Diario de un estudiante: "Los planes docentes y el profesorado en las facultades de Medicina: una necesidad imperiosa de cambio"

  • Ángel Benegas Orrego

  • Maria Baena
  • Editorial
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Desde el inicio de los tiempos del Grado en Medicina en las universidades estatales, los planes de estudio y los profesores que imparten docencia en ellas se vuelve una necesidad imperiosa y es que, bajo mi punto de vista, junto con el estudiantado, son los tres motores básicos en una facultad de medicina. 

Hemos sido muchas las personas que, con las notas de acceso a la universidad en la mano, hemos dedicado unas horas de nuestro tiempo a elegir la universidad en la que queremos formarnos. Pero, ¿ qué tenemos en cuenta el estudiantado a la hora de elegir una facultad como vehículo hacia nuestro título?

En primer lugar miramos los planes docentes. Es uno de los pilares fundamentales a la hora de decidir. Pero, ¿qué miramos exactamente? La cosa parece sencilla: nos fijamos cuáles tienen el mínimo número de asignaturas anuales, cuáles tienen el mismo número de créditos de cara a realizar programas de formación internacional como ERASMUS, cuáles tienen unas competencias prácticas objetivas y referenciables, cuáles tienen un programa formativo completo, ya sea a través de asignaturas de formación obligatoria o de formación optativa. 
A día de hoy existen facultades que ofertan una única asignatura optativa durante los seis años de carreras, facultades que presentan una sola asignatura con más de 30 créditos ECTS o incluso facultades que no ofertan más que 6 semanas de prácticas hospitalarias en los primeros cinco cursos del grado. 

Cuando accedemos al grado queremos sentir lo mismo que  experimentamos, en su momento,cuando la vocación por ayudar a las personas nos llamó a la puerta. Pero es necesario hacerlo en las mejores condiciones posibles. 

Por ello, en segundo lugar, el estudiante cuando busca una Facultad de Medicina para formarse, mira también el profesorado que imparte las asignaturas. Normalmente, se aboga por la interdisciplinariedad de la formación ya que así será el diario en los centros. Y es que, al final, el neurólogo o el cardiólogo no se junta únicamente con compañeros de su misma especialidad, sino que existe ese trabajo conjunto que tanto enriquece a la profesión médica. 

Pero, ¿qué está pasando con el profesorado de las facultades?

Actualmente, los criterios necesarios para la acreditación docente son demasiado exigentes y, los profesores que ya se encuentran acreditados, no pueden asumir la carga que tienen. Es necesario que exista una revisión de los criterios por parte del Ministerio de Universidades para permitir el acceso al cuerpo de profesores titulares de universidad a personas que tienen vocación por la docencia (aunque más por la medicina) pero que debido a la corta edad que presentan, así como a su trayectoria educativa/profesional les ha sido imposibles cumplir con los requisitos de acreditación impuestos. 

Además, existen especialidades que no imparten docencia directa en las facultades. Imaginaos lo que supone que en una Facultad de Medicina, asignaturas como Anatomía Patológica o Dermatología sean impartidas por un médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y un Pediatra, respectivamente. Por ello, la docencia es una labor más en la vida de una persona y así debe estar reconocido.

En definitiva, el estudiante requiere unos profesores comprometidos con la docencia a los que les sea reconocida esta labor de todas las formas posibles y, además, necesita unos planes de estudio modernizados y adaptados a la medicina actual a la que ya hemos visto todo lo que dista respecto a la medicina que se impartía en las mismas aulas hace 20 años. 

Ángel Benegas Orrego es estudiante del Grado en Medicina y miembro del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM).