El 2020 en salud digital: qué hacen las grandes tecnológicas.


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Gigantes tecnológicos como Amazon, Google o Apple han avanzado en el campo de la salud digital a lo largo de 2020, y en algunos casos con propuestas que tendrán mucha importancia en los próximos años. Éste es el resumen de lo más importante.

Amazon: farmacia, asistencia sanitaria y una nueva generación de dispositivos personales. 

Posiblemente, el mayor mensaje que ha lanzado Amazon a la sanidad es que se quiere encargar de vender medicamentos. Y, más que un mensaje, es ya una realidad. Este año 2020 debutó Amazon Pharmacy en Estados Unidos, y muchos expertos creen que es el primer paso para extender el comercio electrónico de fármacos en otras partes del mundo. 

Amazon Pharmacy está basado en la infraestructura de PillPack, una empresa que compró hace dos años y que destacaba por su software de farmacia y un modelo de servicio a domicilio sobre todo de medicamentos genéricos. Tras este tiempo de maduración y prueba, desde hace pocos meses Amazon ofrece es un servicio completo de suministro de medicamentos en un mercado que asciende a los 300.000 millones de dólares al año en Estados Unidos, hasta ahora dominado por farmacias “físicas” como son las cadenas CVS, Walgreens o Walmart.

Amazon Pharmacy ofrece la posibilidad de comparar, obtener descuentos, acceder a ofertas dinámicas y sobre todo, entrega a domicilio. Se ha comprobado que los estadounidenses confían cada vez más en esta modalidad también para los medicamentos, consecuencia del coronavirus. Éste es un cambio que podría hacerse permanente, y de ello quiere aprovecharse Amazon. El servicio que ofrece está asociado a la mayoría de las aseguradoras de salud, y los clientes también pueden beneficiarse de modalidades como las cuentas de gastos flexibles o las cuentas de ahorro para la salud, una especie de mutualidad sanitaria, para comprar sus medicamentos a través de esta plataforma. A buen seguro, la veremos dentro de unos años en otros mercados, como el europeo, y a pesar de las diferencias que existen en la regulación legal de la venta de medicamentos.

Otro de los avances de Amazon en este campo de la salud digital es la ampliación del servicio Amazon Care, que se empezó a ofrecer a sus empleados, pero que después de un periodo de prueba ya constituye una opción de acceso general. Amazon Care se basa en la teleconsulta médica, pero está asociado a servicios complementarios como la entrega de medicamentos o, cuando sea necesario, la visita domiciliaria de enfermería. De momento, se ofrece como complemento a determinados planes de seguro en el área de Seattle, pero parece claro que se extenderá a otros estados norteamericanos muy pronto. 

Por último, lo más curioso en el universo Amazon. Se trata de su primer dispositivo de uso personal, un wearable llamado “Hallo”. No dispone de pantalla, asemeja a una pulsera, y a través de una app podemos acceder al un conjunto de funciones de seguimiento del estado físico, como pasos, actividad deportiva, sueño, etc.).  

Hallo permite usar la cámara del móvil para crear un modelo escaneado tridimensional de nuestra grasa corporal, y también analizar la voz como indicador del estado de ánimo. Mediante tecnologías de aprendizaje automático calcula el porcentaje de grasa corporal, y propone actividades de mejora del estado físico. También cuenta con un innovador sistema de análisis de la voz. Según Amazon, el tono de voz ofrece información sobre el estado emocional durante el día. La pulsera escucha la voz de forma intermitente -recoge el tono, la intensidad, el ritmo y el tempo de la voz-, y con ello detecta estados emocionales como “esperanzado”, “eufórico”, “vacilante”, “aburrido”, “arrepentido”, “feliz”, “preocupado”, “confundido” o “afectuoso”.

Google: la Inteligencia Artificial aplicada a la salud.

Probablemente, la mayor aportación de Google en el campo de las ciencias biomédicas tiene que ver con las diversas aplicaciones que encuentra a sus desarrollos en el campo de la Inteligencia Artificial (IA). Tal vez el ejemplo más notable es lo que hizo en el certamen CASP (Critical Assessment of Structure Prediction) de este año, la decimocuarta edición de esta competición en la que participaron 100 equipos. De lo que se trataba era de predecir con precisión las estructuras terciarias de las proteínas, de las que depende su capacidad para interactuar con otras estructuras biológicas, a partir de su secuencia de aminoácidos. El reto abarca una manera de entender el papel de las estructuras moleculares y celulares dentro de los sistemas biológicos, y permitiría el descubrimiento de fármacos de manera más rápida y precoz.

Pues bien, esta edición del concurso tuvo como claro vencedor a un programa llamado AlphaFold, perteneciente al proyecto DeepMind de Google, con sede en Londres. El modelo está basado en Inteligencia Artificial, y ha sido capaz de resolver las estructuras de manera más rápida y precisa que nunca. Las aplicaciones que tendría este nuevo abordaje van a ser casi ilimitadas. Por ejemplo, conocer el papel de los miles de proteínas cuya función y variabilidad pueden causar patologías, o desarrollar nuevos fármacos más específicos. 

Otros campos de aplicación de la IA se refieren al análisis automatizado de imágenes médicas. El gigante del buscador ha desarrollado una nueva técnica para examinar mamografías utilizando su tecnología de reconocimiento informatizado de patrones, que permiten interpretar clínicamente las imágenes con una alta fiabilidad. También han hecho aproximaciones similares se para cáncer de pulmón y retinopatía diabética, entre otras enfermedades.

Por último, este fue el año en el que Google compró Fitbit, la empresa que vende pulseras y relojes de seguimiento de la actividad física. La operación fue aprobada en diciembre por la Comisión Europea, y lo que se espera para los próximos meses es que se ofrezcan nuevas posibilidades para entender y emplear todo el torrente de información que estos dispositivos pueden ofrecer.

Apple: haciendo del reloj un aliado en el cuidado de la salud.

Lo más relevante que llegó de la empresa de Cupertino fue el aumento de las capacidades de medida de las constantes fisiológicas de su Apple Watch. Concretamente, añadiendo un pulsioximetro en su último modelo (el Series 6) y mejorando el software del sistema de análisis de electrocardiograma y ritmo cardiaco. 

Con esta mejora de las capacidades, Apple se ha abierto nuevos campos de la investigación clínica, como el del asma que ha comenzado a desarrollar junto a Anthem, la segunda aseguradora más grande de EE. UU., y en el que se intenta encontrar “biomarcadores digitales” que permitan a estos pacientes controlar mejor su estado y adecuar las terapias.