Diario de una estudiante: “Prácticas de cirugía”

  • Esther Cacho Lobo

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A menudo las prácticas de un estudiante de medicina se basan en asistir a cirugías. Estas pueden ser una de las mejores experiencias de tu carrera o, por el contrario, sesiones aburridas donde solo miras el reloj.

Si tienes la suerte de que te toque un tutor de prácticas que se preocupa por tu formación, hasta la cirugía más sencilla te parecerá espectacular. Sin embargo, puede que simplemente seas lo que entre los estudiantes llamamos “ficus”.

Siempre que se empieza un periodo de prácticas, la ilusión es el componente esencial.   Si en esa ocasión, las prácticas son de cirugía, llegarás al área quirúrgica y lo primero que harás será vestirte con el pijama, ponerte un gorro, mascarilla y unas calzas. En este momento ya estás preparado para la foto, porque si no te haces foto, parece que no has estado de prácticas. Automáticamente cruzas la puerta de acceso a los quirófanos y tu misión consiste en encontrar a tu tutor, al que en muchas ocasiones no pones cara, encontrándote con un grupo de personas donde todos visten igual. Si tienes suerte, preguntando a alguien, este te acompañará al quirófano donde pasarás las mañanas durante varios días.

Entras en el quirófano y te presentas y este es el momento decisivo, habrá tutores que te darán los buenos días sin siquiera parar un instante a mirarte y explicarte quée es lo que allí se va a hacer hoy. Si esto ocurre, prepárate para encontrar un sitio del quirófano donde no estorbes, estés lejos del campo estéril y donde con suerte veas de lejos una incisión, sin saber que hay debajo de ella.

Sin embargo, hay tutores que sí se preocuparán por tu aprendizaje y son estos los que además de presentarse, también te presentan al equipo, te explican qué intervenciones se realizarán y a continuación te dicen “vamos a lavarnos para empezar”. Tú en ese momento te quedas petrificado y piensas: ¿De verdad puedo lavarme? ¿De verdad voy a poder acercarme al campo estéril? ¿De verdad me tienen en cuenta? De repente, toda la teoría vista en las asignaturas vuelve a tu cabeza ¿cuáles eran los pasos para lavarse?, las enfermeras empiezan a preguntarte el número de guante y tú sorprendida contestas un “no lo sé”, la enfermera te mira la mano y como si de magia se tratara calcula a la perfección tu medida del guante. Coges el jabón y conviertes a tu tutor o a alguno de los residentes en tu mayor ejemplo, copias sus movimientos y te preparas para la intervención. Por costumbre, mantienes la distancia con el campo estéril, pero ahora tienes que acercarte para desempeñar un papel dentro de esa operación (aspirar sangre, poner agujas, cortar, dar puntos de sutura…), sea cual sea, para ti es increíble vivir eso. 

Es triste que esta sensación sea excepcional y que la mayoría de ocasiones solo bases tu mañana en esquivar gasas impregnadas en sangre, alejarte y estar en silencio. No podemos olvidar que los que hoy somos alumnos mañana seremos vuestros médicos. Queremos aprender, queremos ilusionarnos y queremos vivir lo que en tantas ocasiones solo leemos en los libros. 

Esther Cacho Lobo es estudiante de Medicina en la Universidad de Extremadura.