ECCMID 2019 - El tratamiento con daptomicina es eficaz para las infecciones enterocócicas resistentes a vancomicina.


  • Jackie Johnson
  • Conference Reports
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Aunque a menudo no se considera una gran amenaza en comparación con las bacterias gramnegativas, las bacterias grampositivas E. faecalis y E. faecium plantean unos retos diferentes, explicó el Dr. José Munita en el ECCMID 2019.1

E. faecalis tienen un alto nivel de resistencia a aminoglucósidos, aunque con frecuencia siguen siendo susceptibles a la ampicilina y vancomicina.

Con E. faecium pasa lo contrario: con frecuencia son resistentes a la ampicilina y vancomicina. El tratamiento de estas infecciones por enterococos resistentes a vancomicina (ERV) resulta complicado en parte porque existen pocas opciones terapéuticas, lo que deriva en unas elevadas tasas de mortalidad para los pacientes con ERV. El linezolid es el único tratamiento aprobado por la FDA. Se dispone de otros fármacos para el E. faecium resistente a vancomicina, tales como daptomicina, tigeciclina, tetraciclinas, cloranfenicol, nitrofurantoína, fosfomicina y oritavancina, aunque no están aprobados por la FDA.

Para comprender mejor los ERV, los investigadores llevaron a cabo el estudio VENOUS 1 (Estudio sobre los resultados de enterococos resistentes a vancomicina), un estudio de cohortes observacional prospectivo de infecciones enterocócicas del torrente sanguíneo. Mediante el análisis de múltiples variables para determinar los factores asociados con la mortalidad, los investigadores encontraron que la presencia de ERV en la sangre presentaba una alta asociación (cociente de posibilidades 4,1; intervalo de confianza del 95 % 1,06-16,63; p = 0,042), junto con los ingresos en la UCI, la neutropenia, la bacteriemia de Pitt, la hemodiálisis y los fracasos microbiológicos.  

Munita aconsejó que si el origen de la infección no es una neumonía, y el dinero no es un problema, el tratamiento más eficaz probablemente sea una pauta bactericida. La daptomicina, aunque no está aprobada por la FDA, ha demostrado una potente actividad clínica contra los enterococos.

Basándose en la bibliografía, la mortalidad con daptomicina es menor que con linezolid. Pese a que persisten las incertidumbres en cuanto a los antibiogramas, los valores críticos y la administración, parece ser que las dosis más elevadas de daptomicina presentan una mayor eficacia que el linezolid.

Para las infecciones rebeldes, Munita admitió que los betalactámicos eran una opción interesante para los tratamientos combinados.

Comentario de experto:

"Creo que debemos mantener las tetraciclinas sobre la mesa. Para muchos pacientes, estos fármacos todavía funcionarán, y me gustan mucho."