“Con el Real World Data y el Real World Evidence podemos tener formas más novedosas de reembolsar los medicamentos porque los presupuestos son limitados”


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¿Qué balance hace de esta edición del Congreso ESMO?

Espectacular. Hemos batido el récord de asistencia respecto a otras ediciones, con casi 30.000 asistentes, destacando la calidad de las presentaciones científicas con datos nuevos, el programa educacional, y todas las reuniones e interacciones que se han realizado en todas las áreas de política pública para el acceso de los medicamentos para el cáncer, para buscar modelos de reembolso adecuados. Destacar también que esta edición se ha hecho en colaboración con la Asociación Europea para la Investigación del Cáncer (EACR) y también con la Sociedad Europea de Enfermería Oncológica (EONS), favoreciendo cada vez más el tratamiento multidisciplinar para el mejor control del paciente.

¿En qué tumores se han presentado los avances más novedosos?

En total, se han aceptado para su presentación en ESMO más de 2.200 estudios, 93 de los cuales son considerados late breaking abstracts, LBA, es decir, resultados de alto impacto. Hemos visto datos que avalan el empleo de la combinación de inmunoterapia frente a la quimioterapia en primera línea del tratamiento en cáncer de pulmón, con la combinación de ipilimumab e nivolumab. También datos sobre inmunoterapia en cáncer de mama han arrojado resultados positivos en una de las formas con peor pronóstico, como es el subtipo triple negativo, en tratamiento preoperatorio. Las pacientes suelen recibir quimioterapia, seguida de cirugía para la extirpación del tumor. Los estudios presentados indican mejores probabilidades de tener una respuesta patológica completa antes de la cirugía. Hemos visto datos muy importantes de tratamientos dirigidos con los inhibidores de PARP que se han consolidado como tratamiento de primera línea y de mantenimiento en cáncer de mama, ovario y, por primera vez, en cáncer de próstata. Aquellos pacientes que tienen tumores de próstata cuyas células tienen defectos en la reparación del ADN se benefician de los tratamientos con inhibidores de PARP. En el caso de tumores más raros, como por ejemplo el cáncer de vías biliares, se han presentado datos que por primera vez demuestran la viabilidad de un tratamiento para pacientes con una mutación IDH1. Nuevos estudios sobre el tratamiento con fármacos inhibidores de CDK que mejoran la supervivencia global de pacientes con cáncer de mama. También en cáncer colorrectal se han visto nuevos avances para pacientes con cáncer avanzado con mutación BRAF. Una triple combinación de fármacos resultaría efectiva para lograr la supervivencia global significativamente más larga y una tasa de respuesta más alta que la terapia estándar.

Uno de sus objetivos ha sido siempre luchar por la equidad en la atención al cáncer, ¿qué pasos han dado desde ESMO en este sentido?

Soy un firme defensor de la equidad en la atención al cáncer y, durante mi presidencia, he puesto la atención sobre este tema. Entre los pasos principales que hemos dado destaca continuar con la Escala de Magnitud de Beneficio Clínico (ESMO-MCBS), una herramienta que lo que hace es evaluar los fármacos en base a la actividad que tienen en cada tipo de enfermedad, con datos de eficacia, pero también de seguridad y de calidad de vida. Hemos trabajo mucho en lo que respecta a medicamentos esenciales, muy importantes para el tratamiento del cáncer, poniendo en la agenda del Parlamento Europeo y de los diferentes países problemas como el desabastecimiento de medicamentos para esta enfermedad. También buscando fórmulas y estrategias para que el reembolso de los medicamentos innovadores, que son los más caros, pueda adaptarse al valor que tienen, y a la situación geográfico y financiera de cada entorno, creando un modelo que se llama Geographically-adapted value-based reimbursement. También hemos colaborado con la Organización Mundial de la Salud (OMS) para poner al cáncer en la agenda de las enfermedades prioritarias. Como vemos, la contribución ha sido muy importante a nivel mundial.

¿Qué se puede hacer para mejorar la sostenibilidad, teniendo en cuenta los recursos que los sistemas sanitarios dedican al cáncer?

Como comentaba, evaluar los medicamentos en base al valor que ofrecen y reembolsarlos en función del valor. Hoy en día, con el Real World Data (RWD) y el Real World Evidence (RWE) podemos tener formas más novedosas de reembolsar los medicamentos, porque los presupuestos son limitados, y lo que queremos es que el mayor número de pacientes se beneficien al máximo de los tratamientos disponibles. También me gustaría destacar la importancia de la introducción de los medicamentos biosimilares. Somos firmes defensores de ir introduciendo los biosimilares que se han desarrollado de la forma más adecuada, porque ayudan a disponer de más recursos para innovar.

¿Cuál es el nivel de la Oncología en España?

El nivel de la Oncología en nuestro país es muy bueno. España es uno de los primeros países en los cuales fue reconocida la especialidad de Oncología Médica. La formación es muy buena, el sistema público es muy bueno, funciona bastante bien en red, los enfermos pueden tener bastante equidad en los tratamientos. Hay redes que favorecen que enfermos con situaciones delicadas o enfermedades poco frecuentes puedan ser tratados en centros de referencia. Esto siempre es un punto a favor muy importante. En resumen, podemos afirmar que el nivel de la Oncología es bueno y esto se traslada al nivel que tenemos en investigación, que también es muy bueno. El 10 por ciento de los más de 2.200 estudios aceptados en el congreso son de investigadores españoles.

¿Qué necesidad de formación tienen los oncólogos actualmente?

