Cuando se acercan elecciones todo se quiere cambiar

  • Dr. Ángel Benegas Orrego
  • Editorial
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Nos cueste más o menos entenderlo, al menos una vez en nuestra vida todas las personas, sin importar sexo, raza, ideologíía o religión pasarán por una consulta sanitaria por lo que puedo garantizar que la realización de política en materia sanitaria es muy importante. Tanto es así que se emplea la sanidad pública como política actual para intentar ganar votos de cara a las elecciones autonómicas y municipales del próximo domingo 28 de mayo. 

Este pequeño texto no tiene que leerse como en pro, o en contra, de un determinado partido político sino como un análisis de las falsas promesas electorales y las bombas de humo que, día a día nuestros representantes son capaces de hacer estallar. 

Comencemos remontándonos a la última convocatoria de elecciones tanto generales como autonómicas, las que se celebraron en el año 2019 y, para ello, cogeré alguna medidas que el partido mayoritariamente votado (en elecciones generales aún sabiendo la descentralización de la sanidad en numerosas Comunidades Autónomas) había prometido: la regulación de la eutanasia y el asegurar la atención domiciliaria. En el primero de los casos se ha llevado a cabo con la entrada en vigor de la LORE ( Ley Orgánica de Regulación de Eutanasia) pero, sin embargo, la atención domiciliaria de los pacientes que así lo requieran sigue siendo una utopíaen muchos casos. Por ello, es una bomba de humo, ya que probablemente muchas personas en la situación de vulnerabilidad que puede suponer el precisar atención sanitaria y no poder desplazarse hasta el centro sanitario siguen sin recibir esa atención sanitaria personalizada y de calidad de la que tanto nos gusta presumir. 

Después de cuatro años volvemos a escuchar promesas en el centro de los mítines que numerosos partidos ofrecen. La primera de ellas, la puesta a disposición de 580 millones de euros para mejorar las infraestructuras de los Centros de Salud del país, es decir, 13.000 centros de salud. Para que lo entendamos un poco mejor haría falta individualizar las cifras, es decir, a cada centro de salud le corresponderían poco más de 46.000 euros. ¿Qué solucionamos con dicha cifra?, ¿las sillas en las que se sientan los pacientes?, ¿los cuartos de baño de acceso público? Lo que sí que no se mejorará, y verdaderamente es lo que hace falta, es la mejora de los recursos humanos a disposición de las personas. Si lo analizamos, con dicha cifra se podrían contratar pocos o casi ningún sanitario, por lo que el sistema seguiría quedando cojo. 

La segunda de estas promesas tan llamativa es la dotación con más de 38 millones de euros a la mejora de la red de salud mental. Esta partida presupuestaria ya está en vigor, desde el año 2021 y aprobada por Consejo de Ministros desde diciembre de dicho año. Por lo tanto, no es una promesa sino una obligación el cumplir con lo vigente y no es cuestión de proclamarlo como algo nuevo sino como algo realizado que se pondrá en vigor. 

Bajo mi punto de vista, seguimos sin entender dónde está el problema actualmente. ¿Por qué queremos mejorar las infraestructuras (en muchas ocasiones sí que necesitan un lavado de cara), si un paciente seguirá esperando 20 días a ser visitado por su médico de familia asignado? ¿Conseguiremos así que, ante problemas de salud que podrían ser solucionados por los especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria, disminuya la gran presión que existe en las urgencias de los hospitales y grandes complejos sanitarios, respetando así la máxima de urgencias para lo urgente y evitando el enfado de los pacientes por los altos tiempos de espera?

Por todo ello, y sobre todo en estas últimas semanas, lo último que me queda es pedir a aquellos que tienen la política sanitaria en sus manos que escuchen las necesidades de los profesionales y consigamos remar todos en la misma dirección. Solo así conseguiremos el Sistema Sanitario siempre soñado. 

Dr. Benegas Orrego, Médico General.