¿Dieta a base de vegetales o cetogénica? Nuevo estudio muestra resultados sorprendentes

  • Megan Brooks

  • Maria Baena
  • Noticias de Medscape
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

Para el control del apetito, una dieta a base de vegetales baja en grasas tiene ventajas en comparación con una dieta cetogénica de origen animal baja en carbohidratos, aunque la dieta cetogénica es mejor en lo que respecta a mantener controlados los niveles posprandiales de glucosa e insulina, señala nueva investigación.[1]

En el estudio cruzado altamente controlado que se llevó a cabo en National Institutes of Health, las personas consumían menos calorías diarias cuando llevaban una dieta a base de vegetales baja en grasas, pero sus niveles de insulina y glucemia fueron más elevados que cuando siguieron una dieta de origen animal baja en carbohidratos.

"Existe la idea un poco obsoleta de que las dietas más altas en grasas, como tienen más calorías por gramo, tienden a hacer que las personas coman demasiado, conocido como modelo de sobreconsumo pasivo", señaló a Medscape Noticias Médicas el investigador principal, Kevin Hall, Ph. D., del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, en Bethesda, Estados Unidos.

El otro modelo más popular en estos días es el modelo de carbohidrato-insulina, que sostiene que después de una dieta rica en carbohidratos y azúcar que produce picos de niveles de insulina aumentará el hambre y hará que una persona coma demasiado.

En este estudio, Hall y sus colaboradores probaron estas dos hipótesis comparándolas directamente.

"La respuesta breve es que obtuvimos exactamente las predicciones opuestas del modelo carbohidrato-insulina de la obesidad. En otras palabras, en vez de hacer que las personas comieran más y aumentaran de peso y adiposidad corporal, en realidad terminaron comiendo menos con esa dieta y reduciendo la adiposidad corporal, en comparación con la dieta más rica en grasas", dijo Hall.

"Sin embargo, también falló el modelo de sobreconsumo pasivo, pues a pesar de que consumían una dieta muy densa en energía y rica en grasas, no aumentaron de peso ni ganaron más adiposidad corporal. Por consiguiente, estos dos modelos de por qué las personas comen de más y aumentan de peso parece ser inadecuado en nuestro estudio", manifestó a Medscape Noticias Médicas. "Esto indica que las cosas son un poco más complicadas".

El estudio fue publicado el 21 de enero en la versión electrónica de Nature Medicine.

Pros y contras de las dos dietas

Para el estudio, los investigadores alojaron 20 adultos sanos que no tenían diabetes durante 4 semanas continuas en el National Institutes of Health Clinical Center. La media de edad de los participantes era de 29,9 años, y la media del índice de masa corporal fue de 27,8 kg/m2.

Los participantes fueron aleatorizados para consumir a voluntad una dieta a base de vegetales baja en grasas (10,3% de grasas, 75,2% de carbohidratos) con baja densidad de energía (~ 1 kcal/g-1), o una dieta de origen animal, cetogénica, baja en carbohidratos (75,8% grasas, 10,0% carbohidratos) con alta densidad de energía (~ 2 kcal/g-1) durante dos semanas. Luego se cruzaron a la dieta alternativa durante otras dos semanas.

Las dos dietas contenían aproximadamente un 14% de proteínas y eran equiparables en cuanto a calorías totales, aunque la dieta baja en carbohidratos tuvo el doble de calorías por gramo de alimento que la dieta baja en grasas. Los participantes podían comer lo que quisieran y la cantidad que quisieran de las comidas que se les sirvieron.

Un participante se retiró debido a hipoglucemia durante la fase de la dieta baja en carbohidratos. En cuanto al criterio principal de valoración, los investigadores compararon la media de la ingesta de energía diaria a voluntad entre cada periodo de dieta de dos semanas.

Observaron que la ingesta de energía con la dieta baja en grasas se redujo alrededor de 550 a 700 kcal/día-1, en comparación con la dieta cetogénica baja en carbohidratos. Sin embargo, pese a las grandes diferencias en la ingesta de calorías, los participantes no refirieron ninguna diferencia en hambre, disfrute de las comidas o saciedad entre las dos dietas.

Los participantes bajaron de peso con ambas dietas (aproximadamente 1 a 2 kg en promedio), pero solo la dieta baja en grasas dio por resultado reducción importante de la adiposidad corporal.

"Es interesante que nuestros hallazgos indiquen beneficios con las dos dietas, al menos a corto plazo", señaló Hall en un comunicado de prensa.

"Si bien la dieta a base de vegetales baja en grasas reduce el apetito, la dieta de origen animal, baja en carbohidratos dio lugar a niveles de insulina y glucosa más bajos y más estables. Todavía no sabemos si estas diferencias se sostendrían a largo plazo", añadió.

Hall añadió que es importante señalar que el estudio no fue concebido para hacer recomendaciones de dieta para bajar de peso y los resultados podrían haber sido diferentes si los participantes activamente hubieran tratado de bajar de peso.

"De hecho, ni siquiera sabían de qué se trataba el estudio; solo les dijimos: queremos que consuman las dos dietas, y vamos a ver lo que ocurre en su cuerpo cuando coman lo que quieran", comentó a Medscape Noticias Médicas.

"Es un poco de una mezcla de términos qué dieta podría ser mejor para un individuo. Creo que se puede interpretar este estudio como que las dos dietas tienen aspectos positivos y negativos", destacó Hall.

"Tribus" de dietas

En su comentario para el estudio para Medscape Noticias Médicas, Taylor Wallace, Ph. D., profesor adjunto, del Departamento de Estudios de Nutrición y Alimentos en la George Mason University, en Fairfax, Estados Unidos, dijo que es importante señalar que aún no se ha definido "una dieta baja en carbohidratos y existen muchas definiciones".

"Realmente necesitamos una definición estándar de lo que constituye 'baja en carbohidratos', de manera que se puedan diseñar y evaluar los estudios de manera congruente. Es problemático, porque sin una definición estándar, los investigadores de la "tribu de dieta" (cetogénica frente a la de origen vegetal) siempre parecen encontrar la respuesta que los favorece. Este estudio parece utilizar menos de 20 gramos de carbohidratos por día, lo cual, en mi opinión, es muy poca cantidad", agregó Wallace.

Tal vez la advertencia más importante es que en el mundo real "la mayoría de las personas no se apega a estas dietas muy estrictas, ni siquiera durante dos semanas", concluyó.

El estudio fue financiado por el Programa de Investigación Intramural del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, con apoyo adicional del National Institutes of Health de una beca del National Institute of Nursing Research. Un autor ha recibido reembolso por conferencias patrocinadas por compañías que venden productos nutricionales, ha prestado sus servicios en el consejo de asesores científicos del Kerry Taste and Nutrition, y es parte de un consorcio académico que ha recibido financiación para investigación de Abbott Nutrition, Nestec y Danone. Hall y los demás autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. Wallace es director general de Think Healthy Group; editor de Journal of Dietary Supplements y editor adjunto de Journal of the American College of Nutrition.

Este artículo fue publicado originalmente en Medscape.com y adaptado para Medscape en español, parte de la Red Profesional.