Continúa siendo un debate abierto: riesgo de carcinoma hepatocelular después del tratamiento con antivíricos de acción directa en los pacientes coinfectados por el VIH y el VHC


  • Antara Ghosh
  • Medical news
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Con la llegada de los antivíricos de acción directa (AAD) contra el virus de la hepatitis C (VHC) se ha alcanzado una respuesta virológica mantenida (RVM) ≥95 % en todas las categorías de la infección, incluyendo las coinfecciones con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Sin embargo, en los pacientes con el VIH con coinfección por el virus de la hepatitis C/B, la incidencia de carcinoma hepatocelular (CHC) aumentó un 11 % por año natural entre 2001 y 2014. En un estudio reciente publicado en la revista AIDS se evaluó el riesgo de CHC después del tratamiento con AAD en pacientes coinfectados por el VIH y el VHC.

Se evaluó a 322 pacientes coinfectados por el VIH y el VHC de 32 centros de España. La frecuencia de casos de CHC nuevos se redujo notablemente del 15 % en el período de tratamiento con interferón al 1,62 % en el período de tratamiento con AAD. La tasa de recurrencia del CHC en los pacientes que reciben tratamiento con interferón frente a la politerapia con AAD fue similar (25 % frente al 21 %).

Aunque estos hallazgos resultaron tranquilizadores, los datos no indicaban que el riesgo de CHC desaparece después de la erradicación del VHC. Los autores indican la necesidad crucial del cribado periódico para detectar el CHC en los pacientes coinfectados con cirrosis residual después de la consecución de la cura del VHC. Deberían realizarse un mínimo de 6 cribados mensuales constituidos por un examen ecográfico realizado por un radiólogo experto con obtención de tomografía axial computarizada o resonancia magnética en caso de duda acerca de la presencia de nódulos intraparenquimatosos.

Un editorial asociado exigió más estudios de cohortes prospectivos bien diseñados para poner fin a la controversia sobre la aparición o la recurrencia del CHC después del tratamiento con AAD. Sin embargo, a pesar de esta controversia, el autor comenta: “No debería existir reserva alguna acerca del impacto positivo a largo plazo de la erradicación del VHC en las personas con un riesgo elevado de aparición de enfermedad hepática terminal”.