El bilingüismo activo podría retrasar la aparición de síntomas de deterioro cognitivo leve

  • Carmen Espinosa

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BARCELONA, ESP.- Hace algún tiempo que se sabe que hablar dos lenguas o idiomas cada día desde la niñez puede ser un factor importante para mejorar la reserva cognitiva. De hecho, esta es la hipótesis en la que se basan estudios previos en personas sanas que indican que hablar dos lenguas y hacer cambios entre ellas de manera frecuente tiene beneficios en funciones cognitivas como el control ejecutivo (un conjunto de procesos cognitivos no lingüísticos que incluyen memoria de trabajo, planificación y cambios de tareas, entre otros). Como indican alrededor del 60% de los estudios sobre este fenómeno, el bilingüismo puede retrasar la aparición de la demencia o añadir alguna ventaja en la memoria y/o el control ejecutivo.

Sin embargo, lo que sí es novedoso es la introducción de algunas metodológicas que desafían la clasificación tradicional de monolingüismo versus bilingüismo, utilizando tareas experimentales para caracterizar mejor la “ventaja bilingüe”. Como también lo son los resultados que arroja un estudio reciente sobre bilingüismo y deterioro cognitivo leve (DCL) de varias universidades españolas y hospitales de Cataluña, liderado por el Dr. Marco Calabria, profesor de Neuropsicología de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). 

Este nuevo trabajo muestra que el grado o tipo de bilingüismo “es el que determina la ventaja y no el mero hecho de definir a una persona bilingüe”, puntualiza Marco Calabria. De hecho, una de las limitaciones de los estudios que han investigado los beneficios del bilingüismo en la cognición ha sido el debate de cómo establecer una definición clara de bilingüismo. Para superar esta limitación, los autores decidieron hacer una clasificación de los participantes en un continuum de bilingüismo para evitar así la clasificación en monolingües y bilingües, ya que “el bilingüismo es un constructo que incluye varios factores. No es una definición monolítica en blanco y negro”, añade Calabria.

Metodología

Para determinar el nivel de bilingüismo, los investigadores realizaron un análisis factorial reuniendo todos los datos de los cuestionarios de bilingüismo y de reserva cognitiva. Calabria y su grupo determinaron cuáles eran las variables cruciales (clínicas y demográficas) para distinguir una persona como activo o pasivo. Este tipo de análisis les permitió asignar un grado de bilingüismo para cada participante expresado en un número entre -2 y +2 (valor negativo serán pasivos y los que tienen positivo son activos). 

Además, se efectuó una evaluación neuropsicológica para valorar los déficits cognitivos y tener un perfil clínico de los pacientes.

También se hizo una serie de análisis de regresión por cada una de las variables clínicas con el objetivo de ver si el grado de bilingüismo (punto 1) podía predecir (o correlacionar) las edades. Es decir, cuanto más alto grado de bilingüismo más alta la edad de diagnóstico. Se realizó una serie de análisis de regresión con el grado de bilingüismo y los rendimientos en las tareas cognitivas para averiguar si el grado de bilingüismo predice los rendimientos de los participantes. Las tareas cognitivas para determinar la ventaja sobre el control ejecutivo fueron Stroop espacial, task switching (cambio de tareas), flanker task y memoria de trabajo. 

Conseguir la muestra fue el mayor obstáculo de este estudio. “Se necesitaba un buen número de participantes (un total de 266: 68 pacientes con enfermedad de Alzheimer, 135 pacientes con DCL y 63 sanos)  a los que se debía estudiar en varias sesiones. Y para ello se requería varios asistentes de investigación y la colaboración de diversos hospitales. El estudio fue posible gracias a una red de colaboradores que creamos con hospitales de Cataluña y la financiación de La Marató-TV3”, comenta Calabria.

La ventaja bilingüe

Y justamente una de las aportaciones de este estudio es la inclusión de otros factores de reserva cognitiva que pueden estar relacionados con el bilingüismo, lo que “nos ha permitido excluir que la ventaja bilingüe no es algo que esté asociado a otros factores socioculturales como el nivel de estudio o un mejor trabajo”. La literatura sobre demencias demuestra que los bilingües tienen los síntomas de la enfermedad más tarde, pero no se conocen los mecanismos cognitivos que determinan esta ventaja (¿por qué hablar dos lenguas protege a nivel cognitivo en los pacientes bilingües?). Es lo que se conoce como ventaja bilingüe. 

Podríamos pensar que el control ejecutivo es un sistema que nos ayuda a monitorizar nuestra conducta de manera más eficiente. “Se trata de un conjunto de procesos que operan a la vez o uno tras otro. Depende del grado de complejidad de la conducta que estamos ejecutando”, puntualiza el investigador. Por ejemplo, cuando conduces te fijas en la información relevante y ‘filtras’ la irrelevante para ser eficiente en tu objetivo de llegar a tu destino. Estás pendiente de no atropellar a nadie, y gestionas o resuelves un conflicto si hay algo inesperado que se cruza en tu camino o te equivocas de dirección. Cambias de tarea cuando pasas de estar pendiente de la carretera a contestar el móvil y paras el coche y dejas de conducir para posteriormente volver otra vez a arrancar. Hay muchos ejemplos en la vida diaria en los que hacemos multitasking. “En algunos de estos procesos parece que los bilingües sean mejores que los monolingües y la teoría indica que estos beneficios vienen del hecho de entrenar a nuestros cerebros en el uso de las dos lenguas: gestionarlas, cambiar entre una y otras, activarlas y desactivarlas sin que haya interferencia en ellas para evitar intrusiones. En las demencias esta ventaja se concreta en un retraso de los síntomas cognitivos, es decir, el bilingüismo protegería de la neuropatología o compensaría con los beneficios de ser bilingüe a lo largo de la vida”, indica Calabria.

