Coronavirus: Necesaria una estrategia de comunicación, paralela a la epidemiológica, orientada a contener la alarma injustificada


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El coronavirus del que todo el mundo habla, denominado COVID-19, está copando desde hace meses las portadas de todos los periódicos y telediarios, unos con más y otros con menos acierto. Pero ¿qué hay de cierto en todos los bulos e informaciones que corren por los WhatsApp de los españoles? Los especialistas coinciden en afirmar que estamos ante un nuevo virus donde lo más importante es la contención del riesgo, algo que todos aseguran que se está haciendo bien. El segundo mensaje fundamental es la necesidad de hacer llegar a la población que debemos estar alerta, pero no entrar en pánico, y, para ello, la comunicación es un pilar fundamental que puede contribuir en mejorar ambas variables: la prevención y la contención. Estar alerta e informarse en fuentes seguras sin banalizar la situación.

Estas son algunas de las principales conclusiones del foro organizado por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) titulado “Toda la verdad sobre el coronavirus”, en el que siete especialistas del Ministerio de Sanidad y la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre otros, han contestado a las preguntas de un auditorio lleno de periodistas.

En España tenemos ya más de un centenar de posibles casos, pero “eso no debe propiciar una situación de paranoia, ya que el virus no está circulando masivamente, sino generar información orientada a divulgar las medidas preventivas que ayuden al conocimiento riguroso y científico real de la situación lo que, a su vez, mejorará la contención de la transmisión”, ha dicho Daniel López Acuñas, quien ha sido asesor de la dirección de la OMS. Este experto ha insistido en la necesidad de tomar medidas responsables y estructuradas en materia de comunicación, “tan importantes como las epidemiológicas” para evitar la desinformación y alarma social que se ha creado con COVID-19.

Por su parte Pilar Aparicio, directora general de Salud Pública, ha explicado que desde Sanidad se trabaja valorando continuamente la situación y estableciendo las estrategias más adecuadas según cambia esa situación. “Nuestra principal preocupación, desde que se declaró esta epidemia el 31 de diciembre, es que no se instale entre nosotros, en ese sentido, desde que se originó las medidas que se van adoptando van orientadas a evitar su diseminación”.

Para dar respuesta a la pregunta obligada: ¿ qué se está haciendo para contener la propagación del virus? Se están trabajando en varios frentes: por un lado, medidas para intentar evitar la diseminación y extensión de este virus entre nuestra sociedad; por otro, una “labor casi detectivesca” para tratar de encontrar el origen de algunos de los casos en los que no está claro el origen de la infección, y un especial tratamiento de los casos que se consideran más graves, ha resumido Aparicio.

Nivel de alerta ‘muy alto’

Entender por qué el director general de la OMS ha elevado el nivel de riesgo a ‘muy alto’ puede ayudar a comprender la extensión de esta pandemia. Cristina Salvi, directora de Relaciones Públicas del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS en Europa, ha destacado que esta decisión obedece al incremento en el número de casos en todo el mundo fuera de China y, especialmente, la capacidad de los países de enfrentarse a esta situación por la dificultad que supone localizar los casos, debido a la falta de especificidad en los síntomas, así como la de tener laboratorios que puedan realizar los test de pruebas.

“No todos los países pueden evidenciar el mapa epidemiológico, es decir, que no todos los casos tienen relación con China o con otros casos confirmados, esto dificulta la localización de los casos índice para cerrar el virus como se requiere. Esto unido al incremento de las transmisiones a grandes comunidades en, al menos, cuatro países: China, Corea, Irán e Italia; y la limitación de los suministros médicos a repartir entre los países ha llevado a la OMS a declarar la emergencia sanitaria internacional y a subir la alerta de riesgo a ‘muy alta’”, indica Salvi.

En este escenario, la propia OMS está trabajando en varias áreas: vigilancia y gestión clínica de los pacientes, control de las infecciones en los hospitales y en la comunicación del riesgo, poniendo especial atención a evitar la difusión de rumores y desinformaciones que son muy peligrosas, e “intensificando la información veraz”.

Test diagnósticos limitados

En lo que se refiere a la falta de suministros, estos son principalmente los test de diagnóstico del virus. Se trata de unas pruebas que están disponibles desde los primeros días del origen del virus, pero de los que las existencias se van produciendo. Los países trabajan con la OMS para tener las unidades disponibles en función de las necesidades y los números de contagios.

En España, Pilar Aparicio asegura que tenemos las unidades disponibles acordes a la situación actual, si bien es cierto que la prueba “no se hace indiscriminadamente a toda la población, sino que se realizan en base a unos criterios establecidos”.  En este sentido, Julio García Rodríguez, miembro de la Junta Directiva de SEIMC, ha destacado que “en estos momentos, muchos test diagnósticos se van para China, por lo tanto, aunque queremos ser muy activos en la búsqueda de casos, tenemos que poner factores limitantes y tenemos que reservarlos para aquellas personas que tienen la probabilidad pre-test mucho más elevada”.

En este sentido, López Acuñas ha subrayado que cuando tenemos una elevada transmisibilidad en casos asintomáticos, se debe hacer un esfuerzo por rastrear el caso 0 y bajar el umbral de decisión de los test diagnósticos en personas que aún no se tiene una elevada sospecha, los llamados “casos subclínicos altamente transmisibles”. En cualquier caso, García Rodríguez asevera que “estamos preparados para hacer diagnósticos razonablemente seguros y eficaces que nos permiten descartar y confirmar contagios, y se han puesto en marcha en un tiempo récord. El único problema es que son incómodos porque son un poco complejos de incorporar en la rutina de un laboratorio de microbiología dado que algunos son manuales”.

Principales bulos

Una parte del foro se ha dedicado a desmentir los bulos sobre el coronavirus que corren sin control por los grupos de Whastapp. El tema de las mascarillas ha sido el principal tema a abordar en este capítulo.

Sobre ellas, se ha recalcado que no son efectivas sobre la población general, en especial para los sujetos sanos. El virus se transmite por la expulsión de una gota intermedia que alcanza el metro y medio o los dos metros del paciente portador, por tanto, son útiles en las personas contagiadas, en las más vulnerables  y en los profesionales sanitarios que están en contacto con los pacientes y, sobre todo, cuando realizan algunas técnicas asistenciales como el soporte ventilatorio.

“Es necesaria una conciencia colectiva de que no debemos desabastecer el mercado de mascarillas porque genera una dificultad añadida donde realmente son necesarias”, indica José Jonay Ojeda, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, y representante de SESPAS.

En lo que respecta a las medidas preventivas necesarias que se deberían incorporar a nuestra rutina diaria o que “ya deberían estar incorporadas, ya que son las misma que para la gripe y otras infecciones respiratorias”, asegura Jonay, son: la higiene de manos con agua y jabón  o con una solución hidroalcohólica, el uso de pañuelos desechables para evitar que el virus persista, y estornudar en el codo para evitar la dispersión de gotitas.

¿Es o no es una gripe?

Juan Ayllón Barasoain, virólogo y director del Área de Medicina Preventiva y Salud Pública, ha resaltado que “estamos ante un virus que no se puede comparar con emergencias anteriores que hemos tenido de virus transmitidos de animales a personas que ya hemos vivido, porque este es capaz de transmitirse con mucha facilidad”. Por cómo se está expandiendo en una comunidad inmunológica nueva para el virus a lo que más se parece es a la gripe de 2009, con el que clínicamente también tiene muchas similitudes, asegura.

“Esto no quiere decir que por el mero hecho de ser como una gripe le quitemos importancia, al revés, tengamos presentes los fallecimientos anuales que se dan por gripe”, concluye.