisco Javier Membrillo de Novales, epidemiólogo y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

La infección vírica se produce de forma general por contacto directo con la sangre, los líquidos corporales o las lesiones de la piel o las mucosas de animales infectados. Y la transmisión secundaria, de persona a persona, puede darse por contacto estrecho con secreciones infectadas de las vías respiratorias o lesiones cutáneas de una persona infectada, o con objetos contaminados recientemente con los fluidos del paciente o materiales de la lesión. 

“Hay que recordar que estamos hablando de una enfermedad que no es la viruela humana, aunque el nombre confunda y el virus pertenezca a la misma familia. Es poco transmisible por vía respiratoria, se puede transmitir por gotas, pero requiere un contacto muy estrecho. Lo que estamos observando a raíz de este brote es que el contagio se debe a al contacto íntimo en relaciones sexuales, especialmente por las pústulas que una vez se rompen, liberan el fluido lleno de partículas de virus”, apunta el experto. Hasta el momento los casos detectados en España corresponden a hombres que tienen sexo con hombres. Pero, como aclara Membrillo de Novales, “no se trata de una enfermedad exclusiva del sexo masculino ni específicamente relacionada con la práctica sexual de este grupo”.

Cuadro clínico y diagnóstico de la viruela del mono

Los principales síntomas de la viruela símica se caracterizan por fiebre, cefalea intensa, la inflamación de los ganglios linfáticos, dolor lumbar, mialgias y astenia intensa, la falta de energía. Entre uno y tres días después aparece la erupción cutánea. El exantema que produce esta enfermedad aparece generalmente primero al rostro y luego se extiende al resto del cuerpo, siendo las zonas más afectadas son la cara, manos y pies.

“Y uno de los problemas en la identificación de síntomas es que pueden confundirse con otras enfermedades que también producen vesículas o pústulas, como la varicela o la propia viruela humana erradicada”, señala el epidemiólogo. Un signo característico que diferenciaría la viruela del mono de los demás orthopoxvirus es la aparición de adenopatías, “que es algo muy frecuente en el cuadro inicial con fiebre. Por otro lado, un rasgo diferencial que estamos viendo con este brote es que los pacientes comienzan con lesiones, como pústulas en la zona púbica o del glúteo”, detalla Membrillo de Novales.

A pesar del pánico por la amenaza epidemiológica que representa el surgimiento de esta zoonosis importada, y con focos también en países como Reino Unido, Portugal, Estados Unidos y Canadá, las autoridades y especialistas en la materia llaman a mantener la calma. Se trata de una enfermedad autolimitada y la mayoría de las personas se recuperan en varias semanas, solo en algunos casos puede producir complicaciones graves. De acuerdo con el responsable de la SEIMC, “las tasas de mortalidad de esta zoonosis dependen de la variante del virus de la que se trate. La de África Occidental, pendiente de corroborar en Europa, pero confirmada en Inglaterra y en Portugal, presenta una letalidad del 1 %”.

Al no estar inmunizados contra la viruela humana, la población joven es la que se caracteriza por un mayor riesgo de contagio. “La vacuna de la viruela se dejó de poner en los 80, cuando la infección fue erradicada, lo que explica que la práctica totalidad de casos detectados en la actualidad correspondan a jóvenes. No obstante, la vacuna se dejó inocular hace décadas y la inmunidad ha podido bajar, por lo que es difícil de cuantificar”, destaca el especialista.  Según explica, esta vacuna contra la modalidad de viruela humana sería en la actualidad la única arma sanitaria para prevenir la símica, para la que no existe tratamiento ni inoculación específicos. “Se estima que ofrece una protección en torno del 80 al 85 % frente la viruela del mono”.

Las pruebas para certificar los casos sospechosos se deben llevar a cabo en varios pasos. El primero es la realización de una prueba PCR, que determina si las muestras contienen algún tipo de virus de viruela no humana. “El diagnóstico se debe hacer en el Centro Nacional de Microbiología (CNM)” señala el epidemiólogo. Posteriormente, los casos positivos son sometidos a una secuenciación genética que acaba de confirmar el tipo de variante. Como aseguran los expertos, en el contexto actual, en el que no hay otros orthopoxvirus circulando, la confirmación por PCR ya adelanta con seguridad los resultados finales.

Debido a la posible emergencia que haga aumentar el número de afectados, “algunos hospitales están montando técnicas de PCR caseras de diagnóstico”, explica Membrillo de Novales. Pero, aunque ya se están anunciando técnicas comerciales en camino, en su opinión, “por el reducido número de casos de momento no parece todavía una medida necesaria”.

España es uno de los pocos países europeos que no reconoce la especialidad de infecciosas

Como se anunciaba hace solo unos días, ante la alerta causada por la viruela símica el Ministerio de Sanidad, junto al Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), ha lanzado un protocolo para la detección precoz y manejo de casos. De acuerdo con Membrillo de Novales, España cuenta con recursos para hacerle frente a la zoonosis: “Tenemos un centro nacional especializado que puede llevar a cabo el correcto diagnóstico y sanitarios que se están preparando para hacerle frente, especialmente dentro de la red de hospital de atención de enfermedades infecciosas de alto riesgo, con unidades de aislamiento de alto nivel dentro de los supuestos de enfermedad que podemos encontrarnos. Por otro lado, tenemos identificados los tratamientos, las vacunas y los protocolos”, recalca el experto al tiempo que recuerda una realidad que ha expuesto la llegada de esta nueva infección a España. “Hay que recordar que nuestro país es el único en Europa que no tiene reconocida la especialidad de enfermedades infecciosas”.

Según el representante de la SEIMC, “para dar respuesta a este tipo de emergencias resulta fundamental tener profesionales que ya estén preparados desde su residencia para ello. Algo que evidencia de forma destacada el diagnóstico diferencial en los pacientes. Cuando aparece una enfermedad importada en un lugar donde normalmente no tendría que estar, es evidentemente más difícil que un médico no específicamente entrenado y preparado pueda confundirlo y pueda confundir los síntomas”, destaca.

El reconocimiento de la especialidad de Infecciosas en el Sistema Nacional de Salud, pendiente de la aprobación de un Real Decreto, es una de las reivindicaciones que gran parte del sector médico lleva años exigiendo a las autoridades.  

“Para afrontar, entre muchos otros problemas, una enfermedad emergente infectocontagiosa como la que estamos viviendo, resulta fundamental el reconocimiento y formación de profesionales específicos. Un ejemplo evidente lo ha demostrado Reino Unido, que si ha detectado los casos positivos tan pronto es porque en todas las urgencias de los hospitales de Londres existen especialistas con los que consultar. Eso en España no ocurre”, denuncia Membrillo de Novales y recuerda que, tras la erradicación de la viruela en 1980, la variante símica se ha convertido en el poxvirus que mayor amenaza presenta.  “Dado que conseguimos erradicar la variante humana y no pueden surgir casos espontáneos, salvo el improbable supuesto de un atentado de bioterrorismo, el ortopoxvirus del mono en la actualidad es el más importante de ese tipo”, concluye.