ECCMID 2019 - El trasplante de microbiota fecal erradica las bacterias multirresistentes en pacientes oncológicos


  • Jackie Johnson
  • Conference Reports
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

El uso de heces como tratamiento médico para la intoxicación alimentaria y la diarrea grave se remonta al siglo IV, lo que posiblemente ha allanado el camino para el trasplante de microbiota fecal (TMF) moderno.1Desde entonces, el TMF ha sido aprobado como método clínico para el tratamiento de las infecciones recurrentes de C. difficile. 2

Basándose en este éxito contra C. difficile, el Dr. Karol Lis planteó la hipótesis de que la reintroducción de la flora comensal mediante TMF también podría erradicar las bacterias resistentes a los antibióticos del intestino y mejorar el desenlace del trasplante de células hematopoyéticas alogénicas (TCHalo).3

En este estudio de intervención prospectivo, se evaluaron tres donantes fecales no relacionados según las recomendaciones universales. Las muestras fecales se homogeneizaron en solución salina, se filtraron y se diluyeron (100 g de heces/200 ml de solución salina). El día antes del TMF, se aplicaron inhibidores de la bomba de protones, limpieza intestinal ordinaria con macrogoles y dieta estricta. El día del procedimiento, un tubo nasoduodenal infundió la muestra fecal, y se repitió también al día siguiente.

El criterio principal de valoración fue la descolonización completa un mes después del TMF,  lo cual se logró en 15/20 (75 %) de los participantes. La tasa de erradicación de K. pneumoniae fue del 53 % y del 100 % para E. coli. La secuenciación de nueva generación de las muestras de heces de donantes y pacientes confirmó que había abundancia de materia fecal trasplantada en los pacientes después del procedimiento.

No se produjeron acontecimientos adversos graves: el 25 % experimentó diarrea transitoria de grado 1 en los tres días posteriores al TMF.

En general, el TMF parece ser una herramienta válida para combatir la colonización del intestino con bacterias resistentes a antibióticos en pacientes con trastornos hematológicos, y para la posible modulación del microbioma intestinal en el contexto de un TCHalo.