¿Por qué ser bilingüe activo puede proteger del deterioro cognitivo?
Como explica el científico, “hablar dos lenguas es un ‘entrenamiento’ del cerebro, ya que usar y cambiar dos lenguas con frecuencia es como un multitasking y según algunas teorías cognitivas estos dos sistemas estarían relacionados”. Si practico bilingüismo durante toda mi vida estoy indirectamente entrenando otros dominios cognitivos que uso cuando hago multitasking (control ejecutivo). Por lo que esta ventaja cognitiva permitiría a los bilingües compensar los efectos negativos de la enfermedad y no sufrir un deterioro cognitivo hasta años más tarde.

De todos los mecanismos que forman el complejo sistema de control ejecutivo, la gestión de información conflictiva es una de las ventajas de los bilingües que mostró el estudio como una de las tareas a estudiar. Para ello la prueba consistía en pedirle a una persona que contestara a un estímulo si aparecía a la derecha o a la izquierda. Esta operación es bastante sencilla. Pero cuando aparecía una flecha que señalaba a una dirección opuesta a donde aparecía, esto se convertía en un conflicto. “Encontramos que los bilingües activos podrían resolver este conflicto de manera más rápida, por eso pensamos que este proceso del control ejecutivo puede estar relacionado con la ventaja bilingüe. Es decir, relacionado con una resolución de conflicto, cuando tenemos que tomar decisión rápida de qué lengua usar o qué palabras usar en la lengua que queremos expresarnos. Es una interpretación que necesita más estudios y confirmaciones”, asegura Calabria.

Reserva cognitiva y bilingüismo

Según las teorías de la reserva cognitiva hay al menos dos mecanismos que actúan en la mejora de la reserva cognitiva en bilingües activos: o las áreas afectadas por la enfermedad son más eficientes en los que tienen más reserva cognitiva o bien hay otras áreas afectadas no afectadas por la enfermedad que `compensan’ el trabajo de las áreas afectadas. “Yo apostaría que, y esto es una hipótesis que hago según algunos resultados del conjunto de estudios hechos hasta ahora sobre reserva cognitiva y sus mecanismos, una mejora del sistema de control ejecutivo a lo largo de la vida en los bilingües los protegería a través de una compensación de los déficits de memoria. ”De hecho, hay un grupo de trabajo liderado por el padre de la reserva cognitiva, Yacob Stern, que está trabajando a nivel internacional para averiguarlo y será crucial para saber que nos ayudará a envejecer mejor a nivel cognitivo”, comenta Calabria a Univadis España.

Y he aquí la pregunta inevitable: ¿confiere el bilingüismo algún beneficio a los trastornos de la edad? “Cuando hablamos de trastorno de la edad solemos incluir todos los tipos de deterioro cognitivo, es decir, la mayoría de las enfermedades que tiene un tipo de impacto en nuestras habilidades cognitivas en el envejecimiento. Aunque muchos de los estudios se han focalizado en Alzheimer hay alguna evidencia en pacientes con ictus y otros tipos de demencia. Creo que antes de hablar de proteger contra las demencias, el mensaje es que el bilingüismo podría ser útil para mantener un envejecimiento más saludable, lo que se conoce en inglés como successful aging”, apunta el líder del estudio. En este sentido, se ha demostrado que “tener una actividad social y mental constantes, estudiar, y también ser bilingüe cuidan la salud de nuestro cerebro y harán que nuestra memoria y control ejecutivo sean más eficientes cuando seamos mayores y ayudan a que seamos menos atacados por los efectos de deterioro que aparecen con la edad”. 

Posibles aplicaciones del estudio
Si podemos practicar más lenguas aumentaremos las posibilidades de retrasar los síntomas de deterioro cognitivo. Se trataría de una especie de prevención, pero como recuerda el Dr. Calabria “hay que recordar que el bilingüismo y otros factores de reserva cognitiva no eliminan la enfermedad, quizás la reducen en tiempo ya que son enfermedades neurológicas en las que la genética y la biología también cuentan”. 
 
Sin duda, esta investigación abre nuevos caminos en el estudio de “si un entrenamiento cognitivo basado en el uso y aprendizaje de lenguas puede contrarrestar los déficits cognitivos. Es decir, aplicar un programa de intervención de estimulación para las personas con DCL o Alzheimer que se basa en usar más de una lengua. Si funcionara podría introducir algo novedoso y ofrecer nuevas alternativas de tratamientos cognitivos de estas enfermedades”, concluye el líder del estudio.