La formación continuada es muy importante, porque al ritmo al que cambia todo tenemos que dar servicio a nuestros profesionales para que puedan estar siempre al día de los mejores diagnósticos y tratamientos. La formación continuada, más allá de las sociedades profesionales, se cuida poco. Sería necesario ponerla en la agenda pública y regularla, para favorecerla. Si existe formación continuada los enfermos serán, sin ninguna duda, mejor tratados.

¿Cuál es el cáncer con peor pronóstico?

Los cánceres con peor pronóstico hoy día son entre otros, el tumor de páncreas y los tumores cerebrales, porque se diagnostican tardíamente. Los tumores que más han mejorado el pronóstico son, en primer lugar, aquellos que se pueden diagnosticar más precozmente. En segundo lugar, aquellos en los que se ha trabajado mucho para entender la etiología de enfermedad y poder definir diferentes subgrupos de tumores, como por ejemplo en el cáncer de pulmón o el de mama. En el cáncer de mama prácticamente se curan más del 95 por ciento de pacientes diagnosticados y antes esto no era así. Hay que fomentar que en todos los tumores haya investigación que nos permita conocer mejor la enfermedad, pero sobre todo también que se diagnostiquen más precozmente.

¿Cuál ha sido el papel de la genómica y los biomarcadores en esta evolución?

La genómica nos ha ayudado a conocer mejor la enfermedad, y conociéndola bien podemos tratarla adecuadamente. La genómica, ya sea mediante test de genes individuales o plataformas que analizan varios genes, nos ayuda mucho a diferenciar los subtipos de tumores que existen. Es decir, proporciona no solo información pronóstica, sino también lo que llamamos predictiva, que nos ayuda a determinar qué tratamiento puede ser más favorable para cada paciente. Cada día tenemos más biomarcadores, incluso hoy día con la biopsia líquida tenemos la oportunidad de buscar estos biomarcadores en la sangre para ayudarnos a diagnosticar mejor la enfermedad y entender mejor qué tipo de tratamiento deben recibir los enfermos. Podemos diagnosticar precozmente o diagnosticar las recidivas sin tantas exposiciones radiológicas y esto cambiará muchísimo en los próximos años.

¿En qué punto se encuentra la investigación en inmunoterapia?

La inmunoterapia se va afianzando cada vez más en el tratamiento de los tumores denominados “calientes”, es decir, en los cuales el sistema inmune ya ha reconocido la enfermedad como algo anómalo, pero en los que, por diferentes motivos, el sistema inmune se ha “dormido”. Lo que hacemos con los medicamentos disponibles hoy día es “despertarlo”. No obstante, queda mucho por hacer, teniendo en cuenta que, en el 75 por ciento de los tumores, el sistema inmune no ha reconocido la enfermedad como algo malo. En este sentido, destacar que estamos explorando muchos tipos de tratamientos diferentes, que lo que intentan es educar al sistema inmune para que reconozca la enfermedad como algo a eliminar y posteriormente poder hacer que el número de tumores en los cuales actuamos sea mayor cada vez.

Empezamos ya a tener supervivientes de larga duración, e incluso algunos cánceres se han cronificado, ¿qué nuevos retos se plantean?

Esto es muy importante, y estamos discutiendo y trabajando mucho. El enfermo que supera el cáncer tiene unas necesidades de retorno a la sociedad, de retorno al ámbito laboral y al entorno afectivo. Hay que tener en cuenta, además, algunas de las secuelas que provocan determinados tratamientos y que también son a largo plazo. Hoy día ya es una especialidad el superviviente de larga duración, el enfermo curado y el enfermo cronificado. Esto es positivo, porque quiere decir que hay enfermos que sobreviven a la enfermedad, pero que también tienen unas necesidades.

¿Cómo es la relación del profesional sanitario con el paciente?

Es una relación de mayor confianza, más larga, muy profunda, porque son enfermos supervivientes. Esta relación no es solo con los médicos, sino también con los enfermeros y el resto de profesionales sanitarios. En el caso de los enfermeros, la relación con el paciente es fundamental, van tomando roles cada vez más especializados en Oncología que son fundamentales para que exista la relación profunda y mantenida de la que hablamos. Además, es importante ver al enfermo en un entorno de 360º con todas las necesidades. El abordaje del paciente oncológico es, por tanto, multidisciplinar y debe tener en cuenta a todos los profesionales sanitarios, ya sean médicos, enfermeros, farmacéuticos, cirujanos, diagnóstico, radiólogo, endoscopistas, neumólogos, cuidados paliativos y psico-Oncología, entre otros.

¿Qué opina sobre el papel de la industria en la investigación?

La industria tiene un papel en la investigación, porque desde el punto de vista académico no podíamos llegar a hacer todo el desarrollo que hay en ensayos clínicos. Esto es un papel que hay que reconocer. Igualmente, hay que crear un marco en el cual podamos tener una relación fructífera, profunda y que los sistemas de salud puedan mantener. Hay que buscar nuevas fórmulas de relación y desde mi punto de vista, ya se está trabajando en ello.

¿Cómo contribuyen los medicamentos biosimilares?

Son medicamentos muy importantes si conseguimos bajar el coste de los fármacos con la patente expirada, siempre y cuando estén bien desarrollados y garanticen una perfecta seguridad para el paciente, pues tendremos fondos para atraer la innovación y esto es fundamental. Yo creo que es bueno concienciar a todos los actores y a toda la población para que, desde luego, se pueda favorecer cada vez más que haya recursos para la innovación.