Concilio, luego existo

  • Dr.Miguel Álvarez Deza

  • Editorial
El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados. El acceso al contenido completo es sólo para profesionales sanitarios registrados.

La conciliación de la vida laboral, familiar y personal continúa siendo uno de los principales retos de la sociedad española de este siglo. Lejos de conseguirlo, es una preocupación creciente en la sociedad.

Estamos viviendo unas circunstancias inéditas en el sistema sanitario, las cuales han exigido al personal sanitario, especialmente afectado, un gran esfuerzo y entrega con insuficientes ayudas para poder conciliar.

Los profesionales sanitarios, debido a esta crisis, con frecuencia tienen que trabajar todos los días e incluso a veces doblar turnos, y ponen en riesgo su seguridad y su propia salud, y al regresar a sus casas, la de sus seres queridos. Resulta complicado encontrar personas que cuiden de sus hijos cuando se van a trabajar. La enfermería, por otro lado, es una de las profesiones más castigadas ya que exige una organización y gestión de turnos de mañana, tarde y noche. Y también trabajar festivos y fines de semana.

Las propias administraciones sanitarias tampoco ayudan, y en los casos de temporalidad se complica aún más. Los problemas no se circunscriben sólo a los hijos, sino también a los mayores. No podemos olvidar que detrás de un profesional sanitario hay una vida personal, muchas veces, llena de dificultades.

La situación actual ha influido directamente en el estado de ánimoen muchos profesionales en contacto directo con la covid19, generando situaciones de gran estrés. Desde hace meses  los psicólogos están atendiendo a sanitarios que muchas veces llegan a casa extenuados por las horas trabajadas en condiciones complicadas. Algunos de ellos conviven a diario con la angustia y la incertidumbre de si estarán sanos, a pesar de haber tomado todas las precauciones posibles, y refieren rehuir o limitar el contacto con aquellos que más quieren, precisamente por miedo a contagiarles. Lo que ha llevado a muchos a cambiar temporalmente de residencia renunciando a estar con sus familias, o a enviar a sus hijos con sus abuelos u otros familiares en un intento de protegerlos.

Entre las medidas que se han dispuesto para poder conciliar la vida laboral y familiar, se estableció el reconocimiento como situación asimilada a accidente de trabajo, para poder percibir la prestación económica por incapacidad temporal del trabajador que tuviera que guardar cuarentena preventiva por convivir o ser contacto estrecho de una persona contagiada. 

Seguidamente, se dispuso el carácter preferente del trabajo a distancia mientras persista la situación de emergencia sanitaria, medida que no es factible en los profesionales sanitarios que trabajan cara a cara con los pacientes.

Asimismo, se lanzó el Plan Mecuida, consistente en el derecho a la adaptación y/o reducción de la jornada de trabajo, que puede alcanzar el 100% en supuestos excepcionales justificados, de las personas trabajadoras que acrediten deberes de cuidado del cónyuge o pareja de hecho, los hijos u otros familiares dentro del segundo grado por consanguinidad ante circunstancias excepcionales relacionadas con la covid19. 

Este plan se ha prorrogado hasta el 31 de enero y se restablece la protección por contagio al personal que presta servicio en centros sanitarios o sociosanitarios hasta que las autoridades sanitarias levanten todas las medidas de prevención.

El virus ha puesto en evidencia la sanidad que tenemos. Nos ha retratado a todos. Lo importante es que aprendamos, tomemos soluciones y sigamos adelante.

El Dr.Miguel Álvarez Deza es especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública.