El 40% de las mujeres con daño cerebral adquirido no tiene el certificado de discapacidad


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El 40,6% de las mujeres que sufren daño cerebral adquirido (DCA) no tiene el certificado de discapacidad, según ha concluido el informe “La situación de las mujeres con Daño Cerebral Adquirido en España”, elaborado por la Federación Española de Daño Cerebral (FEDACE) con el objetivo de analizar el estado de las pacientes afectadas.

El DCA es una lesión originada como consecuencia de un ictus, infecciones o tumores, entre otros factores. No obstante, Martha Yolanda Quezada García, investigadora de la Consultoría Intersocial, ha destacado que esta situación está aumentando por otras actividades como el consumo de drogas.

Se trata de una afección que presenta una gran variedad de secuelas tanto físicas como sensoriales, cognitivas o relacionales. Además, supone una de las principales causas de discapacidad, lo que supone una discriminación a nivel laboral.

En este sentido, la experta ha puesto de relieve que en 2017 se contabilizaron hasta 106.641 altas por ictus, de los cuales el 46% eran mujeres. Por otra parte, respecto a las lesiones cerebrales, se han registrado 24.334 altas con un 44% de mujeres. Asimismo, ha destacado que hasta el 92% de las mujeres con DCA presenta dificultades para realizar actividades básicas, lo que disminuye notablemente su calidad de vida.

De este modo, se ha explicado que el riesgo de sufrir DCA aumenta en mujeres de más de 65 años, lo que además dificulta la inclusión laboral. Quezada ha destacado que un 36,4% de las mujeres vuelve al trabajo tras sufrir la lesión, frente al 37,3% de los hombres.

Por otra parte, ha apuntado que hasta el 40% de las mujeres ha asegurado sentirse discriminada alguna vez en su vida y un 4% de forma continuada. Estos datos suponen una brecha de género que afecta fundamentalmente al empleo, el transporte y el ocio, siendo el derecho al voto el ámbito que menos se ve vulnerado.

En este contexto, ha destacado que existe una escasez de servicios de rehabilitación especializados y un gran desconocimiento en torno a esta enfermedad. De esta manera, ha hecho un llamamiento a la cooperación de administraciones, profesionales y asociaciones con el objetivo de financiar nuevos proyectos de investigación de DCA.

Las personas afectadas por DCA ven disminuida notablemente su calidad de vida y para poder realizar ciertas actividades necesitan recurrir a cuidados que son realizados en un 80% por mujeres, que suelen tener hasta 8 años más que el paciente. Así, el estudio ha concluido que se necesitan cuidados diarios de 10 horas de promedio. Esto tiene efectos negativos para el propio cuidador, que ve aumentado su estrés, aislamiento y abandono del empleo.