COVID-19 aflora carencias del sistema sanitario español y encumbra a sus profesionales

  • Dr. Javier Cotelo

  • Noticias Médicas de Medscape
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MADRID, ESP. La gestión de la COVID-19 evidencia gran falta de previsión y recursos, así como excesiva politización y deficiente actuación de las administraciones. Aproximadamente 2.500 sanitarios españoles, luego de realizar una evaluación, proponen la reorganización de la asistencia, dotar de mayores recursos, huir del hospitalocentrismo, profesionalizar la gestión e incluir a los pacientes.

La pandemia de la COVID-19 ha supuesto una prueba de estrés para el sistema sanitario español, evidenciando importantes carencias estructurales y de funcionamiento. Para analizar estos hechos, la Fundación Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria llevó a cabo una encuesta dirigida a los profesionales sanitarios, donde reflejan sus experiencias y las propuestas para contribuir a la reconstrucción social y económica, debate impulsado por el propio gobierno.

Los resultados del cuestionario y las conclusiones se destacan en el Informe Los Profesionales Sanitarios Frente a la COVID-19. La reforma del Sistema Nacional de Salud.[1]

En el documento colaboró gran número de expertos y sociedades científicas, como la Sociedad Española de Medicina Interna, el Colegio de Enfermería de Madrid, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, y la Sociedad Española de Cardiología, entre otros.

Perfil de los sanitarios encuestados

A la encuesta, abierta del 24 de abril al 31 de mayo, respondió un total de 2.495 sanitarios: 71% (1.761) integrado por médicos, y 17% por enfermeras. El resto de profesionales principalmente se componía de técnicos de radiodiagnóstico y terapeutas ocupacionales. La mayor parte de los encuestados (70%) trabaja en hospital, y 15% en centros de salud de atención primaria; 63,2% de los que respondieron era del género femenino.

Evidente falta de previsión y de recursos

En primer lugar, la encuesta puso de manifiesto gran falta de previsión, ausencia de recursos y alta tasa de profesionales sanitarios infectados, sobre todo entre las enfermeras; 31% de los profesionales señaló que no disponía de equipos de protección personal suficientes cuando los necesitó; 69% restante, más de la mitad (54%) dispuso de estos equipos tarde, dos semanas después de la declaración del estado de alarma.

Por otro lado, 71% de los profesionales indicó que no hubo recursos suficientes para identificar a los compañeros contagiados por el SARS-CoV-2. La tasa de contagio estimada entre los profesionales sanitarios en esta encuesta fue de 16,4%, alcanzando 26% entre las enfermeras con atención directa a pacientes infectados por el coronavirus. Asimismo, 73% de los profesionales opinó que faltaron recursos para el diagnóstico en los casos sospechosos.

 

El Dr. Francisco Javier Elola, director de la Fundación Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria y del informe en cuestión, comentó a Medscape en Español: "La falta de previsión ha tenido enormes consecuencias. Deberíamos haber aprendido de las experiencias de China y otros países orientales, así como de los errores de Italia. Esta falta de preparación es la que probablemente explica la carencia de equipos de protección individual para los sanitarios, la escasez de recursos diagnósticos y la falta de ventiladores. No haber dispuesto de equipos de protección individual adecuados y la ausencia de pruebas para diagnosticar a los contagiados probablemente ha tenido gran incidencia en la alta tasa de infección por el coronavirus entre los profesionales sanitarios (16%) encontrada en nuestra encuesta".

Respecto a las demandas en curso de los sanitarios contra las administraciones, el especialista señaló: "Tendrán que ser valoradas por los tribunales. Creo que la epidemia tomó desprevenidos a muchos países occidentales; de hecho, la Organización Mundial de la Salud decretó la pandemia el 12 de marzo, cuando ya había alta tasa de contagios en Europa. No me parece que haya negligencia culposa en las administraciones. La podría haber si se repitieran los mismos errores en los brotes que están surgiendo, o si hay una nueva oleada de SARS-CoV-2 en otoño/invierno".

Encomiable adaptación asistencial

Por el contrario, el estudio muestra la gran capacidad de adaptación de los centros sanitarios, que elaboraron sus protocolos para evitar el contagio de los profesionales (71%), así como para el manejo de pacientes con sospecha de la COVID-19, en colaboración con distintas unidades del centro (83%), aunque las medidas se tomaron ya avanzado el estado de alarma; 78% de los profesionales afirmó que se crearon protocolos de derivación desde atención primaria o urgencias a otros centros (61% posteriormente a las primeras semanas del estado de alarma), aunque la derivación no incluyó a la sanidad privada, según 58% de las respuestas; 86% de los encuestados dijo desconocer la existencia de un plan de contingencia contra pandemias en su centro sanitario.

"Cuando se hizo evidente la crisis, la extensión de la epidemia en algunas ciudades y comunidades autónomas de España era tan importante que saturó la capacidad de respuesta de los hospitales, mientras que se utilizó poco la red de atención primaria", añadió el Dr. Elola.

Guías de limitar el esfuerzo terapéutico

Otro hecho destacable consiste en que 57% de los encuestados afirmó que en sus centros de trabajo se establecieron criterios explícitos de limitar el esfuerzo terapéutico (no ventilación mecánica/cuidados intensivos), basados en la disponibilidad de recursos y las características del paciente (edad, comorbilidades, etc.). Y en la mayoría de los casos (60%) no se contó con el comité de ética del centro, o se desconocía este hecho.

