El 95,8% de las enfermeras de hospital confirma la existencia de accidentes biológicos entre los profesionales


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El 95,8% de las enfermeras que trabajan en un hospital asegura que se han producido accidentes biológicos entre los profesionales, porcentaje que se sitúa en el 60,3% entre las que ejercen su labor en centro de salud, según se desprende del primer informe del Observatorio de Bioseguridad, creado por la Mesa de la Profesión Enfermera.

Estos datos se han obtenido tras analizar encuestadas online realizadas entre mayo y junio de 2016 a 144 “enfermeras centinelas” que forman parte del Observatorio y que pertenecen a hospitales y centros de salud de toda España. "El riesgo biológico es el aspecto más importante que ocurre en cuanto a infecciones se refiere y, de hecho, la Comisión Europea ha dicho que de los 3,5 millones de profesionales sanitarios que hay, cada año se infectan el 35%", ha comentado el presidente del Consejo General de Enfermería, Florentino Pérez Raya.

Se trata de unos accidentes biológicos que, tal y como ha alarmado Pérez Raya, han ido aumentando considerablemente desde el año 2013, momento en el que se aprobó la transposición de la directiva europea que regulaba la bioseguridad.

En concreto, mientras que en 2013 se registraron en hospitales 4.619 accidentes, en 2014 fueron 5.159 y en 2015 unos 5.560. Además, en centros sanitarios en 2013 hubo 98; en 2014, 108 y en 2015, 123.

"Ha habido un desarrollo normativo pero por ahora permanece intacto, por lo que los enfermeros españoles siguen exponiéndose a estos riesgos como consecuencia de la falta de seguridad en su trabajo", añade el presidente del sindicato de Enfermería (Satse), Manuel Cascos.

Además, según el trabajo, el 32% de los accidentes biológicos ocurridos en hospitales y el 24% en centros de salud no se declara al servicio de prevención, lo que, a juicio de los expertos, eleva de forma "sustancial" la cifra de accidentalidad por pinchazo, corte o salpicadura.

Del mismo modo, el vicesecretario general del Consejo General de Enfermeros, Rafael Jesús López, ha informado de que el estudio ha evidenciado que el 35,4% de los centros no cuenta con un procedimiento de trabajo seguro y sólo el 30,1% de las 'enfermeras centinelas' encuestadas afirma que en su centro de salud le han proporcionado material de bioseguridad (dispositivos de bioseguridad integrados como, por ejemplo, agujas retráctiles), porcentaje que se sitúa entre el 48 y el 51% en el caso de los hospitales.

Tal como han recordado los expertos, el incumplimiento de la normativa puede provocar que el enfermero se infecte con el virus del VIH o hepatitis B o C. De hecho, la responsable de Salud Laboral de Satse, Carmen Vida, se ha referido al uso de los medicamentos peligrosos por parte de los profesionales de Enfermería, lamentando que sólo en el 47,2% de los centros sanitarios exista un protocolo que obligue al uso de un sistema cerrado de preparación y administración de dicha medicación.

Asimismo, en más de la mitad de los centros no se ha realizado una evaluación de los riesgos laborales que asumen estos profesionales sanitarios al manejar medicamentos como los citotóxicos, fármacos utilizados en el tratamiento del cáncer y que están diseñados para destruir las células que crecen de forma rápida y descontrolada, evitando así su replicación o crecimiento. Ahora bien, en los centros en los que sí existe este protocolo, el 53,9% de las encuestadas no sabe qué tipo de sistema se utiliza para la administración de la medicación peligrosa.

Finalmente, Vida ha señalado que, en relación a la crisis del ébola, en nueve de cada diez centros se recibieron equipos de protección individual frente al virus, si bien el 68% de las 'enfermeras centinelas' encuestadas en centros de salud y el 48 en hospitales consideraron que los equipos de protección personal no cumplían con todas las especificaciones técnicas reglamentarias recomendadas por el Consejo Europeo para el Control y la Prevención de las Enfermedades, y sólo el 22,2% dijo que se formó a todas las enfermeras de su centro de trabajo.

A raíz de todos estos datos, los enfermeros han subrayado la necesidad de monitorizar la vigilancia y control del cumplimiento normativo con el fin de garantizar su seguridad; desarrollar un plan estratégico de mejora de las condiciones de seguridad de las enfermeras, con la implicación en primera instancia de los servicios de prevención de los centros sanitarios; y crear un macroestudio con el objetivo de constituir un Observatorio Europeo de Bioseguridad para evaluar y coordinar las acciones de mejora entre los países de la Unión Europea.