EHA 2019 – Comentario del experto – Embarazo y planificación familiar: una opción evaluable en las pacientes con leucemia mielógena crónica


  • Cristina Ferrario — Agenzia Zoe
  • Univadis
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Ekaterina Chelysheva está afiliada al Centro de Investigación Nacional de Hematología (Moscú, Federación Rusa).

  • Hoy en día el embarazo es, de hecho, una opción evaluable para las mujeres con diagnóstico de leucemia mielógena crónica (LMC), a pesar del tratamiento con inhibidores de la tirosina cinasa (ITC) en el momento de la concepción.
  • Esta es la conclusión de nuestra experiencia en la práctica diaria y de un estudio reciente basado en los datos procedentes del registro de la Red Europea de la Leucemia (REL). En el estudio se mostró que la mayoría de los embarazos (77 %) en pacientes con LMC producen un parto normal y que la gestión correcta de los tratamientos (en su mayoría detenidos en el implante) conlleva resultados seguros tanto para la madre como para el niño.
  • Es importante subrayar el hecho de que no hay una única solución válida para todos los casos a la hora de planificar un embarazo después de un diagnóstico de LMC. Cada caso debe evaluarse con exactitud desde el principio y el seguimiento deben realizarlo oncohematólogos y obstetras durante el periodo completo, con el objetivo de garantizar que tanto la madre como el bebé se encuentren bien.
  • Hablando en general, si se presenta una remisión molecular profunda y la mujer es idónea para mantenerse sin tratamiento, puede planificarse de forma segura un embarazo, mientras que sin remisión molecular profunda (o al menos una remisión molecular importante), el riesgo aumenta. Se trata de sopesar y equilibrar los riesgos y los beneficios de interrumpir el tratamiento o posiblemente cambiarlo.
  • Un seguimiento estricto y frecuente es de máxima importancia durante estos embarazos. La enfermedad puede en ocasiones crecer con mucha lentitud o incluso dejar de crecer, por lo que es seguro no administrar tratamiento. Por otra parte, hay casos de crecimiento tumoral muy rápido que exige un nuevo tratamiento incluso en el primer trimestre.
  • En este último caso, el interferón podría ser una opción y el tratamiento no debería incluir ITC. Los ITC podrían usarse en las últimas etapas, pero no todos ellos: podría sopesarse el uso de nilotinib e imatinib, especialmente porque cruzan mal la placenta.
  • Que sepamos, no son frecuentes en los niños las anomalías congénitas, según se observó después del periodo de seguimiento, que se planificó que dure los 3 primeros años de vida.
  • Un mal cumplimiento terapéutico es otro gran problema en las mujeres con LMC y los motivos de ello varían dependiendo de varios factores tales como edad, educación, cultura, religión y muchos otros. Incluso la buena tolerabilidad de los ITC podría ser una barrera para el cumplimiento: las mujeres reciben tratamiento con estos fármacos durante largos periodos de tiempo, tienen una duración de la vida casi normal y, en muchos casos, no se sienten mal. Puede ocurrir que una mujer decida detener el tratamiento y planificar su embarazo sin consultar con su médico. Decididamente, es una decisión arriesgada que puede incluso resultar mortal.
  • En conclusión, podría ser seguro para una mujer quedar embarazada después del diagnóstico de LMC, ya que en estos momentos se dispone de muchas opciones de tratamiento, pero es de crucial importancia que se realice un estrecho seguimiento de la enfermedad y que se compartan las decisiones con los médicos. El embarazo debería planificarse durante un periodo de calma: cuando la enfermedad está en calma, es decir, cuando se da remisión molecular profunda o remisión molecular importante, la tasa de éxito es mucho más alta.