Al cuestionarle si esto podría convertirse en el origen de demandas contra los profesionales sanitarios, el Dr. Elola respondió: "No lo creo, y si las hubiera no deberían prosperar. Es ético establecer criterios de cribado cuando existe escasez de recursos. Entre otras publicaciones sobre este tema, recomendaría la lectura de un artículo publicado en el New England Journal of Medicine."[2]

Sobresalientes y suspensos

Una de las cuestiones con mayor unanimidad entre los encuestados es señalar que durante la crisis lo más destacable ha sido la actuación de los profesionales sanitarios y el trabajo en equipos multidisciplinarios (68%), mientras que apuntan a las consejerías y al Ministerio de Sanidad como los que han tenido peor funcionamiento. Los resultados suspenden a las Consejerías de Sanidad de las comunidades autónomas, que obtuvieron una valoración promedio de 4,3 puntos sobre 10, y al Ministerio de Sanidad con 3,6. Además, los sanitarios consideran que las administraciones actuaron con retraso (86% las consejerías y 92% el Ministerio de Sanidad).

Algunas limitaciones de la muestra

La muestra obtenida es por oportunidad, no probabilística, por lo que no se pueden hacer inferencias estadísticas que representen al universo de los profesionales sanitarios. No obstante, el gran tamaño de la muestra permite aventurar que representa las opiniones de una parte importante de los sanitarios. Se reconocen otros dos sesgos, las respuestas de las enfermeras se concentran 78% en la comunidad de Madrid, y además los médicos participantes pertenecen a las especialidades de las sociedades científico-médicas que han colaborado en la encuesta, que están sobrerrepresentadas, aunque por otro lado son las más directamente implicadas en la asistencia a los pacientes con COVID-19.

Propuesta para futuros rebrotes

Las propuestas prioritarias y urgentes para reconstruir el sistema sanitario y afrontar con garantías futuros rebrotes, "según las opiniones de los profesionales, dan prioridad a las políticas de salud pública y el refuerzo de la atención primaria y comunitaria para identificar precozmente a los infectados y aislarlos; hacer seguimiento de los contactos y educar a la población en medidas de protección contra el SARS-CoV-2", señaló el Dr. Elola.

Además, "para prevenir nuevas oleadas de COVID-19 deberían desarrollarse planes de contingencia de ámbito regional, teniendo en cuenta todos los recursos disponibles y escalando el nivel de cuidados de los hospitales. El papel de la atención primaria debería ser fundamental para prevenir la sobrecarga de las urgencias de los hospitales y los propios hospitales", agregó el especialista.

Esto incluiría disponer de dotación suficiente de equipos de protección individual, mascarillas, ventiladores y fármacos.

Los encuestados consideran necesario despolitizar la gestión de los servicios sanitarios e incluir a los profesionales y a los pacientes en el proceso de toma de decisiones sobre política sanitaria, así como dar mayor autonomía de gestión a los centros sanitarios y a los equipos multidisciplinarios, mejorar la coordinación en el Sistema Nacional de Salud entre la atención primaria y el hospital, y basar las decisiones sobre política sanitaria en la evidencia científica.

Potenciar asistencia domiciliaria y telemedicina

La atención comunitaria debe ofrecer especial atención a los grupos de riesgo (personas mayores, socioeconómicamente vulnerables, etc.), potenciar la atención domiciliaria y la teleasistencia (82%), siempre que esto sea posible, y aumentar los recursos para la investigación.

Habría que usar una comunicación más efectiva, con todas las herramientas disponibles para educar a la población en la protección contra el SARS-CoV-2, con control estricto sobre las medidas preventivas (distancia social, capacidad de sectorización y aislamiento, repositorio de material de protección) y asistenciales (ratios de personal asistencial) en los centros sociosanitarios y residenciales tanto públicos como privados. En grupos de población más vulnerables las organizaciones no gubernamentales pueden tener un papel relevante.

Por otro lado, garantizar un regreso a la actividad de los centros, dando prioridad a aquellos pacientes a los que se ha demorado la asistencia y que más podrían beneficiarse de una atención más inmediata. Los criterios de prioridad asistencial deben fundamentarse en guías de práctica clínica.

Es importante llevar a cabo la creación de unidades específicas para el seguimiento de pacientes con secuelas de la COVID-19.

En esta línea, "el sistema sanitario tiene que afrontar una profunda reforma de su orientación, para enfocarlo realmente hacia la salud y que esté realmente centrado en el ciudadano/paciente. Para ello debe incorporar en sus estructuras de gobierno a los profesionales sanitarios y a los usuarios, y estar más cohesionado. El modelo asistencial debe ser mucho más integrado y centrado en las necesidades específicas de los distintos subgrupos de pacientes, y abordar la digitalización del sistema. Habíamos demandado estas reformas desde hace tiempo, pero ahora la crisis de la COVID-19 las ha hecho indemorables", finalizó el Dr. Elola.

Principales conclusiones

Resultados

1. La tasa de infección por COVID-19 entre el personal sanitario en España ha sido muy elevada (16%) debido a la carencia de equipos de protección y de pruebas diagnósticas, así como a la falta de previsión y preparación contra la pandemia.
2. La valoración de los distintos niveles de gestión ha sido peor entre quienes se han contagiado por el coronavirus.
3. El enfoque del Sistema Nacional de Salud ha sido inadecuado, mostrando deficiente coordinación entre hospitales y atención primaria.
4. Ha habido una respuesta adaptativa de los hospitales, y el hecho de que se mantenga dependerá de introducir las reformas estructurales y de gestión, así como de digitalizar el Sistema Nacional de Salud.

Propuestas

5. La despolitización y la profesionalización de la gestión deben ser principios que rijan la reforma.
6. Las sucesivas olas posCOVID demandarán un enfoque integral, centrado en la salud pública y la atención comunitaria.
7. Desarrollar una estrategia nacional para proteger la salud de los profesionales sanitarios.
8. Apostar por la atención domiciliaria y la telemedicina

 

El Dr. Francisco Javier Elola ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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