Documento de consenso sobre la utilización de la troponina cardiaca en urgencias para el diagnóstico del infarto de miocardio (Rev Emerg)


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Las sociedades españolas de Medicina de Laboratorio (SEQCML), Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) y de Cardiología (SEC) han desarrollado un documento de consenso sobre la utilización de troponina cardiaca en el diagnóstico diferencial del infarto agudo de miocardio en urgencias, sea cual sea el método empleado en su medida.

"La troponina cardiaca es muy utilizada en los servicios de urgencias porque su determinación es muy sencilla y la información que aporta es muy valiosa. De una forma rápida, permite diferenciar entre un paciente potencialmente grave, con troponina cardiaca elevada, y un paciente potencialmente menos grave, con troponina cardiaca no elevada; esta diferenciación es una excelente ayuda para los médicos en el Servicio de Urgencias", explica Juan Sanchís, jefe de la Unidad de Cardiología Intervencionista del Hospital Clínic Universitari de Valencia.

A pesar de todas las valiosas aportaciones de la troponina cardiaca, este especialista puntualiza que se han generado algunas dudas en la interpretación de sus resultados, que este documento de consenso, publicado en la revista Emergencias, pretende aclarar. Estas dudas se resumen en tres preguntas: "¿En qué se diferencian los distintos métodos de inmunoanálisis para medir troponina cardiaca?", "¿Un resultado normal de la troponina descarta un infarto de miocardio y puede garantizar un alta rápida y segura del paciente desde el servicio de urgencias?"; y, por último, "¿Cuándo una elevación de troponina cardiaca indica un infarto y cuándo otras causas de daño del miocardio?".

Aitor Alquézar, adjunto del Servicio de Urgencias del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y coautor del consenso, coincide en las razones que hacían necesario este documento. "En primer lugar, existe una gran diversidad de métodos de inmunoanálisis para medir la troponina cardiaca, con diferentes valores de decisión y diferente rendimiento diagnóstico. Esta situación puede generar errores en la interpretación de los valores de troponina cardiaca si el facultativo que evalúa al paciente no conoce las características del método disponible en su centro", explica.

Por ello, considera necesario llegar a un acuerdo sobre qué concentraciones de troponina cardiaca son significativas desde el punto de vista clínico. "Para el médico de urgencias, el objetivo principal es evitar falsos negativos, mientras que para el cardiólogo primará ingresar pacientes con alta probabilidad de infarto", concluye Alquézar.

Dado que, como detalla el documento, la ausencia de elevación de la troponina cardiaca permite descartar la existencia de daño miocárdico, el reto actual para el uso clínico del biomarcador es "permitir acortar los tiempos de observación para descartar el IAM en aquellos pacientes que no lo presentan". Este acortamiento de los tiempos de observación se consigue, según este consenso, midiendo la troponina cardiaca con los llamados métodos de alta sensibilidad (Tnc-as).

"Dada la mayor sensibilidad de la Tnc-as para detectar daño miocárdico, esta medida debería utilizarse sistemáticamente en la evaluación del mismo; pero, no todos los centros disponen del equipamiento necesario para la medida de Tnc-as. Por este motivo, el consenso trata de las ventajas e inconvenientes del uso tanto de la medida de troponina cardiaca con métodos de alta sensibilidad como con los métodos preexistentes, aún en uso", asegura Jordi Ordóñez, miembro de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio.

"Actualmente, existen en desarrollo métodos de sensibilidad aún mayor que los de alta sensibilidad que podrían identificar con cerca del 100% de seguridad si un paciente no presenta un infarto de miocardio a la hora o dos horas del inicio de los síntomas", concluye este especialista.