El 2020 en salud digital: el año de la telesalud.


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¿Cómo ha sido 2020 en el campo de la salud digital? ¿Qué hechos van a ser más significativos de cara el futuro? Éste es el resumen de lo más relevante, en tres artículos. El primero tratará del fenómeno del año, la telesalud. El segundo, de qué están haciendo los gigantes tecnológicos (Amazon, Google, Apple) en este campo. Y en el tercero de las iniciativas más llamativas (y alguno de los fracasos más sonoros). De todo ello hemos hablado en esta sección a lo largo del año. 

 

El año de la telesalud...

Sin duda, el impresionante auge de la utilización de sistemas de telesalud durante la pandemia -por imperativo de las medidas de aislamiento social- ha transformado definitivamente la manera en la que la prestación sanitaria se va a desempeñar hacia el futuro. Los analistas dicen que antes del COVID-19, estos sistemas de acceso representaba solo alrededor del 0,1% de todas las visitas médicas anuales, a pesar de que la tecnología estaba operativa desde hace años. Incluso los mayores defensores de la telesalud -cuyo mayor representante es la teleconsulta- tenían dificultades para demostrar el valor de la asistencia remota frente a la presencial. Hoy, los volúmenes de utilización de estos sistemas rondan el 15% de todas las visitas, y eso a pesar de que han caído desde sus niveles máximos en abril y mayo. 

La telesalud ha demostrado, por la fuerza de las circunstancias, ser una de las herramientas más versátiles para el cuidado sanitario. Antes se consideraba la única opción para compensar limitaciones de acceso. Hoy, ya se usa de manera sistemática en como método de triaje, para proporcionar continuidad asistencial mediante visitas virtuales o para el monitoreo remoto de pacientes. Esto ayudó a que muchos pacientes pudieran seguir siendo atendidos en patologías no relacionadas con COVID-19 sin correr el riesgo de una exposición arriesgada en entornos hospitalarios a los que debieran desplazarse.

La telesalud también constituye un medio para ampliar la capacidad asistencial: por ejemplo, mediante la monitorización remota de pacientes en hospitalización domiciliaria sin necesidad de hacer rondas físicas. La atención virtual también sirvió para limitar la interacción directa entre el médico y el paciente en casos de posibles contagios, y protegió a los médicos de una exposición adicional. 

La mayor limitación de la telesalud ya no es la tecnológica, sino la posible existencia de una "brecha digital" que genere inequidades en el acceso a ella. Es decir, que las tecnologías aumenten las desigualdades existentes en la atención médica. Sin diseños de puesta en marcha  adecuados y políticas sanitarias que corrijan este problema, existe el riesgo de que la diferencie en el acceso a de servicios de banda ancha o la alfabetización digital se conviertan en impedimentos para que valor de la telesalud se extienda al conjunto de la población.

 

… sus implicaciones para las organizaciones…

Para muchas organizaciones, la epidemia del nuevo coronavirus les obligó a ampliar rápidamente sus programas de telesalud, lo que dio como resultado un mosaico de soluciones heterogéneas que son insuficientes para integrar la telesalud en todo el continuo asistencial. Pero tras haberse comprobado su utilidad, muchas de las organizaciones tradicionales están adoptando modelos más estratégicos, y también algunas iniciativas nuevas se están poniendo en marcha por nuevos protagonistas.

Entre lo primero tenemos, por ejemplo, la idea de la Comunidad de Madrid de implantar la consulta en línea en el primer trimestre del próximo año, integrada en el entorno digital de la Carpeta de Salud. Con este sistema los ciudadanos podrán comunicarse con su médico o enfermera de Atención Primaria, y obtener una respuesta en un plazo no superior a 72 horas, y para el caso de situaciones que no requieran atención presencial. Bajo el marco del plan de telemedicina, la Consejería de Sanidad ha distribuido herramientas para la videoconsulta) en un número significativo de consultas del SERMAS, tanto en Atención Primaria, como en Hospitalaria y Salud Mental.

En otro espacio totalmente distinto, una de las iniciativas más llamativas ha sido la de Telefónica, que ha comenzado a ofrecer su propio servicio de telemedicina, denominado Movistar Salud. Se ha desarrollado de la mano de Teladoc Health, una compañía norteamericana que dice ser la empresa de telemedicina más antigua de Estados Unidos.

Lo que ahora promete Telefónica - Movistar en su asociación con esta compañía es un nuevo servicio de telemedicina mediante el que se podrá tener acceso a un cuadro de médicos a los que se accederá a través de internet. Los profesionales -de diversas especialidades y con actividad clínica en tiempo real- estarán accesibles los siete días de la semana a cualquier hora, y el sistema dice ofrecer “las máximas garantías de privacidad y seguridad”.

Terminaba el año con la noticia de que también China mueve ficha en este campo, y a través de protagonistas nuevos. Por ejemplo, ByteDance, la dueña de TikTok, el gigante del comercio Alibaba (dueña de Aliexpress), o JD.com (el equivalente a Amazon). Todos ellos han creado recientemente servicios de consulta médica a distancia, y los dos últimos trabajan también en la entrega a domicilio de medicamentos. Marcas como JD Health, Alihealth o WeDoctor se hacen cada vez más populares en el país más poblado del mundo.

… y en las sociedades científicas.

Encontramos durante el 2020 también documentos de reflexión de  sociedades científicas sobre el valor de la telesalud. Muy significativo fue el de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), que han publicado un relevante documento de consenso en el que se recogen sus criterios para la adecuada utilización de la consulta telemática. 

Según el consenso de la SEC, las ventajas de la consulta telemática son diversas. Por un lado, ha permitido evitar la exposición al contagio a pacientes vulnerables, y al propio personal sanitario. Pero además, facilita la reducción de la necesidad de recursos, acorta plazos de lista de espera, prioriza a los pacientes que más lo necesitan y permite extender los planes terapéuticos más adecuados. Sin embargo, el documento recoge que también la consulta telemática presenta inconvenientes relacionados con “no disponer de la presencia del paciente, como las dificultades para una correcta identificación de éste, los problemas de comunicación ante un posible déficit sensorial, la imposibilidad de la exploración física u otras pruebas, la pérdida de la comunicación no verbal, etc. Por todas las dificultades expuestas, se propone que la consulta telemática sea lo más estructurada posible, lo que facilitará que sea eficaz y resolutiva”.