Dapaglifozina es inocua y protectora en enfermedad renal avanzada

  • Marlene Busko

  • Maria Baena
  • Noticias de Medscape
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Los pacientes con enfermedad renal crónica en etapa 4 que participaron en el estudio DAPA-CKD tuvieron beneficios cardiorrenales con dapagliflozina que fueron similares a los de pacientes del estudio general, sin indicios de efectos secundarios adicionales.[1]

DAPA-CKD, estudio de dapagliflozina y prevención de desenlaces adversos en pacientes con nefropatía crónica, fue un estudio de referencia de más de 4.000 pacientes con enfermedad renal crónica, con una tasa de filtrado glomerular estimada de 25 a 75 ml/minuto por 1,73 m2 y albuminuria, con o sin diabetes de tipo 2.

Los resultados principales demostraron que los pacientes que recibieron el inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2 (SGLT2) durante una mediana de 2,4 años tuvieron significativamente menos probabilidades de presentar agravamiento de la enfermedad renal o de morir por cualquier causa que los pacientes que recibieron placebo.

"Este subanálisis especificado de antemano de personas con una tasa de filtrado glomerular estimada < 30 ml/min/1,73 m2 (enfermedad renal crónica en etapa 4) en el estudio DAPA-CKD demuestra en primer lugar que en esta población muy vulnerable la utilización del inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2 es segura", destacó la Dra. Chantal Mathieu, Ph. D.

Además, no hubo indicio de más efectos adversos e incluso se observó tendencia a menos eventos.

El análisis también demostró que "aunque ahora en pequeños números (alrededor de 300 en cada uno en el grupo tratado frente al grupo asignado a placebo), no hay indicios de que el efecto protector de dapagliflozina a niveles renal y cardiovascular no ocurriría en este grupo" con enfermedad renal crónica avanzada. Los hallazgos de eficacia apenas alcanzaron la significancia estadística, señaló la Dra. Mathieu, de la Universidad Católica de Louvain, en Lovaina, Bélgica, quien no intervino en el estudio.

Aunque dapagliflozina está aprobada para tratar pacientes con enfermedad renal crónica que tienen riesgo de progresión de la enfermedad renal (sobre la base de los resultados de DAPA-CKD), las guías todavía no se han actualizado para reflejar esto, comentó a Medscape Noticias Médicas el investigador principal, Dr. Glenn M. Chertow, maestro en salud pública, de la Universidad de Stanford en California, Estados Unidos.

"Para los médicos esta es ahora la confirmación absoluta de que no tenemos que suspender un inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2 en personas con tasa de filtrado glomerular estimada < 30 ml/min por motivos de efectos adversos, y que debemos mantenerlos en estos valores para protección renal y cardiovascular", indicó la Dra. Mathieu.

"Espero absolutamente que los prospectos se modifiquen pronto para reflejar estas observaciones, y de hecho se están efectuando cambios en ese aspecto", continuó.

"El consenso de la Asociación Estadounidense de Diabetes Association y la Asociación Europea para el estudio de la Diabetes sobre el tratamiento con antihiperglucemiantes en la diabetes de tipo 2 ya recomienda mantener estos agentes hasta alcanzar una tasa de filtrado glomerular estimada de 30 ml/min (basándose en la evidencia disponible en 2019), pero este estudio probablemente impulsa las declaraciones aún más", añadió la Dra. Mathieu.[2]

"Cabe hacer notar que con estas tasas de filtrado glomerular estimadas bajas, la potencial disminución de la glucosa por el inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2 es insignificante", puntualizó.

Riesgos y beneficios de dapagliflozina en la enfermedad renal crónica avanzada

En base a los resultados del estudio DAPA-CKD, publicado en The New England Journal of Medicine el 8 de octubre de 2020, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos expandió la indicación para dapagliflozina en abril de 2021.

Sin embargo, es relativamente poco lo que se sabe sobre la tolerabilidad y la eficacia de los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2 en pacientes con enfermedad renal crónica avanzada, que son muy vulnerables a los efectos cardiovasculares y la insuficiencia renal progresiva, escribieron el Dr. Chertow y sus colaboradores.

En el estudio DAPA-CKD se aleatorizó a 4.304 pacientes con enfermedad renal crónica en proporción de 1:1 a dapagliflozina en dosis de 10 mg/día o placebo, incluyendo 624 pacientes (14 %) que tenían al inicio una tasa de filtrado glomerular estimada < 30 ml/min por 1,73 m2 y albuminuria.

Los pacientes en el subgrupo con enfermedad renal crónica avanzada tenían una media de edad de 62 años, y un 37 % era de sexo femenino. Aproximadamente dos tercios tenían diabetes de tipo 2 y cerca de un tercio tenía enfermedad cardiovascular.

Un total de 293 pacientes recibió dapagliflozina y 331 recibieron placebo.

Durante una mediana de seguimiento de 2,4 años, los pacientes que recibieron dapagliflozina en contraposición a placebo tuvieron menos riesgo de cumplir el criterio principal de valoración de eficacia: una combinación de disminución sostenida del 50 % o más en la tasa de filtrado glomerular estimada, enfermedad renal en etapa terminal o fallecimiento por causas cardiovasculares o renales (hazard ratio: 0,73; IC 95 %: 0,53 a 1,02).

En los criterios secundarios de valoración de eficacia, pacientes que recibieron dapagliflozina en contraposición a placebo también tuvieron menos riesgo de:

  • Un criterio de valoración renal compuesto: disminución sostenida del ≥ 50 % en la tasa de filtrado glomerular estimada, enfermedad renal en etapa terminal o fallecimiento por causas renales (HR: 0,71; IC 95 %: 0,49 a 1,02).
  • Un criterio de valoración cardiovascular compuesto consistente en fallecimiento por causas cardiovasculares u hospitalización por insuficiencia cardiaca (HR: 0,83; IC 95 %: 0,45 a 1,53).
  • Mortalidad por cualquier causa (HR: 0,68; IC 95 %: 0,39 a 1,21).

El declive de la tasa de filtrado glomerular estimada disminuyó 2,15 ml/min por 1,73 m2 por año y 3,38 ml/min por 1,73 m2 por año en los grupos asignados a dapagliflozina y placebo, respectivamente (p = 0,005).

"El estudio no tuvo la potencia para detectar diferencia estadísticamente significativa en el criterio principal de valoración y en criterios secundarios de valoración claves en subgrupos de tamaño moderado", señalaron los investigadores.

Asimismo, limitaron su análisis de la tolerabilidad a los eventos adversos graves o síntomas de hipovolemia, eventos relacionados con el riñón, hipoglucemia importante, fracturas óseas, amputaciones y cetoacidosis diabética potencial.

No hubo datos de aumento del riesgo de estos efectos adversos en pacientes que recibieron dapagliflozina.

El subanálisis del estudio DAPA-CKD fue publicado el 16 de julio en Journal of the American Society of Nephrology.[3]

El estudio fue financiado por AstraZeneca. El Dr. Chertow ha recibido honorarios de AstraZeneca para el comité directivo del estudio DAPA-CKD. Las declaraciones de conflictos de los demás autores se enumeran en el artículo. La Dra. Mathieu ha prestado servicios en el panel de asesores o la oficina de conferenciantes de AstraZeneca. El Dr. Chertow y la Dra. Mathieu también tienen relaciones económicas con muchas otras compañías farmacéuticas.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge y adaptado para Medscape en español, parte de la Red Profesional de Medscape.