Día Mundial del Cáncer de Ovario


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Este 8 de mayo se celebra una nueva edición del Día Mundial del Cáncer de Ovario, una jornada de concienciación en la que la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ha querido resaltar que los fármacos inhibidores de PARP (iPARP) han demostrado beneficios en todos los grupos de pacientes con este tipo de cáncer, con o sin mutaciones genéticas, y en diferentes contextos de la enfermedad avanzada. Aunque su aprobación se limita a pacientes con recaídas, los resultados de los estudios en fases más precoces de la enfermedad animan a pensar que llegarán próximas aprobaciones en estas situaciones. Asimismo, existen otros fármacos en fases más tempranas de investigación, como la inmunoterapia, en monoterapia y combinación.

En el marco de la campaña de comunicación “En Oncología cada AVANCE se escribe en Mayúsculas”, la SEOM da a conocer la evolución y los avances médicos que se han sucedido en estas últimas décadas en el tratamiento de los diferentes tumores. 

La sociedad científica destaca que el cáncer de ovario es una enfermedad muy grave. Es la principal causa de muerte por tumores malignos ginecológicos en el mundo occidental. Varios factores influyen en la alta mortalidad de esta neoplasia, pero el más determinante es que la mayoría de pacientes (70- 80%) se diagnostican en estadios avanzados de la enfermedad debido a la dificultad en el diagnóstico precoz.

Según los últimos datos ofrecidos por el Informe de SEOM "Las cifras del cáncer en España 2020", la estimación de nuevos números de casos en nuestro país de esta enfermedad para el año 2020 es de 3.645 casos, lo que la posiciona como el octavo tipo de cáncer más frecuente en las mujeres.

Por otro lado, hasta el 70% de las mujeres con cáncer de ovario tienen desnutrición, según comenta Andrés Redondo, del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de La Paz, de Madrid, con motivo de la celebración del Día Mundial.

Se trata de un tumor difícil de diagnosticar precozmente, siendo esta la principal causa de su elevada mortalidad. A medida que el tumor crece pueden comenzar a aparecer algunos síntomas como pérdida de apetito, sensación de plenitud abdominal tras la comida o pérdida de peso.

"El cáncer de ovario es el tumor ginecológico asociado a una mayor mortalidad, principalmente porque en la mayoría de los casos se detecta en una fase avanzada, cuando el tumor ya se ha extendido por toda la cavidad abdominal. Esto ocasiona que, con frecuencia, estas pacientes puedan tener comprometido el tracto digestivo, y presentar síntomas como náuseas, vómitos o alteración del tránsito intestinal (estreñimiento o diarrea), que pueden a su vez favorecer la aparición de una malnutrición", ha comentado el citado especialista.

Por otro lado, los tratamientos oncológicos, como la cirugía y la quimioterapia, producen efectos adversos adicionales como intestino corto, diarrea, malabsorción y astenia. La desnutrición en estas pacientes tiene un origen multifactorial y, a menudo, no reconocido.

En este sentido, Redondo señala que el cáncer de ovario es la principal causa de muerte entre las neoplasias ginecológicas. Su manifestación clínica habitual se da en etapas avanzadas. En este sentido, la mayoría de las pacientes (70-80%) se diagnostican cuando ya existe un deterioro nutricional, pérdida de peso y consecuentemente disminución de la masa sarcopenia.

La sarcopenia parece tener un papel importante en los resultados oncológicos de las pacientes con cáncer de ovario. De hecho, existen síntomas avanzados en cáncer de ovario, como anorexia y náuseas, que causan una reducción de la ingesta de carbohidratos y antioxidantes. De hecho, se ha demostrado que un defecto metabólico en estas pacientes podría influir incluso en su estado psicológico, el cual juega un papel importante en la calidad de vida.

Asimismo, las guías clínicas de nutrición en pacientes con cáncer de la SEOM recomiendan la valoración nutricional en todas las pacientes identificadas en riesgo de desnutrición.

Según los expertos, es necesario proponer un soporte nutricional adecuado que les ayude a maximizar su capacidad para afrontar los tratamientos oncológicos y optimizar su bienestar.

"El mantenimiento de una nutrición adecuada es importante en todos los pacientes con cáncer, pero principalmente en aquellos con tumores avanzados, que son los que con frecuencia se asocian a malnutrición y pérdida de peso. Algunos estudios han mostrado cómo las intervenciones nutricionales pueden disminuir la estancia hospitalaria y el riesgo de complicaciones postoperatorias en pacientes intervenidas de un cáncer de ovario", añade Redondo.

Por otro lado, en pacientes con tumores avanzados o recurrentes que se encuentran en tratamiento con quimioterapia, los parámetros analíticos asociados a una malnutrición se han asociado con un peor pronóstico. De ahí la importancia de que todos los especialistas implicados en el tratamiento de las pacientes con cáncer de ovario estén sensibilizados sobre la importancia de mantener una nutrición adecuada.

Según el consenso de expertos sobre abordaje nutricional del paciente oncológico de la Sociedad Española de Nutrición Enteral y Parenteral (SENPE), la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la SEOM, se recomienda utilizar un cribado nutricional de forma rutinaria en el momento del diagnóstico y durante el curso de la enfermedad, para detectar el riesgo de desnutrición. Y si fuera positivo, realizar una completa evaluación nutricional, para diagnosticar la desnutrición. Al mismo tiempo que señalan que el seguimiento nutricional del paciente con cáncer debe ser multidisciplinar y adaptado a las características de cada centro.

Las guías de la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN) y de la Sociedad Americana de Nutrición Parenteral y Enteral (ASPEN) afirman que, es prioritario que en estas pacientes se tenga en cuenta, junto a la enfermedad subyacente, también sus niveles de actividad, tolerancia gastrointestinal, inestabilidad metabólica, problemas de realimentación y la duración requerida del soporte nutricional.

En el caso de intervención quirúrgica, el soporte nutricional preoperatorio puede ser beneficioso si se proporciona una o dos semanas antes de la cirugía. Finalmente, la evidencia científica sugiere que las intervenciones nutricionales de nutrición postoperatoria temprana pueden reducir el tiempo de hospitalización en pacientes con cáncer ginecológicos sometidos a cirugía mayor.

Por otra parte, el dolor es uno de los síntomas más frecuentes y angustiantes que padecen el 60% de las mujeres con cáncer de ovario, según ha informado Pilar Barretina, del Servicio de Oncología del Hospital Universitari Dr. Josep Trueta ICO Girona, con motivo del Día Mundial.

Recuerda que en España este tumor representa el 5,1% de los cánceres entre las mujeres, por detrás de los de mama, colorrectal y de cuello de útero. Este tipo de cáncer es más frecuente en las mujeres posmenopáusicas, con la máxima incidencia entre los 50 y 75 años. Para estas pacientes resulta fundamental diagnosticar de manera precoz el dolor relacionado con la enfermedad para iniciar un tratamiento adecuado, si bien la doctora ha avisado de que existen algunas barreras a la hora de realizar su diagnóstico.

"Las pacientes suelen presentar síntomas inespecíficos, entre ellos, dolor abdominal, que se pueden confundir con otras patologías y esto genera un retraso en el diagnóstico. Es necesario concienciar a los profesionales y a la población de esta situación, ya que no disponemos de programas de cribado o detección precoz eficaces", señala Barretina.