Consumo de alcohol y riesgo de cáncer

  • Univadis
  • Clinical Summary
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

El alcohol es un importante factor de riesgo de cáncer que se puede prevenir. Los nuevos datos indican que la reducción del consumo de alcohol disminuye el riesgo de aparición de cáncer relacionado con este.

Los autores afirman que los resultados subrayan la importancia de animar a las personas a dejar de beber o a reducir el consumo de alcohol para ayudar a disminuir el riesgo de cáncer.

Este estudio ofrece datos que indican que el riesgo de cáncer puede alterarse de forma significativa si se modifica la cantidad de bebidas alcohólicas consumidas, afirman los autores de un editorial adjunto, los Dres. Neal D. Freedman y Christian C. Abnet, de la División de Epidemiología y Genética del Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer (Rockville, Maryland, Estados Unidos).

El consumo de alcohol es un importante factor de riesgo de cáncer, escriben y añaden que se ha notificado una asociación bien estudiada entre la dosis y la respuesta, en la que los máximos riesgos se han observado entre las personas que toman 3 bebidas alcohólicas al día y más.

El nuevo estudio muestra que una reducción en el consumo se asoció con un menor riesgo, especialmente entre los participantes que comenzaron a beber a un nivel abundante, observaron.

Nuevos resultados sobre la reducción del consumo

Este último estudio consistió en un análisis de los datos de 4,5 millones de personas. La mediana de la edad de los participantes fue de 53,6 años. Estos se sometieron a un cribado nacional de salud en 2009 y 2011.

Durante una mediana de seguimiento de 6,4 años, la tasa de incidencia de cáncer fue de 7,7 por 1000 años-persona.

La información sobre el consumo de alcohol se recogió a partir de cuestionarios cumplimentados por los propios pacientes durante los cribados de salud. Los participantes se clasificaron en función del consumo de alcohol: ninguno (0 g/día), ligero (<15 g/día), moderado (15-29,9 g/día) y abundante (≥30 g/día).

Los investigadores hallaron que, en comparación con las personas que mantuvieron su nivel de consumo de alcohol durante el periodo del estudio, las que lo aumentaron presentaban un mayor riesgo de padecer cáncer relacionado con el alcohol y cáncer de cualquier tipo.

El aumento en la incidencia de cáncer relacionado con el alcohol dependió de la dosis: las personas que pasaron de no beber alcohol a un consumo ligero, moderado o abundante presentaban un riesgo cada vez mayor de padecer cáncer relacionado con el alcohol que las que continuaron sin beber (hazard ratios [HR] ajustados: 1,03, 1,10 y 1,34, respectivamente).

Los participantes con un consumo de alcohol ligero al inicio que dejaron de beber presentaban un menor riesgo de padecer cáncer relacionado con el alcohol que los participantes cuyo nivel de consumo se mantuvo (HR ajustado: 0,96). Las personas con niveles de consumo de alcohol moderado o abundante que dejaron de beber presentaban un mayor riesgo general de padecer cáncer que las que mantuvieron sus niveles de consumo. Sin embargo, los autores señalaron que esta diferencia desaparecía cuando se dejaba de beber de manera continuada.

En el caso de las personas con un consumo de alcohol abundante que redujeron sus niveles de consumo, la incidencia de cáncer disminuyó en comparación con los que mantuvieron dichos niveles. Esto se cumplió para los que pasaron de un consumo de alcohol abundante a moderado (HR ajustados: 0,91 para cáncer relacionado con el alcohol; 0,96 para cáncer de cualquier tipo) y para los que pasaron de un consumo de alcohol abundante a ligero (HR ajustados: 0,92 para cáncer relacionado con el alcohol y para cáncer de cualquier tipo).

Los autores indicaron en sus conclusiones: Debería reforzarse el cese y la reducción del consumo de alcohol para la prevención del cáncer.

Implicaciones y direcciones futuras

Los editorialistas señalan que el estudio está limitado por varios factores, como la brevedad del intervalo entre las evaluaciones y la relativa brevedad del seguimiento. Tampoco hay información sobre el consumo de alcohol de los participantes anteriormente ni sobre otros cambios en el estilo de vida saludable durante el periodo del estudio. Además, no se menciona una variante genética que afecta a la aldehído deshidrogenasa y que provoca rubefacción inducida por alcohol, frecuente entre los asiáticos orientales.

A pesar de estas limitaciones, el estudio proporciona nuevos resultados importantes sobre la posible función de los cambios en el consumo de alcohol en el riesgo de cáncer, comentaron los Dres. Freedman y Abnet.

Estos estudios son necesarios para avanzar en este campo y orientar las directrices de salud pública sobre la prevención del cáncer, indicaron en sus conclusiones los editorialistas.

Ni los autores del estudio ni los editorialistas han revelado ninguna relación económica relevante.

Una versión de este artículo apareció por primera vez en Medscape.com.