Diario de un estudiante: "¿Más médicos o mejores médicos?"

  • Ángel Benegas Orrego

  • Editorial
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¿Qué necesita nuestro sistema sanitario? Actualmente, más de 7.000 estudiantes egresan anualmente de las facultades de Medicina de España. La formación médica es una de las más cotizadas por el sistema universitario, y es que, bajo mi punto de vista, un país se consolida como tal cuando sanidad y educación son punteras respecto al resto de disciplinas. 

Tanto es así, que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) tuvo que intervenir en el proceso de formación médica estableciendo una tasa de 0,5 facultades de Medicina por cada millón de habitantes. En España hemos visto cómo este número ha ido in crescendo en los últimos años. En el año 2010, en nuestro país, existían 29 facultades de Medicina y, con la actual noticia de apertura de la nueva facultad de Medicina en Alicante, pasarán a ser 46 las universidades que tengan entre su oferta de estudios el Grado en Medicina. Con este número, la tasa de la OMS ha sido prácticamente duplicada por el territorio español, teniendo una tasa de 0,9 facultades de Medicina por cada millón de habitantes. 

¿Qué pasa cuando existe un número tan desproporcionado? 

En primer lugar podemos abordar la docencia práctica. Esa docencia que los estudiantes hemos considerado imprescindible en nuestra formación e irreproducible por otros métodos. Esa enseñanza que debido al elevado número de estudiantes de Medicina que existen en nuestro país hace que los diferentes servicios asistenciales de la totalidad de los complejos hospitalarios universitarios se encuentren colapsados. Tanto es así que a nosotros, como estudiantes, nos resulta mucho más complicado establecer ese vínculo que consideramos necesario para poder obtener todas las cualidades y competencias que se esperan de nosotros en dicha formación práctica. Resulta mucho más complicado poder realizar una anamnesis o una exploración física de forma adecuada cuando compartimos el espacio con otros 3 compañeros, 2 médicos adjuntos y 2 residentes. Ni siquiera cabe mencionar el estado de los pacientes a los que estamos viendo en ese momento. ¿Nos hemos parado a pensar cómo nos sentiríamos nosotros si, en el momento en el que vamos al médico (momento de especial vulnerabilidad) nos encontramos que existen 6 personas en una misma consulta? ¿No nos sentiríamos incómodos e insatisfechos con el concepto de intimidad que puede requerir la visita?

En segundo lugar, no podemos olvidarnos de la falta actual de docentes acreditados para la formación médica. Son muchas las facultades que han advertido de este problema y se sigue haciendo caso omiso a las recomendaciones. Ya hoy en día es posible ver cómo un Pediatra es el profesor coordinador de Dermatología, o un Médico de Atención Primaria te imparte las clases de Cardiología. Si existe este déficit tan acusado de docentes acreditados, ¿por qué seguimos abriendo más facultades, aumentando así la necesidad de dicha figura tan cotizada por el resto de facultades?

En tercer lugar, tenemos el acceso a la Formación Sanitaria Especializada, requisito indispensable para poder ejercer la Medicina en nuestro país. En la convocatoria que finalizó en el año 2021 un total de 13.600 médicos del país intentaron optar a una de las 7.989 plazas que el Ministerio de Sanidad tuvo a bien ofertar. Como podemos observar, el número de plazas que el Ministerio ha estimado como necesarias para afrontar los próximos años del Sistema Nacional de Salud son, aproximadamente el número de egresados anuales de las facultades de Medicina. Pero año tras año, debido a los años de crisis y pocas plazas ofertadas por parte de este organismo, se ha ido creando el embudo que actualmente tenemos. Casi el 50 % de los médicos españoles no podrán ejercer la Medicina en el sistema público. Resulta cuánto menos, triste, el ver que la Medicina que se enseña en las aulas y que los estudiantes defendemos a capa y espada como pública y garantista es la misma que te elimina las alas de poder ejercer en sus hospitales. 

Por ello creo que la solución al problema que tiene actualmente en cuanto a recursos humanos nuestro sistema nacional de salud no es la creación de nuevas facultades de Medicina, sino la mejora de las condiciones laborales existentes. Además, es necesario la reevaluación de los criterios a seguir para la acreditación de docentes universitarios, permitiendo así una formación teórica de calidad. También sería necesario exigir el compromiso por parte de los docentes en territorio clínico que persigan que los estudiantes adquieran todas las competencias necesarias para ello. 

No se necesitan más médicos en España. 

Ángel Benegas Orrego es estudiante de Grado en Medicina en la Universidad de Extremadura (UEX).